TL;DR:
- Flex, Zip y Affirm ya llevan los préstamos de “compra ahora, paga después” al alquiler, las facturas y los comestibles en Estados Unidos.
- La Reserva Federal estima que seis grandes proveedores originaron US$156,700 millones en crédito BNPL durante 2025, cerca de 95% más que en 2023.
- Un sondeo de julio encontró que 46% de los usuarios había recurrido a estos productos para comestibles, 39% para servicios y 33% para vivienda.
El “compra ahora, paga después” ya se extiende mucho más allá de la ropa, los electrónicos o las compras ocasionales en Estados Unidos. Flex permite fraccionar el alquiler, Zip promociona pagos divididos para facturas y comestibles, y Affirm despliega con Esusu un piloto para cubrir la renta en dos pagos. La expansión coincide con una estimación de la Reserva Federal: los seis grandes proveedores analizados originaron US$156,700 millones en productos BNPL durante 2025, cerca de 95% más que los US$80,500 millones comparables de 2023. El dato muestra una industria mucho mayor que el conocido “paga en cuatro”, pero no resuelve por sí solo si los hogares eligen estos préstamos por comodidad o porque el dinero ya no alcanza. Las condiciones cambian entre proveedores y el costo puede ir de 0% de interés a comisiones equivalentes a tasas anuales cercanas a 35%.
Los US$156,700 millones incluyen mucho más que el paga en cuatro
La Junta de Gobernadores de la Reserva Federal publicó el 5 de junio de 2026 una estimación amplia del mercado estadounidense basada en documentos financieros de Affirm, Afterpay y su matriz Block, Klarna, PayPal, Sezzle y Zip. El cálculo cubre crédito originado durante 2025, no el saldo que los consumidores debían al cierre del año ni lo que pagaron en intereses.
De los US$156,700 millones, US$78,300 millones correspondieron al paga en cuatro, el producto que suele dividir una compra en cuatro cuotas sin intereses. Otros préstamos de corto plazo sumaron US$31,200 millones y los planes de mayor duración alcanzaron US$47,100 millones. El paga en cuatro representó, por tanto, solo la mitad del total.
La comparación equivalente para 2023 suma unos US$80,500 millones: US$43,900 millones en paga en cuatro, US$10,800 millones en otros créditos cortos y US$25,800 millones en préstamos de mayor plazo. El salto hasta 2025 fue de aproximadamente 94.7%.
La composición también impide tratar todo BNPL como financiamiento gratuito. La Fed calculó que 63% del crédito originado en 2025 tenía una tasa anual de 0%, mientras 37% generaba intereses. Affirm y Block concentraron más de 90% de la originación con interés incluida en esa estimación.
Alquiler y recibos dejan de ser una excepción
Flex ofrece pagar el alquiler completo al propietario después de que el cliente cubra su primera parte y cobrar el resto más adelante en el mes. Su página de tarifas vigente indica una membresía mensual de US$5.99, un cargo de procesamiento equivalente a 0.5% del alquiler y una comisión de hasta 3% sobre la segunda parte financiada. Los pagos con tarjeta de crédito pueden añadir 2.5%. La empresa dice que no cobra penalizaciones por atraso ni interés compuesto.
Zip promociona en Estados Unidos el uso de su app para facturas, comestibles, viajes y compras. La oferta permite generar una tarjeta virtual y dividir casi cualquier transacción autorizada. En uno de los ejemplos publicados por la compañía, una compra de US$400 se convierte en cuatro pagos de US$102: la comisión de originación de US$8 equivale a una tasa anual de 34.75%. Zip advierte que las comisiones reales pueden variar entre US$0.50 y US$124 y que podrían aplicarse cargos por atraso.
Affirm, por su parte, puso en marcha con Esusu un piloto limitado para el alquiler. Los inquilinos elegibles pueden dividir la renta en dos pagos quincenales, liquidar el saldo dentro de 30 días y obtener una tasa de 0%, sin cargos por atraso. Affirm afirma que evalúa cada solicitud y bloquea un nuevo préstamo de renta si queda un saldo del mes anterior. La disponibilidad depende del inmueble, del estado y de la aprobación del solicitante.
Las diferencias importan: que un proveedor anuncie una opción sin intereses no convierte en gratuita toda su cartera. El sitio general de Affirm, por ejemplo, informa tasas de entre 0% y 36% según el producto, la compra y el perfil del cliente. En Zip, una comisión fija puede producir una tasa anual elevada aunque la empresa no la presente como interés periódico.

Los datos apuntan a presión financiera, pero no explican todas las decisiones
Un sondeo realizado por Data for Progress para la organización de defensa de consumidores Protect Borrowers ofrece una señal de cómo se usan estos productos. La encuesta consultó a 1,164 votantes probables del 2 al 5 de julio de 2026. Entre quienes dijeron haber usado BNPL, 46% lo había empleado para comestibles, 42% para atención médica o dental, 39% para servicios, 38% para gasolina, 33% para alquiler u otros costos de vivienda y 22% para cuidado infantil. Otro 40% declaró haberlo utilizado para pagar una deuda distinta.
Esos porcentajes no indican qué parte de los US$156,700 millones terminó en necesidades básicas. Tampoco prueban que cada usuario eligió BNPL por desesperación: son respuestas autodeclaradas de votantes probables y el estudio fue encargado por una organización que promueve una regulación más estricta. Sí muestran que el uso cotidiano no se limita a casos aislados y que alcanza gastos recurrentes que vuelven a vencer al mes siguiente.
Datos del Consumer Financial Protection Bureau aportan otro ángulo, aunque corresponden a 2022 y al producto paga en cuatro. Al combinar solicitudes de seis grandes empresas con historiales crediticios anonimizados, el organismo encontró que 63% de los prestatarios llegó a mantener varios préstamos BNPL al mismo tiempo y 33% recurrió simultáneamente a más de un proveedor. Cerca de dos tercios de los créditos fueron a personas con puntajes subprime o deep subprime.
La industria sostiene que estos préstamos pueden ordenar el flujo de efectivo y ampliar el acceso al crédito. Las propias condiciones muestran que no existe un solo producto BNPL: hay planes sin interés y sin penalización, otros que cobran membresías o comisiones, y préstamos mensuales con tasas comparables a las de una tarjeta. El beneficio o el riesgo depende del costo total, las fechas de pago y las demás obligaciones que ya tenga el cliente.
El marco federal también cambió. El CFPB retiró el 12 de mayo de 2025 una interpretación de 2024 que trataba a ciertos proveedores BNPL como emisores de tarjetas para efectos de protecciones sobre disputas y reembolsos. El retiro no eliminó todas las leyes federales o estatales aplicables al crédito, pero sí quitó esa guía específica mientras el mercado seguía creciendo.
La evidencia ya ubica al BNPL dentro del presupuesto cotidiano de millones de hogares estadounidenses. La cifra de US$156,700 millones demuestra la escala y el sondeo documenta el uso en necesidades básicas; determinar cuánto responde a preferencia y cuánto a falta de liquidez exige datos actuales de cada prestatario que el volumen agregado no puede ofrecer.