Trump quiere que EE. UU. tenga acciones en empresas de IA: la idea que sacude a OpenAI y Anthropic
Trump abre la puerta a que el gobierno de EE. UU. tenga acciones en laboratorios de IA.
TL;DR:
Trump dijo que su equipo revisará si el público estadounidense puede recibir una participación en empresas líderes de IA.
La propuesta más agresiva viene de Bernie Sanders: un fondo soberano con 50% de las acciones de las principales firmas de IA.
El punto crítico es político y regulatorio: el gobierno podría volverse inversionista y supervisor de las mismas compañías.
Donald Trump plantea una idea que hasta ahora se considera poco realista en Washington: la participación del gobierno estadounidense en grandes empresas de inteligencia artificial El 5 de junio de 2026, anunció que su equipo consideraría una propuesta que permitiría a los ciudadanos estadounidenses "trabajar" con empresas como OpenAI y Anthropic. Esto se lleva a cabo en un contexto de presión política para una distribución más justa de las ganancias de la industria de la inteligencia artificial y aliviar los temores de desempleo
Esta declaración no representa una política formalmente aprobada. Aún no existe un marco legal, ni un porcentaje fijo ni una lista oficial de las empresas afectadas. Sin embargo, este cambio de dirección es significativo porque coloca a la Casa Blanca en el centro de un amplio debate: ¿debería quedarse en Silicon Valley la enorme riqueza generada por la IA o devolverse una parte de ella al público?
Trump lo planteó así ante reporteros a bordo del Air Force One:
"Hay algo muy interesante en eso, donde casi se convierte en una sociedad con el público estadounidense. Lo revisaremos."
Reuters reportó que Trump también planea reunirse con ejecutivos de IA tan pronto como la próxima semana. La Casa Blanca no dio detalles sobre la reunión ni confirmó si el tema central será la posibilidad de que el gobierno tome acciones en esas compañías.
La idea no nació con Sanders: OpenAI ya había propuesto un fondo público
El punto más importante es que la idea no viene solo de la izquierda estadounidense. OpenAI publicó en abril un documento de política industrial donde propone crear un Public Wealth Fund, un fondo diseñado para que los ciudadanos compartan parte del crecimiento económico impulsado por la IA.
En ese documento, OpenAI sostiene que el fondo podría invertir en activos de largo plazo vinculados tanto a empresas de IA como a compañías que adopten y desplieguen esa tecnología. La compañía también plantea que los retornos podrían distribuirse directamente a los ciudadanos.
Public Wealth Fund es un fondo público de inversión que busca dar a los ciudadanos una participación indirecta en el crecimiento económico generado por una industria o activo estratégico.
La diferencia está en la escala. OpenAI habla de un mecanismo a diseñar junto con legisladores e industria. Sanders quiere una transferencia mucho más dura: que las grandes empresas de IA entreguen 50% de sus acciones al gobierno mediante un impuesto pagado en títulos.
Sanders quiere 50% de las acciones; Trump habla de una “sociedad” con el público
El senador Bernie Sanders anunció que va a impulsar la American AI Sovereign Wealth Fund Act. La American AI Sovereign Wealth Fund Act es una iniciativa para crear un fondo soberano de riqueza con acciones de las empresas de inteligencia artificial. El senador explicó que los modelos de inteligencia artificial se construyeron con el conocimiento, los datos, los textos, las imágenes, el código, la música y las conversaciones que generaron millones de personas.
Sanders lo escribió de forma directa en su artículo de opinión:
"Como la IA está construida sobre el conocimiento colectivo de la humanidad, la riqueza que genera debe beneficiar a la humanidad."
Su propuesta, de acuerdo con reportes sobre la iniciativa, incluye:
- Un impuesto único equivalente al 50% de las acciones de las principales empresas estadounidenses de IA.
- La creación de un fondo soberano administrado públicamente.
- Posibles pagos a ciudadanos si las acciones aumentan de valor.
- Participación pública en decisiones corporativas mediante acciones con derecho a voto.
- Capacidad del gobierno para bloquear decisiones consideradas dañinas para los ciudadanos.
La implementación política del plan podría ser extremadamente difícil. Los republicanos y partidarios del libre mercado lo ven como una forma de nacionalización parcial, con diferencias claras incluso en el sector tecnológico. Existe una diferencia significativa entre la absorción voluntaria o negociada de fondos públicos y la adquisición estatal de la mitad del capital de empresas privadas.
El problema de fondo: el gobierno sería juez, regulador e inversionista
El atractivo político es claro. Si la IA crea nuevas fortunas por salidas a bolsa gigantescas, dividendos o aumentos de valuación, el gobierno podría capturar parte de esa riqueza y repartirla. Para una población preocupada por empleos, costos de energía y concentración de poder, el mensaje puede sonar potente.
Pero el riesgo también es evidente. Si el gobierno posee acciones de empresas de IA, podría tener incentivos financieros para no regularlas con suficiente fuerza. NOTUS citó a Nat Purser, de Public Knowledge, quien resumió el conflicto así:
"El problema es que el gobierno sería accionista y regulador al mismo tiempo, lo que crea conflictos de interés sustanciales."
Es precisamente este punto que determinará el siguiente curso de las discusiones. La Casa Blanca necesita explicar no solo cómo obtiene acciones, sino también cómo evita favorecer a las empresas involucradas. Además, necesita aclarar si el fondo es una institución independiente, quién lo administra, cuántos derechos de voto tiene y qué pasará si una de las empresas involucradas quiebra
Para México y América Latina, esta discusión es importante por una simple razón: si Washington utiliza la IA como un activo estratégico para la participación pública, que otros gobiernos podrían seguir, el debate sobre la IA ya no se limitará a la regulación, la privacidad y el empleo, sino que incluirá áreas como los derechos de propiedad, los bienes públicos y el control económico.
Trump puso la idea sobre la mesa, Sanders llevó la idea a el extremo y OpenAI abrió la puerta con el fondo. Decidimos cómo tratar la riqueza de la IA: como el negocio, como la infraestructura o como la mezcla de el negocio y de la infraestructura.