TL;DR:
- Investigadores de CSIRO y el Observatorio SKA presentaron SPICE-RACS, el mapa más grande y detallado de los campos magnéticos del universo hasta 2026.
- Se construyó con el radiotelescopio australiano ASKAP a partir de 350,000 galaxias, cinco veces más fuentes que todos los mapas anteriores juntos.
- Los datos son de acceso libre para cualquier científico del mundo a través del portal de CSIRO.
Un equipo internacional liderado por astrónomos australianos presentó SPICE-RACS, el mapa más grande y detallado que existe de los campos magnéticos del universo. Lo construyeron con ASKAP, el radiotelescopio de la agencia científica australiana CSIRO, rastreando cómo se "tuerce" la luz de cientos de miles de galaxias lejanas al atravesar esos campos invisibles. De casi 4 millones de galaxias detectadas, el equipo usó 350,000 para trazar el mapa, una colección cinco veces mayor que todas las observaciones previas combinadas. El trabajo, encabezado por el doctor Alec Thomson, del Observatorio SKA (SKAO), se publicó en la revista Publications of the Astronomical Society of Australia, y sus datos quedaron disponibles de forma gratuita para cualquier investigador.
Los campos magnéticos son una parte fundamental del universo y están en todas partes, aunque no podamos verlos. Gobiernan cómo se mueven las partículas que forman planetas, estrellas y galaxias. Su intensidad cambia muchísimo de un lugar a otro: cerca de objetos densos como estrellas de neutrones y agujeros negros pueden ser billones de veces más intensos que el de la Tierra, mientras que entre las estrellas llegan a ser un millón de veces más débiles. Aun así, funcionan como enormes baterías que almacenan energía y frenan, o incluso impiden, la formación de nuevas estrellas.
Cómo se fotografía algo que no se puede ver
El problema es que, para nosotros, los campos magnéticos son invisibles. La forma de rastrearlos es indirecta: la luz es una onda de campos eléctricos y magnéticos, y al viajar por el espacio interactúa con los campos que encuentra, lo que tuerce la dirección en la que "vibra", un efecto que los astrónomos llaman polarización. Los radiotelescopios son especialmente buenos para captar ese giro de la luz.
No es una técnica nueva. El radiotelescopio Parkes, en Australia, fue el primero en detectar esa torsión de la luz por campos magnéticos más allá de la Tierra, en 1962. Desde entonces, cada nueva medición suma un punto más al mapa. El último gran mapa de campos magnéticos se había hecho en 2009 y no había tenido un sucesor real en 17 años.

ASKAP cambió la escala del problema. Instalado en el Observatorio Radioastronómico de Murchison, en Australia Occidental, está formado por 36 antenas de 12 metros que ven de golpe una porción enorme del cielo. Es uno de los precursores del gigantesco observatorio SKA que se construye entre Australia y Sudáfrica. Sus sondeos, llamados RACS (Rapid ASKAP Continuum Surveys), ya identificaron casi 4 millones de galaxias lejanas, cerca de 2 millones nunca antes vistas.
SPICE-RACS (siglas de Spectra and Polarisation In Cutouts of Extragalactic sources from RACS) tomó esos datos y filtró solo la información sobre campos magnéticos. El resultado son 350,000 galaxias útiles y un mapa casi diez veces más grande que el mayor anterior, y cinco veces más que todas las observaciones combinadas.
"Por primera vez podemos investigar los detalles finos del material que hay entre las estrellas cercanas y estudiar una enorme cantidad de galaxias lejanas. Esto podría ayudarnos a entender cómo se desarrollan y evolucionan las galaxias. No solo las lejanas, también la nuestra", explicó Alec Thomson.
En el mapa, el color rojo marca los campos que apuntan hacia nosotros, como el polo norte de un imán, y el azul los que apuntan en dirección contraria. La mayor parte de las estructuras en forma de remolinos y burbujas que se ven corresponde a nuestra propia Vía Láctea; en los detalles más finos aparecen las huellas de regiones mucho más lejanas del universo.
Los datos ya están publicados y son de acceso libre en el portal de CSIRO, para que cualquier equipo del mundo los use en sus propias investigaciones. El proyecto POSSUM, la encuesta insignia de ASKAP para cartografiar el magnetismo del universo, prevé terminar sus observaciones en 2030 y afinará todavía más este mapa.
El detrás de cámara de la imagen final
Traducir todo eso a una sola imagen tuvo su propio proceso. El astrofotógrafo Alex Cherney captó una panorámica de la Vía Láctea sobre las antenas de ASKAP, en una de esas noches sin luna ni nubes en que, según cuenta, se puede ver la propia sombra solo con la luz de la galaxia. Después, el artista digital Sam Moorfield superpuso el mapa de SPICE-RACS sobre esa foto real, alineándolo con precisión gracias a las coordenadas galácticas que traía el mapa.
"La precisión lo es todo. Estos son datos científicos increíblemente detallados que requieren mucho tiempo, habilidad y conocimiento para interpretarse. No existe eso de 'con que quede más o menos, basta' cuando se combinan estas imágenes", dijo Sam Moorfield.
El resultado es una fotografía que pone a la vista algo que ningún ojo humano puede percibir. Y como el mapa queda abierto a la comunidad científica, la parte más jugosa quizá apenas empiece: la de los hallazgos que otros equipos saquen de esos 350,000 puntos de luz.