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Redescubren vivo y lleno de vida un arrecife de coral que se creía muerto frente a Benín

Científicos de Benín hallan vivo y lleno de vida un arrecife de coral dado por muerto hace más de 60 años.

por Alejandro Castillo Leone
A vividly colorful coral reef ecosystem showcasing diverse marine life.
Foto de Jeffry Surianto en Pexels

TL;DR:

  • Un equipo de científicos de Benín redescubrió, más de 60 años después, un arrecife de coral que se daba por muerto frente a la costa de este país de África Occidental.
  • Con sonar y drones submarinos hallaron un jardín de coral sano a unos 54 metros de profundidad, con al menos ocho tipos de coral y ocho especies de peces.
  • El hallazgo, publicado en Frontiers in Marine Science, se logró con financiamiento de National Geographic y la ayuda de pescadores locales.

Sesenta años después de que unos pescadores toparan con corales en sus redes, un equipo de científicos de Benín por fin encontró el arrecife que todos daban por muerto. El hallazgo, publicado en la revista Frontiers in Marine Science y difundido el 20 de julio de 2026, revela un jardín de coral vivo y lleno de peces frente a la costa de este país de África Occidental, en aguas del Golfo de Guinea. El equipo, liderado por Gérard Zinzindohoué, del Instituto de Investigaciones Pesqueras y Oceanológicas de Benín (IRHOB), rastreó el fondo marino con sonar y drones submarinos hasta dar con un ecosistema sano a unos 54 metros de profundidad. Es la primera prueba de un arrecife vivo en esa zona en seis décadas.

Un arrecife enterrado en un informe de los años sesenta

En los años sesenta, unos inspectores pesqueros que buscaban fondos aptos para la pesca de arrastre en el Golfo de Guinea sacaron cabezas de coral en sus redes. Le restaron importancia y enterraron el dato en un párrafo de un informe de más de 130 páginas. No hubo más estudios, se perdió la ubicación exacta y, mientras el blanqueamiento y la sobrepesca reducían la superficie mundial de arrecifes en más de la mitad desde los años cincuenta, los oceanógrafos locales dieron el arrecife por muerto.

Un ecosistema coralino mesofótico es un arrecife que crece en el límite de profundidad hasta donde llega la luz, en la zona de transición entre las aguas someras y el océano profundo. Son de los hábitats marinos menos explorados, y en la costa de África Occidental prácticamente no se han estudiado.

Sonar, drones y una piragua de pescadores

La historia detrás del hallazgo es de ciencia hecha a pulso. Zinzindohoué vio coral por primera vez en Cabo Verde en 2021 y se preguntó si Benín tendría arrecifes. Un colega le pasó aquel informe de los sesenta, que dibujaba una posible barrera de coral de unos 40 kilómetros paralela a la costa. Llegaron años de solicitudes de financiamiento rechazadas, hasta que en enero de 2025 consiguió una beca de 20,000 dólares de los National Geographic Explorers.

Ni con eso fue fácil. El sonar se llevó casi el 80% del presupuesto y el proveedor europeo llegó a rechazar el pago desde una cuenta bancaria africana. Como Benín no tiene un buque de investigación permanente, el equipo recurrió a pescadores locales para llegar al punto, a más de 20 kilómetros de la costa, y adaptó una piragua para remolcar el sonar. Entre fallas de motor y meses de mareos, dieron con dos ecos fuertes en el fondo. National Geographic envió entonces un sistema de cámaras de aguas profundas para investigarlos.

Corales blandos con forma de abanico sobre un fondo rocoso submarino
El sitio es un jardín de corales blandos (octocorales). Imagen ilustrativa. · Foto de Tom Fisk en Pexels

Un jardín de coral a más de 50 metros (y planes para protegerlo)

Tras rastrear con sonar unos 11.5 kilómetros de fondo y bajar el dron y la cámara, el equipo vio algo muy distinto a un arrecife muerto: un jardín dominado por corales blandos, con al menos seis tipos de octocorales, dos de corales negros y ocho especies de peces, entre ellas el pargo dorado africano, el candil y el pez ángel de Guinea. Todavía no han podido tomar muestras, así que faltan trabajos para confirmar todas las especies.

"Fue una mezcla de emoción e incredulidad".

El otro protagonista de la historia es Houangninan Midinoudewa, del Club de Conservación Marina de Benín y el mismo colega que le habló del informe de los sesenta. A él le tocó recibir las primeras imágenes.

"Lo encontramos todavía vivo, produciendo más peces para las comunidades y sosteniendo medios de vida".

Ahora el equipo quiere protegerlo. Midinoudewa, especialista en tiburones y rayas, prepara una solicitud para declarar la zona Área Importante de Tiburones y Rayas ante la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, ya que cree que el arrecife alberga tiburones ángel y rayas. No es un detalle menor: el Golfo de Guinea es una zona de actividad petrolera y de pesca de arrastre, así que un arrecife recién puesto en el mapa también queda expuesto a nuevas presiones. El equipo sospecha que este no es un caso aislado, sino una muestra de lo poco que se conoce del mar de África Occidental.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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