Los modelos meteorológicos apuntan a una alteración inusualmente temprana del vórtice polar estratosférico durante los primeros días de noviembre de 2026. Judah Cohen, investigador del clima en Atmospheric and Environmental Research (AER), prevé un debilitamiento importante, pero aún no se ha observado el episodio previsto. Incluso si los vientos cambian de dirección en lo alto de la atmósfera, eso no permite anunciar una ola de frío o nevadas en una ciudad concreta.
Qué muestran los modelos y qué falta comprobar
El análisis de AER del 26 de octubre sitúa una posible alteración de gran magnitud a comienzos de noviembre. Cohen considera que los modelos apuntan a un calentamiento estratosférico repentino, aunque admite que el episodio podría terminar como un estiramiento del vórtice sin la evolución inicialmente prevista.
Una evaluación de World Climate Service, fechada el 28 de octubre, ubica entre el 4 y el 10 de noviembre la posible inversión de los vientos alrededor del polo a unos 30 kilómetros de altura. Esa inversión, medida con un criterio meteorológico específico, es necesaria para clasificar un calentamiento estratosférico repentino como mayor. De confirmarse en esas fechas, sería anterior a los episodios comparables del registro que utiliza el análisis. Por ahora se trata de trayectorias simuladas, no de un hecho observado.
Las proporciones de simulaciones que muestran una inversión cambian según el modelo, la fecha de ejecución y el plazo examinado. World Climate Service advierte que esos porcentajes son fracciones de miembros de conjuntos de pronóstico, no probabilidades calibradas de que el episodio ocurra, y mucho menos de que nieve en una región determinada.
El pronóstico cercano sigue siendo distinto
Cohen proyecta temperaturas normales o superiores a lo normal en gran parte de Norteamérica durante las dos semanas posteriores a su análisis, con excepciones regionales. Si la alteración estratosférica llega a influir en la superficie, la respuesta podría tardar semanas y variar mucho entre regiones.
En el Reino Unido, el Met Office informó el 29 de octubre que espera predominio de altas presiones y tiempo mayormente seco durante buena parte de los diez días siguientes. Para Estados Unidos, la perspectiva estacional de la NOAA del 15 de octubre favorece temperaturas medias superiores a lo normal entre noviembre de 2026 y enero de 2027 en amplias zonas del norte y el este. Ese pronóstico de temporada precede a los modelos recientes sobre el vórtice; un promedio estacional tampoco descarta episodios breves de frío.
Lo que determinará el alcance de esta historia será comprobar si los vientos estratosféricos se invierten y, después, si los pronósticos regionales detectan una respuesta cerca de la superficie. Ninguno de esos pasos equivale hoy a una alerta de nieve por el vórtice polar.