TL;DR:
- JAXA abrió a la prensa el 13 de agosto, en el Centro Espacial de Tanegashima, el explorador MMX ya terminado; el despegue sigue sin fecha anunciada y la ventana favorable cae entre octubre y noviembre.
- El plan es descender en Fobos y recoger más de diez gramos de arena con dos sistemas distintos: un tomamuestras que se clava en el suelo, desarrollado por JAXA, y un mecanismo neumático aportado por la NASA.
- Una fracción de esa carga sería marciana: los impactos en Marte arrojan material que termina depositado sobre Fobos, así que la cápsula traería fragmentos del planeta sin haber bajado a él.
JAXA mostró el jueves 13 de agosto la nave con la que Japón quiere traer a la Tierra los primeros gramos de una luna de Marte. El explorador MMX (Martian Moons eXploration) espera el lanzamiento dentro del Centro Espacial de Tanegashima, en la prefectura de Kagoshima, y era la primera vez que la agencia lo mostraba a la prensa con el desarrollo ya concluido. El plan es descender en Fobos, recoger más de diez gramos de arena y roca y devolverlos en el año fiscal japonés 2031, un regreso que nadie ha completado desde el entorno de Marte. La agencia todavía no anunció fecha de despegue: la ventana favorable por la posición de los dos planetas cae entre octubre y noviembre. Y una parte de esa arena, según lo expuesto en la presentación, no vendría de Fobos sino del propio Marte.
Una parte de la muestra sería material del propio Marte
Fobos orbita a unos 6,000 kilómetros de la superficie marciana, tan cerca que queda dentro del límite de Roche de su planeta. Esa cercanía tiene una consecuencia para la misión: cuando un meteorito golpea Marte y arranca material de la superficie, buena parte de esos fragmentos termina cayendo sobre la luna y acumulándose en su capa de polvo y roca suelta.
En la presentación se explicó que alrededor del 0.1% de lo que recoja MMX sería material marciano, según recogió la revista TECH+ de Mynavi. Un cálculo publicado en Earth, Planets and Space por el equipo que evaluó las condiciones del terreno de aterrizaje sitúa en unas 1,700 partes por millón el material marciano depositado en el regolito de Fobos durante los últimos 500 millones de años. Son dos estimaciones con alcances distintos, pero del mismo orden de magnitud.
Esos granos llegaron desde puntos aleatorios de la superficie marciana y a lo largo de toda la historia del planeta, así que funcionan como un muestreo involuntario de Marte. Hace unos 4,000 millones de años hubo ahí mares y lagos, y sus capas guardan materia orgánica variada; Tomohiro Usui, del Instituto de Ciencia Espacial y Astronáutica (ISAS) de JAXA, escribió en la revista del instituto que en ese material marciano incluso podría aparecer alguna huella de vida. Separar lo que es de Fobos de lo que llegó de fuera será trabajo de la instalación de curación de JAXA una vez que la cápsula toque tierra.
Dos recolectores distintos que dependen del mismo brazo
La cadena que lleva la arena hasta la cápsula es la parte más complicada de la nave. MMX carga dos sistemas de recolección con principios distintos. El primero es un sacatestigos montado en un brazo robótico de cinco ejes que desarrolló Kawasaki Heavy Industries: la punta se clava en la superficie y después se extrae solo el cilindro interior con la muestra, que el brazo lleva hasta la boca de la cápsula. El segundo lo aportó la NASA y va instalado en una de las patas de aterrizaje: sopla gas contra el suelo y captura el material que sale despedido.

Los dos buscan cosas distintas. La ISAS detalla que el sacatestigos busca material a dos centímetros de profundidad o más, mientras que el método de gas comprimido se queda con las partículas más finas de la superficie, y son dos poblaciones de grano distintas. Esa redundancia tiene un límite, y el reporte de TECH+ lo señaló desde el lugar: los dos sistemas entregan su carga por el mismo brazo robótico, un punto único del que cuelga el resultado científico completo.
El jefe del proyecto en JAXA, Yasuhiro Kawakatsu, resumió así el aparato: «aunque sea un colector, era un sistema tan complejo como un satélite pequeño». La cápsula de regreso, en cambio, es territorio conocido: hereda el diseño de las misiones Hayabusa y solo creció alrededor de una vez y media.
La gravedad de Fobos es tan débil que la nave puede rebotar
Hayabusa y Hayabusa2 nunca aterrizaron: tocaban el asteroide y subían de inmediato. MMX no puede repetir esa maniobra porque la gravedad superficial de Fobos es más de cincuenta veces mayor que la de Ryugu, según el trabajo del equipo de operaciones de aterrizaje publicado en Earth, Planets and Space, y eso impide despegar en el acto. La nave se queda posada entre dos y tres horas y recoge la muestra de forma prácticamente automática.
Posarse sin rebotar en un cuerpo de veinte a treinta kilómetros de diámetro obligó a rediseñar las patas. El jefe del proyecto MMX en Mitsubishi Electric, Akinari Uehara, dijo que fue lo que más costó de toda la nave: cada pata lleva un fuelle que absorbe el golpe y que después vuelve a extenderse, porque la misión contempla más de un descenso. También puso en perspectiva el tamaño del encargo: con tres módulos desarrollados en paralelo, la nave llevaba a bordo el equivalente en equipo a dos satélites y medio.
La nave pesa 4,480 kilos en el momento del despegue y mide unos nueve metros de ancho con los paneles solares desplegados. Es de los mayores exploradores lunares o planetarios que ha desarrollado Japón, y su costo de desarrollo ronda los 55,300 millones de yenes, la cifra que repitió la prensa japonesa que cubrió la presentación.
El despegue no tiene fecha y la ventana se abre cada 26 meses
El calendario oficial de la misión, publicado por JAXA, reparte cinco años entre el viaje de ida, la estancia marciana y el regreso. El año fiscal japonés corre de abril a marzo, así que el año fiscal 2026 del lanzamiento y el 2031 del retorno abarcan también los primeros meses del año natural siguiente.
| Etapa | Fecha prevista |
|---|---|
| Lanzamiento en un cohete H3 desde Tanegashima | Año fiscal 2026 |
| Llegada al entorno de Marte tras cerca de un año de viaje | 2027 |
| Observación de Fobos y Deimos, descenso del rover IDEFIX y aterrizajes | 2027 a 2030 |
| Salida del entorno marciano y viaje de vuelta | 2030 |
| Reentrada de la cápsula y recuperación en Australia | Año fiscal 2031 |
La fecha exacta depende de la geometría entre los dos planetas, que solo abre ventana cada 26 meses. El despegue estaba previsto originalmente para el año fiscal 2024 y se recorrió dos años por los retrasos en el desarrollo del H3, el cohete que ahora lo llevará en su configuración 24L y que el 11 de agosto colocó en órbita el satélite Michibiki 7.
Japón no ha llegado nunca al entorno marciano. Su intento anterior, la sonda Nozomi lanzada en 1998, acumuló fallas en vuelo y terminó renunciando a entrar en órbita alrededor del planeta. MMX es además la mayor misión internacional de exploración lunar y planetaria que ha liderado el país: participan la NASA, la agencia francesa CNES, la alemana DLR y la ESA, y el rover IDEFIX que desarrollaron franceses y alemanes bajará a Fobos antes que la nave madre para reconocer el terreno.
Si la cápsula desciende en Australia como está previsto, el laboratorio que la abra tendrá delante dos cosas a la vez: la respuesta a si Fobos es un asteroide capturado o un pedazo de Marte reensamblado tras un choque, y unas cuantas partículas del planeta que llegaron a esa luna por su cuenta, sin que ninguna nave tuviera que aterrizar en Marte para recogerlas.