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Sam Altman propone un foro de IA liderado por EE. UU. y que las reglas las fijen los gobiernos

El CEO de OpenAI plantea un foro global de IA con EE. UU. al frente mientras negocia ceder 5% al gobierno.

por Alejandro Castillo Leone
Sam Altman propone un foro de IA liderado por EE. UU. y que las reglas las fijen los gobiernos
Photo by Zac Wolff / Unsplash

TL;DR:

  • Sam Altman pidió en el Financial Times un foro internacional liderado por EE. UU. que fije estándares de IA y dé acceso a la tecnología solo a los países y empresas que cumplan las reglas.
  • En paralelo, el mismo diario reporta que OpenAI negocia ceder un 5% al gobierno de Trump, unos 42,600 millones de dólares, condicionado a que Anthropic, Meta y Google hagan lo mismo.
  • La jugada llega tras el veto que obligó a Anthropic a retirar Fable 5 y Mythos 5, y en medio del temor de las empresas a un "botón de apagado" estadounidense.

Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, propuso crear un foro internacional liderado por Estados Unidos para poner orden en la inteligencia artificial. En un artículo de opinión publicado esta semana en el Financial Times, pidió un organismo que fije estándares aceptados, analice de forma independiente las capacidades y los riesgos de la tecnología, y dé acceso a los modelos avanzados a los países y empresas que se sumen y respeten las reglas. Su tesis de fondo es más incómoda de lo que suena: las decisiones importantes sobre la IA deben salir de procesos democráticos y no de un puñado de compañías en San Francisco. Y el planteamiento no viene solo. Según el propio Financial Times, OpenAI negocia además ceder un 5% de la empresa al gobierno de Trump, en pleno pulso entre Silicon Valley y Washington.

El texto apareció en una columna firmada por el propio Altman, titulada "Así es como podemos hacer que la IA sea segura para todos". Arranca con una escena: dos semanas atrás se sentó con jefes de Estado de las principales democracias y con rivales de la industria en el G7 celebrado en Francia. De esa conversación, cuenta, salió la idea que ahora pone por escrito.

En su columna lo planteó así:

"Un foro internacional liderado por Estados Unidos que establezca estándares aceptados, ofrezca un análisis experto e imparcial de las capacidades y los riesgos, y ponga la tecnología a disposición de las naciones y empresas que participen y cumplan las reglas."

Ese organismo, agrega, podría reunir a representantes de gobiernos, expertos técnicos independientes y otras voces, y funcionar también como "un mecanismo de gobernanza sobre los laboratorios" capaz de frenar las presiones comerciales que empujan a una carrera insegura. Para aterrizar la idea, Altman recurre a tres modelos que ya existen:

  • Los estándares globales de seguridad aérea, que permiten que un avión despegue en un país y aterrice en otro bajo reglas compartidas.
  • Las normas financieras internacionales que coordinan a bancos y reguladores de distintos países.
  • El Organismo Internacional de Energía Atómica, creado en 1957 para vigilar el uso de la energía nuclear en plena Guerra Fría.

La comparación tiene un punto débil evidente. Un avión o una planta nuclear se construyen a la vista, donde reguladores e inspectores pueden revisarlos. El entrenamiento de un modelo de IA ocurre a puerta cerrada, y eso vuelve mucho más difícil comprobar si un laboratorio cumple o no lo pactado.

Hay una segunda capa en el argumento, más política que técnica. Altman insiste en que la última palabra sobre esta tecnología no puede quedar en manos de quienes la construyen:

"Los laboratorios desarrollan la tecnología, pero los ciudadanos y sus representantes electos deben hacer las reglas. Las decisiones más importantes sobre cómo se usa esta tecnología deben tomarse mediante procesos democráticos, y no por un pequeño número de empresas en San Francisco."
a bunch of flags that are flying in the air
Photo by Saj Shafique / Unsplash

El 5% para el gobierno: la zanahoria que acompaña la propuesta

La parte que encendió las alarmas no está en la columna, sino en un reporte paralelo del Financial Times. Según ese diario, Altman lleva semanas en conversaciones tempranas con la administración de Donald Trump para entregarle una participación del 5% en OpenAI. Con la valuación de 852,000 millones de dólares que la empresa alcanzó tras su ronda de marzo, ese 5% equivale a unos 42,600 millones de dólares.

El detalle clave: no es un trato cerrado. Esto es lo que se sabe hasta ahora, siempre según el reporte del Financial Times:

  • La cesión estaría condicionada a que Anthropic, Meta y Google acepten un esquema de reparto similar. Por ahora ninguna ha dicho que sí.
  • Altman ha conversado con el propio Trump, con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y con el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
  • También se reunió con el senador Bernie Sanders, quien el mes pasado presentó una iniciativa para crear un fondo soberano que reparta a los contribuyentes un cheque anual de 1,000 dólares financiado por las grandes empresas de IA.
  • El 5% iría a vehículos públicos de inversión como el Alaska Permanent Fund, el fondo que reparte entre los habitantes de Alaska parte de los ingresos por la extracción de recursos naturales del estado.

La lectura no fue amable en todos los frentes. El ingeniero y autor Gergely Orosz, del boletín The Pragmatic Engineer, comparó la idea de ceder parte de una empresa al gobierno para poder operar con la forma en que funcionaba el antiguo bloque soviético, aunque aclaró que aquí no se trata de una participación de control. El punto que incomoda es fácil de ver: mezclar el poder del Estado con la propiedad de las mayores compañías de IA abre preguntas sobre conflictos de interés que ninguna de las partes ha resuelto.

Por qué justo ahora: el veto a Anthropic y el miedo al "botón de apagado"

El momento no es casual. En las últimas semanas, la relación entre Silicon Valley y Washington se tensó como pocas veces. Todo empezó cuando una carta del secretario Lutnick al director de Anthropic, Dario Amodei, ordenó bloquear el acceso a su nuevo modelo Fable 5 para cualquier "persona extranjera". Con un plazo muy corto, Anthropic terminó retirando del mercado tanto Fable 5 como Mythos 5. El acceso a Fable 5 se restableció apenas esta semana, tras negociaciones con el gobierno, y la empresa pidió más colaboración con los reguladores para evitar que la escena se repita.

Ese episodio dejó una sensación incómoda entre las compañías que ya dependen de estos modelos: la de que Washington puede accionar un "botón de apagado" en nombre de la seguridad nacional. Días antes, Anthropic había retirado un código en Claude Code que, según reportó Semafor, rastreaba si los usuarios estaban vinculados a laboratorios chinos de IA a partir de su zona horaria y su posible conexión con firmas tecnológicas chinas señaladas de entrenar sus propios modelos con respuestas de Claude. Un empleado de la empresa lo describió como un "experimento".

OpenAI vive su propia versión de esa presión. Aceptó desplegar de forma gradual su familia de modelos GPT-5.6 empezando por un grupo de socios aprobados por el gobierno. "No creemos que este tipo de proceso de acceso gubernamental deba convertirse en la norma a largo plazo", dijo la compañía al anunciarlo. Visto así, el foro "liderado por EE. UU." que propone Altman también funciona como un gesto hacia un presidente que llegó al poder con el lema "Estados Unidos primero": cooperación global, sí, pero con Washington al mando.

OpenAI mueve ficha mientras Anthropic y Google recortan distancia

Detrás del gesto hay una realidad competitiva que conviene no perder de vista. OpenAI dejó de ser el líder indiscutible del sector. Según datos citados por Fortune, OpenAI proyecta ingresos anualizados de entre 25,000 y 33,000 millones de dólares, mientras que Anthropic dijo en mayo que iba camino a los 47,000 millones y que sería rentable en 2029, un año antes que su rival. Cifras de Ramp muestran que Anthropic superó a OpenAI en suscripciones empresariales en mayo, y datos de Similarweb indican que las visitas mensuales a ChatGPT cayeron por debajo de la mitad del mercado de IA generativa por primera vez ese mes.

En ese contexto, la jugada se lee en dos niveles. Posiciona a OpenAI como el actor responsable que propone reglas para todos, y lo hace justo cuando el consumidor empieza a saltar de un modelo a otro y el terreno se le mueve bajo los pies.

Quien fije las reglas también decidirá quién accede

Aquí la propuesta deja de ser un asunto interno de Estados Unidos. Altman escribió que "todos en la Tierra deberían beneficiarse de esta tecnología y decidir por sí mismos cómo usarla". Suena inclusivo, pero la letra chica de su propio plan matiza esa promesa: el foro pondría la tecnología a disposición de las naciones "que participen y cumplan las reglas".

Traducido: quien defina los estándares definirá también quién accede a los modelos más potentes y bajo qué condiciones. Y en ese esquema, los países de habla hispana no se sientan en la cabecera de la mesa. México, España y América Latina entrarían como seguidores de un marco escrito en Washington, con el acceso a la IA de frontera sujeto a reglas que no ayudaron a redactar. No es un detalle menor para una región que ya importa buena parte de su tecnología crítica y que apenas empieza a definir sus propias políticas de inteligencia artificial.

Preguntas rápidas sobre la propuesta de Altman

¿Qué propone exactamente Sam Altman para regular la IA?

Un foro internacional liderado por Estados Unidos que fije estándares de seguridad, analice de forma independiente los riesgos y dé acceso a los modelos avanzados a los países y empresas que se sumen y cumplan las reglas. Altman lo compara con el Organismo Internacional de Energía Atómica y con la seguridad aérea.

¿Es cierto que OpenAI le daría el 5% al gobierno de EE. UU.?

Según el Financial Times, Altman está en conversaciones tempranas para ceder un 5% de OpenAI, unos 42,600 millones de dólares, a vehículos públicos de inversión. No es un acuerdo cerrado: dependería de que Anthropic, Meta y Google acepten hacer lo mismo, y ninguna lo ha confirmado.

¿Cómo afecta a México, España y América Latina un foro liderado por EE. UU.?

El propio plan condiciona el acceso a la tecnología a participar y cumplir las reglas que fije ese foro. En la práctica, los países hispanohablantes quedarían como seguidores de estándares definidos en Estados Unidos, con el acceso a los modelos más potentes sujeto a esas condiciones.

Por ahora nada está firmado: una columna, un reporte de negociaciones y varias empresas que aún no dicen ni sí ni no. Lo que sí cambió es el tablero. La pelea por la inteligencia artificial ya no la gana solo quien tiene el mejor modelo, sino quien logra escribir las reglas y controlar el acceso. Y en esa mesa, millones de hispanohablantes tienen mucho en juego y casi ninguna silla.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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