El Lancet Countdown de 2026 estima que el calor estuvo asociado a 710,000 muertes en el mundo en 2023, el máximo de su serie. Sus autores piden que la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolle un instrumento para reconocer y abordar el cambio climático como una emergencia sanitaria mundial.
Publicado en The Lancet, el informe reúne a 146 expertos y sigue 54 indicadores sobre clima y salud. Su décima edición advierte que los daños están creciendo más rápido que la respuesta internacional.
Cómo se calcula la parte atribuible al cambio climático
El indicador de mortalidad atribuye al calentamiento causado por la actividad humana el 71.5 % de las muertes relacionadas con el calor en 2023. Para estimar esa proporción, compara dos escenarios: las temperaturas observadas y las que habría habido sin ese calentamiento.
El cálculo utiliza un modelo construido con una base de mortalidad de 129 países, combinado con estimaciones anuales del proyecto Global Burden of Disease. Con esos datos estima la relación entre temperatura y mortalidad a escala mundial. La diferencia entre ambos escenarios permite calcular la contribución del cambio climático.
El método mantiene constante esa relación a lo largo del tiempo. Los autores advierten que puede sobreestimar las muertes recientes cuando la adaptación reduce el riesgo, o subestimarlas cuando las respuestas al calor lo agravan.
La OMS explica que el daño puede incluir el agravamiento de enfermedades cardiovasculares, diabetes y afecciones respiratorias, además de lesiones renales. Por eso, el impacto sanitario del calor abarca más que los golpes de calor. La edad, el estado de salud y la exposición laboral también influyen en la vulnerabilidad.
Una estimación reciente sobre el verano europeo de 2026 se limita a 854 ciudades entre junio y agosto. Las dos estimaciones cubren periodos y poblaciones diferentes.
La petición busca coordinar salud, datos y financiamiento
Los investigadores proponen utilizar los mecanismos de emergencia de la OMS y la ONU, junto con el nuevo instrumento, para conectar vigilancia, alertas tempranas y preparación de los servicios sanitarios. Se trata de una propuesta de los autores; el informe no constituye una declaración oficial de emergencia de la OMS.
La agenda incluye reducir las emisiones, compartir datos de clima y salud y ampliar las donaciones y el financiamiento en condiciones favorables. El objetivo es sostener la prevención y la adaptación sin agravar la deuda de los países que necesitan apoyo.
Los riesgos que buscan atender van más allá de la temperatura. Según el informe, la sequía extrema afectó al 51.8 % de la superficie terrestre durante al menos un mes de 2025, con consecuencias para los cultivos, el abastecimiento de alimentos y el saneamiento.
La preparación sanitaria sigue siendo desigual: el balance registra planes nacionales de salud y clima en 56 de los 194 Estados miembros de la OMS.