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Goldman ve el espacio como clase de activo, pero su cifra de 1.8 billones ya tenía dos años

El Goldman Sachs Global Institute publicó The Second Space Age y la cobertura se quedó con una proyección de 1.8 billones de dólares para 2035. Ese número ya lo habían publicado el Foro Económico Mundial y McKinsey en abril de 2024. Lo que aporta el informe está en otra parte.

por Patricia Rodriguez
A SpaceX satellite hovering over Earth's horizon in outer space, showcasing advanced space technology.
Foto de SpaceX en Pexels

TL;DR:

  • El Goldman Sachs Global Institute publicó el 12 de agosto de 2026 The Second Space Age, un informe que trata al sector espacial como una categoría de inversión institucional.
  • La proyección que domina la cobertura, 1.8 billones de dólares en 2035, coincide con la que el Foro Económico Mundial y McKinsey publicaron en abril de 2024 desde una base de 630,000 millones en 2023.
  • Goldman ubica el cuello de botella del sector en el lanzamiento y sostiene que ahí, junto con la manufactura, la infraestructura orbital y los datos, se concentraría el valor.

El Goldman Sachs Global Institute publicó el 12 de agosto de 2026 The Second Space Age, un informe que describe al espacio como una pieza más de la economía industrial y no como un programa de gobierno. Lo firman George Lee, codirector del instituto, y Dan Keyserling, director general. La cobertura financiera se quedó con una cifra, 1.8 billones de dólares para la economía espacial en 2035. Ese número ya existía. El Foro Económico Mundial y McKinsey lo publicaron en abril de 2024, con el mismo horizonte y desde una base de 630,000 millones de dólares en 2023. La aportación del documento de Goldman está en el mapa de la cadena de valor: señala el lanzamiento como el cuello de botella del sector y ubica ahí, junto con la manufactura, la infraestructura orbital y los datos, la parte del negocio que capturaría un valor desproporcionado.

El número de 2035 lo publicaron antes el Foro Económico Mundial y McKinsey

El trabajo previo se titula Space: The $1.8 trillion opportunity for global economic growth y salió el 8 de abril de 2024, firmado por cinco autores de la práctica aeroespacial y de defensa de McKinsey junto con el Foro Económico Mundial. Su estimación es de 1.8 billones de dólares en 2035, ajustados por inflación, frente a 630,000 millones en 2023.

El desglose de ese año base explica de qué se habla cuando se habla de economía espacial. Unos 330,000 millones correspondían a lo que los autores llaman aplicaciones de columna vertebral, es decir, satélites, cohetes y servicios como el GPS o la televisión por señal satelital. Los otros 300,000 millones venían de aplicaciones de alcance, negocios de industrias que no son espaciales pero que dependen de esa infraestructura para operar, desde el reparto en apps hasta la logística. El ritmo de crecimiento previsto para ambos bloques duplica el del PIB nominal global de la década.

El resumen que Goldman publica en su propio sitio no incluye la cifra. Ahí el instituto describe el desplome del costo de poner carga en órbita, atribuido a los cohetes reutilizables, los satélites más pequeños, los avances en cómputo y la manufactura moderna, y sostiene que las empresas privadas ya construyen la infraestructura que antes era exclusiva de los programas de gobierno. El número de 1.8 billones aparece en el informe completo, que se distribuye como PDF de descarga, y es el que citan Seeking Alpha y Stocktwits al reportarlo.

Goldman coloca el cuello de botella en el lanzamiento

Sobre ese tamaño de mercado, el informe monta una segunda capa que responde dónde se queda el margen. Las compañías que controlen el lanzamiento, la manufactura, la infraestructura orbital y los datos generados desde el espacio capturarían un valor desproporcionado frente al resto de la cadena, y el lanzamiento queda señalado como el punto de estrangulamiento del tramo inicial.

De ahí sale la consecuencia financiera que el instituto pone por escrito y que Stocktwits recogió del documento:

El acceso al capital se convertirá en una ventaja competitiva por derecho propio.

El informe también anticipa más fusiones y adquisiciones conforme las empresas del sector lleguen a los mercados públicos. Esa integración vertical ya tiene ejemplos con nombre propio: Rocket Lab lleva meses armando pieza por pieza un modelo de operador completo, con una excepción deliberada.

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La clase de activo ya aparece en las declaraciones de tenencias

La tesis central del documento, que el espacio se está convirtiendo en una clase de activo institucional, tuvo prueba de campo esta misma semana. Los formularios 13F presentados en Estados Unidos pusieron a Tiger Global entre los inversionistas con posición declarada en SpaceX, con los límites de lectura que ese formulario impone.

El sector tampoco se mueve en bloque. El miércoles 12 de agosto, el día en que salió el informe, las acciones de SpaceX subieron 10%, las de AST SpaceMobile 4%, y las de Rocket Lab y Firefly Aerospace 1% cada una, según Stocktwits. En los 12 meses previos al 13 de agosto ese mismo grupo iba en direcciones opuestas: Rocket Lab acumulaba una ganancia de 87% y AST SpaceMobile de 49%, mientras Firefly perdía 48%.

La cifra de 1.8 billones describe un tamaño de mercado calculado en 2024, no un rendimiento prometido a nadie. La hipótesis que agrega Goldman, que el poder de fijar precios terminará en manos de quien controle el acceso a órbita, sí se puede seguir con datos públicos cada trimestre: quién lanza, a qué costo y quién consigue capital para intentarlo.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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