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La Antártida registra 84.1 grados bajo cero, el mayor frío del planeta desde 2012

La estación Concordia cayó a 84.1 °C bajo cero, el mayor frío del planeta desde 2012. No niega el calentamiento.

por Alejandro Castillo Leone
Stunning view of a massive iceberg floating in the serene Antarctic waters.
Foto de ArcticDesire.com Polarreisen en Pexels

TL;DR:

  • La estación Concordia, en la meseta antártica, cayó a 84.1 grados bajo cero el 18 de julio de 2026, la lectura más baja registrada en la Tierra desde 2012.
  • Ese mismo mes, Omidieh (Irán) llegó a 52.7 °C: entre ambos extremos del planeta hubo 136.8 °C de diferencia.
  • El récord absoluto de frío sigue siendo 89.2 grados bajo cero (Vostok, 1983); la NASA y Copernicus recuerdan que un dato frío puntual no borra la tendencia al calentamiento.

La estación de investigación Concordia, encaramada en lo alto de la meseta antártica, se desplomó hasta los 84.1 grados bajo cero (119.4 °F) el 18 de julio de 2026, la temperatura más baja registrada en cualquier punto de la Tierra desde 2012. El dato es todavía provisional, a la espera de validación oficial, y se quedó a apenas medio grado del propio récord histórico de la base. Mientras buena parte del hemisferio norte se cocinaba bajo olas de calor, el fondo del planeta apuntaba al otro extremo del termómetro. Y ahí aparece el número que descoloca: entre esa lectura antártica y los 52.7 °C que alcanzó este año Omidieh, en Irán, hay 136.8 °C de diferencia. La cifra parece dinamitar el discurso del cambio climático. Los científicos sostienen justo lo contrario.

El termómetro de Concordia no cayó por casualidad ni marca un giro del clima global: cayó porque la Antártida atraviesa el corazón de su invierno, semanas de noche polar en las que el Sol no asoma sobre la estación durante unos cuatro meses. Es el continente más frío del mundo, y esta época del año es cuando toca fondo. Los meteorólogos advierten además que al invierno austral le queda cuerda: las temperaturas suelen alcanzar su mínimo hacia finales de agosto, justo antes de que regrese la luz, así que podrían llegar más lecturas extremas.

La meseta antártica, una nevera natural a más de 3,000 metros

Concordia se levanta sobre la meseta antártica oriental, a más de 3,200 metros sobre el nivel del mar y a unos 1,000 kilómetros de la costa. Es, casi por diseño geográfico, uno de los peores lugares del planeta para tener calor. Varias condiciones se combinan en su contra:

  • La altitud extrema y el aire finísimo, que apenas retiene el poco calor disponible.
  • La noche polar, con meses seguidos sin un rayo de Sol que caliente la superficie.
  • Un aire tan seco que casi no contiene vapor de agua, el gas que normalmente atrapa el calor.
  • Una capa de hielo que irradia su calor hacia un cielo despejado, mientras el aire gélido, más denso, se estanca pegado al suelo.
Estación de investigación aislada sobre una llanura de hielo antártico bajo un cielo despejado
La meseta antártica oriental, donde se ubica Concordia, es uno de los entornos más fríos y secos del planeta. Imagen ilustrativa. · Foto de ArcticDesire.com Polarreisen en Pexels

Según el Instituto Polar Francés, la base promedia unos 55 grados bajo cero a lo largo del año y puede caer hasta los 80 bajo cero en pleno invierno. Con esa vara, los 84.1 grados bajo cero de esta semana son una anomalía incluso para el sitio más frío de la Tierra.

136.8 °C de diferencia: un planeta que parece dos a la vez

El contraste no es un juego de cifras: es el pulso de un planeta partido en dos estaciones opuestas. La lectura más caliente del año hasta ahora la firmó Omidieh, en Irán, con 52.7 °C. Cinco días antes del récord antártico, el 13 de julio, Armstrong, una pequeña localidad del norte de Ontario (Canadá), había tocado 40.8 °C, la primera vez que la provincia canadiense superaba los 40 grados desde 1995 y, con toda probabilidad, su marca más alta desde los años del Dust Bowl. De Irán a la Antártida median esos 136.8 °C (246.2 °F) que, por un momento, hacen ver a la Tierra como dos planetas al mismo tiempo.

🥶
A 84.1 grados bajo cero, sobrevivir a la intemperie es imposible sin equipo de invierno de alta resistencia. Según The Weather Network, incluso con él una persona aguantaría solo unos minutos, y la piel expuesta se congelaría casi de inmediato.

Con todo, la Antártida todavía no rompió su propio techo histórico. El récord absoluto de frío en la Tierra sigue clavado en los 89.2 grados bajo cero que registró la base rusa Vostok el 21 de julio de 1983, según el archivo de extremos climáticos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Han pasado 43 años y la marca no se ha movido. En el extremo opuesto del registro está Death Valley, en California, con los 56.7 °C de 1913 que la OMM todavía reconoce como la temperatura más alta jamás medida, aunque algunos investigadores cuestionan aquella lectura por fallas en los instrumentos.

Por qué un récord de frío no desmiente el calentamiento

Cada vez que el termómetro se hunde en algún rincón del mundo, reaparece el mismo argumento en redes: si hace tanto frío, ¿dónde está el calentamiento global? La respuesta de la ciencia es incómoda para ese meme. El cambio climático no elimina el invierno, la noche polar ni la variabilidad natural del clima; lo que hace es subir el piso, volviendo el calor extremo más frecuente e intenso mientras los récords de frío se vuelven cada vez más raros.

Los datos acompañan esa lectura. La NASA documenta que, en Estados Unidos, los récords de calor se multiplicaron desde 1950 mientras los de frío cayeron. El servicio europeo Copernicus calculó que junio de 2026 fue el junio más caluroso jamás registrado en Europa occidental y el segundo más cálido a escala global, con una temperatura media de la superficie del mar de 20.98 °C, la más alta para cualquier junio. Y el calor mató: la ola de finales de junio en Europa dejó más de 10,000 muertes en exceso, según una revisión de datos preliminares de Reuters. El grupo World Weather Attribution fue más lejos y concluyó que un episodio así habría sido prácticamente imposible en el clima de 1976.

Ese es el marco que el dato antártico no cambia. Un pico de frío récord en el lugar más gélido del planeta, en pleno invierno polar, convive sin contradicción con un mundo que, en promedio, se calienta.

Lo que queda de aquí a finales de agosto puede traer lecturas aún más bajas en la Antártida, y ninguna moverá la aguja del clima global. La foto que de verdad importa es la del contraste: un planeta capaz de estirarse 136 grados entre sus dos extremos en un mismo mes, con el lado caliente cobrándose miles de vidas mientras el frío solo rompe registros en una meseta de hielo prácticamente deshabitada.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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