TL;DR:
- La Fase Uno del programa Moon Base corre de ahora a 2029 y solo busca acceso confiable a la Luna y datos del entorno; el puesto permanente empieza a montarse en la Fase Tres, de 2032 en adelante.
- Shatel Bhakta, ingeniero principal de sistemas del programa, explicó el 30 de julio que la base podría no ser un solo grupo de estructuras conectadas.
- El terreno, la iluminación estacional, la energía y los sitios de alunizaje pueden obligar a repartir hábitats y sistemas por la región del polo sur.
La NASA fija la construcción de su base lunar en tres etapas y ninguna termina con un puesto permanente en 2029. Según la página oficial del programa Moon Base, actualizada el 12 de agosto de 2026, la Fase Uno corre de ahora a 2029 y solo persigue acceso confiable a la superficie y conocimiento del entorno; la Fase Dos, de 2029 a 2032, despliega la primera infraestructura, y hasta la Fase Tres, de 2032 en adelante, la agencia empieza a montar el puesto donde vivirán los astronautas. A esa aritmética se suma una advertencia de ingeniería: Shatel Bhakta, ingeniero principal de sistemas del programa, dijo el 30 de julio en Houston que la base podría no ser un solo grupo de estructuras conectadas, porque el terreno, la iluminación, la energía y los sitios de alunizaje pueden obligar a repartir hábitats y sistemas por el polo sur.
Tres fases, y la que termina en 2029 es la de aprender
El plan que la agencia publica no describe una obra continua, sino tres tramos con objetivos distintos. Cada uno depende de lo que haya funcionado en el anterior, y la propia página advierte que faltan por sumar misiones y actividades a medida que los planes maduren.
| Fase y periodo | Lo que la NASA se propone lograr |
|---|---|
| Fase Uno, de ahora a 2029 | Conseguir acceso confiable a la superficie, explorar el polo sur con misiones robóticas, probar tecnologías e identificar sitios prometedores para la infraestructura futura |
| Fase Dos, de 2029 a 2032 | Desplegar los primeros sistemas de energía, carga, logística y comunicaciones, con infraestructura repartida en varias ubicaciones |
| Fase Tres, de 2032 en adelante | Ensamblar el puesto permanente con hábitats, energía, comunicaciones y transporte para estancias largas |
La frase que ordena la lectura está en la descripción de la Fase Dos: la agencia habla de establecer infraestructura en varias ubicaciones para conseguir una base flexible y resistente. No es un detalle de redacción. Es la misma idea que Bhakta desarrolló en su charla.
El ingeniero del programa duda que la base sea un solo grupo de estructuras
Bhakta presentó "Building the Moon Base: Challenges and Opportunities at the Lunar South Pole" el 30 de julio en el Ion, el distrito de innovación que el Centro Espacial Johnson usa en Houston junto con la Universidad Rice. La NASA publicó la reseña de esa charla el 11 de agosto.
Este será probablemente el proyecto más desafiante que la NASA haya emprendido
Su punto central fue que el Moon Base quizá no sea un conjunto de estructuras conectadas entre sí. El terreno, las condiciones de luz, la energía disponible y las restricciones de alunizaje podrían obligar a distribuir hábitats y otros sistemas a lo largo de la superficie. También pidió atender menos las tecnologías por separado y más las interfaces entre ellas, porque mantener flexible la arquitectura exige entender cómo encajan unos sistemas con otros.
El polo sur decide la forma antes que el diseño
A diferencia de los sitios donde alunizó el programa Apolo, la zona cercana al polo sur tiene pendientes pronunciadas, cráteres profundos y una iluminación que cambia a lo largo del año. El Sol se mantiene bajo en el horizonte y proyecta sombras móviles que complican la navegación y dejan paneles solares sin luz durante periodos prolongados, lo que aumenta la necesidad de almacenamiento y de otras fuentes de energía.

Ese mismo relieve rompe la comunicación. Las tripulaciones, los róvers y los sistemas de superficie no siempre tendrán línea de vista despejada hacia la Tierra, así que la agencia necesitará infraestructura de retransmisión para llevar las señales de un punto a otro de la región.
Queda el polvo. El regolito lunar es afilado y se adhiere a todo, puede dañar equipos y trajes y plantea riesgos para la salud de los astronautas; sus propiedades electrostáticas cambian según la luz y las condiciones del entorno. Entender cómo se comporta es condición para que una tripulación pueda trabajar ahí con seguridad. En sentido contrario están las regiones en sombra permanente, que podrían llevar miles de millones de años sin recibir luz directa y guardar hielo de agua y otros volátiles: aprovecharlos exigirá sistemas nuevos de movilidad, energía y procesamiento.
Lo que sí tiene fecha dentro de la Fase Uno
El calendario largo convive con hardware que ya está en pruebas y con misiones fechadas. VIPER, el róver que buscará hielo, debe llegar al polo sur a finales de 2027 a bordo del segundo módulo Blue Moon MK1 de Blue Origin, con un taladro de un metro y el objetivo de producir el primer mapa de recursos de otro mundo. CAPSTONE 02 apunta a 2027 con dos naves pequeñas que ensayarán encuentro y navegación autónoma en órbita lunar. MoonFall, gestionada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro, llevará en 2028 cuatro drones propulsivos que viajarán en la nave Elytra de Firefly y volarán varias veces durante un solo día lunar, unos 14 días terrestres. Ese mismo año, Blue Origin debe entregar los primeros vehículos lunares de Astrolab y Lunar Outpost.

Para la Fase Dos, la agencia cuenta con el róver presurizado que aporta la japonesa JAXA, un laboratorio móvil pensado para expediciones de hasta 28 días con un máximo de 14 días entre reabastecimientos. Ahí se ve el tamaño real del salto: antes de que exista un hábitat fijo, la forma de vivir lejos del punto de alunizaje será un vehículo.
El primer dato comprobable de todo el plan no será un hábitat ni una estructura conectada, sino un taladro de un metro perforando el suelo del polo sur a finales de 2027 para averiguar si el hielo que la base necesita está donde se cree.