TL;DR:
- La NASA rediseñó Artemis III: en lugar de alunizar, la tripulación probará en órbita terrestre baja el acoplamiento de la nave Orion con los módulos lunares de SpaceX (Starship) y Blue Origin (Blue Moon).
- Volarán cuatro astronautas durante unas dos semanas. Entre ellos, Frank Rubio, primer astronauta de origen salvadoreño en el espacio y poseedor del récord de EE. UU. de permanencia continua en órbita: 371 días.
- El administrador de la NASA, Jared Isaacman, ratificó el despegue para 2027 pese a la explosión del cohete New Glenn de Blue Origin en mayo. El alunizaje real queda para Artemis IV, previsto en 2028.
La NASA rediseñó su misión Artemis III y le cambió el destino: en lugar de llevar astronautas a pisar la Luna, los mantendrá en órbita terrestre baja para ensayar una de las maniobras más delicadas del programa. La agencia detalló el vuelo, previsto para 2027, en el que cuatro tripulantes viajarán a bordo de la nave Orion sobre el cohete SLS y probarán por primera vez el acoplamiento con dos módulos de aterrizaje distintos: el Starship de SpaceX y el Blue Moon de Blue Origin. La meta es reducir riesgos antes del alunizaje real, que ahora recae en Artemis IV, planeado para 2028. Y todo ocurre sobre terreno movedizo: en mayo, una explosión del cohete New Glenn de Blue Origin destruyó parte de su plataforma. Aun así, el administrador Jared Isaacman sostiene el calendario.
Parece un paso atrás, pero la lógica es la contraria. Artemis II ya rodeó la Luna en abril de 2026 y volvió sana y salva, así que el siguiente paso natural sería alunizar. La NASA prefirió usar Artemis III para dominar antes la parte más peligrosa de cualquier descenso, el encuentro y acoplamiento entre naves, y hacerlo cerca de casa: en la órbita baja terrestre, la misma región donde vive la Estación Espacial Internacional. Si algo sale mal ahí, la tripulación está a horas de regresar, no a la distancia de la Luna.
Por qué Artemis III ya no aluniza
La decisión se nota hasta en el cohete. En mayo de 2026, la agencia anunció que el SLS de Artemis III volará sin su etapa superior de propulsión criogénica, la pieza que en Artemis I y II daba el empujón extra para escapar de la gravedad terrestre. Como esta misión se queda en órbita baja, ya no hace falta. En su lugar irá un espaciador estructural: una pieza que pesa y mide lo mismo, pero sin motor. La etapa que se retira se guarda para Artemis IV, donde sí se necesita cada gramo de impulso para llegar a la Luna. Volar más ligero, además, sale más barato.
Hay otra ventaja menos visible. Un viaje a la Luna abre ventanas de lanzamiento muy estrechas; la órbita baja ofrece muchas más oportunidades. Si un cohete no despega en su primer intento, la espera para el siguiente es corta, algo clave cuando toda la misión depende de coordinar varios lanzamientos.
Tres cohetes, dos semanas y una coreografía nunca vista
Aquí está el verdadero salto de dificultad. Apollo llegó a la Luna con un solo cohete, el Saturn V. Artemis III necesitará tres lanzamientos distintos, de tres vehículos distintos, desde plataformas distintas, todos sincronizados en cuestión de días.
"Artemis III será una danza altamente coreografiada, con una secuencia de lanzamiento exigente a través de múltiples plataformas y operaciones igual de exigentes para nuestros equipos en tierra y en vuelo, lo que la convierte en una de las misiones más complejas y ambiciosas que la NASA haya emprendido jamás", explicó Jeremy Parsons, gerente del programa Artemis.
La secuencia, según la NASA, va así:
- Primero despega el Blue Moon de Blue Origin, sin tripulación, a bordo del cohete New Glenn desde el complejo SLC-36, en Cabo Cañaveral. El módulo puede aguantar hasta 30 días en el espacio, tiempo de sobra para que los ingenieros confirmen que todo funciona antes de arriesgar a la tripulación.
- Después sube el SLS con la nave Orion y los cuatro astronautas, desde el complejo 39B del Centro Espacial Kennedy. Orion se acopla al Blue Moon y pasa unos dos días unido a él. Dos de los tripulantes entran al módulo para probar sus sistemas de soporte vital, la aviónica y qué tan bien se comunican ambas naves. A bordo viajará también un traje espacial de prueba, parecido al que algún día se usará para caminar sobre la superficie lunar.
- Al final, ya con Orion y Blue Moon separados, despega el Starship de SpaceX. Aquí hay un matiz importante: el Starship de esta misión llevará un adaptador de acoplamiento, pero no una cabina para la tripulación. Es decir, los astronautas no entrarán en él. Orion y Starship solo probarán comunicaciones y maniobras, y permanecerán unidos alrededor de un día antes de que la cápsula empiece su regreso.
Al terminar, Orion amerizará en el océano Pacífico frente a la costa oeste de Estados Unidos, igual que hizo Artemis II en abril.

El único antecedente parecido está en 1986: la misión soviética Soyuz T-15 llevó a un cosmonauta a encontrarse con dos estaciones espaciales, la Salyut 7 y la Mir, en un mismo viaje. Coordinar tres cohetes para una sola misión tripulada, en cambio, es territorio nuevo.
Módulos de prueba: por qué SpaceX y Blue Origin vuelan versiones inacabadas
Ni el Blue Moon ni el Starship que participan en Artemis III serán sus versiones definitivas, las que de verdad podrán posarse en la Luna. La idea es justo esa: dejar que ambas empresas maduren sus diseños con datos reales de vuelo antes de confiarles una tripulación rumbo a la superficie.
"SpaceX y Blue Origin han presentado una lista de objetivos y metas ambiciosos, pensados para complementar las próximas misiones de demostración sin tripulación en la Luna, de modo que podamos ganar tanto conocimiento como confianza en las naves y los vehículos de lanzamiento antes de un alunizaje tripulado", señaló Steve Creech, gerente del programa de Sistemas de Aterrizaje Humano de la NASA.
La lista de pendientes es larga, sobre todo para SpaceX. El Starship necesita repostar combustible en el espacio para viajar más allá de la órbita baja, y la NASA calcula que harán falta un mínimo de 15 lanzamientos de reabastecimiento solo para Artemis IV. Transferir y almacenar combustibles criogénicos en órbita, algo que aún nadie ha demostrado a esa escala, es otro de los grandes obstáculos que ambas compañías deben resolver.
Frank Rubio, la cara hispana del regreso a la Luna
La tripulación es internacional y, para el público hispanohablante, trae un nombre que resalta. Frank Rubio, especialista de misión, es el primer astronauta de origen salvadoreño que llegó al espacio y el poseedor del récord estadounidense de permanencia continua en órbita: 371 días entre 2022 y 2023, más de un año seguido. Nacido en Los Ángeles de padres salvadoreños y criado en Miami, Rubio es médico de familia y coronel del Ejército de Estados Unidos.
Lo acompañan el comandante Randy Bresnik, coronel retirado de la Infantería de Marina que hará su tercer viaje al espacio; el piloto Luca Parmitano, de la Agencia Espacial Europea, el primer astronauta de la ESA asignado a una misión Artemis; y el especialista Andre Douglas, para quien será su primer vuelo. La NASA presentó a los cuatro el 9 de junio de 2026 en Houston y nombró a Bob Hines como suplente.
La explosión de Blue Origin no movió el calendario
El plan llega con una sombra encima. En mayo, un cohete New Glenn de Blue Origin explotó durante una prueba de motor en el complejo SLC-36 y dañó la plataforma desde la que, precisamente, debe despegar el Blue Moon. El accidente puso en duda los tiempos y hasta podría retrasar una misión de carga previa del Blue Moon prevista para este año.
Aun con eso sobre la mesa, la NASA no movió la fecha. Su administrador, Jared Isaacman, ratificó que Artemis III sigue apuntada a 2027, y el director general de Blue Origin, Dave Limp, se dijo confiado en que el New Glenn vuelva a volar antes de que termine 2026. Las reparaciones, según la empresa, ya están avanzadas.
Si Artemis III sale bien, la NASA tendrá lo que le falta para dar el paso definitivo: dos módulos lunares probados en condiciones reales y una tripulación que ya ensayó los acoplamientos que hará falta repetir sobre la Luna. El primer alunizaje en más de medio siglo quedaría a un solo vuelo de distancia, el de Artemis IV en 2028. Y en esa historia, un hijo de migrantes salvadoreños viajará como parte del equipo que abre la puerta.