TL;DR:
- Bloomberg reporta que Phoebe Gates y Sophia Kianni impulsaron funciones que atribuían a Phia ventas que la app no generó, y que conocían la práctica desde diciembre.
- Un análisis interno preliminar citado por el medio estimó que esa atribución explicaba cerca de 51% del valor de mercancía que Phia se adjudicó en junio; la empresa dice que la metodología está mal.
- Phia sostiene que retiró las funciones el 7 de julio, que revisa cada transacción, que devuelve comisiones a las marcas y que contratará a un responsable de cumplimiento.
Phia, la app de compras que fundaron Phoebe Gates y Sophia Kianni, explicó en julio que unas comisiones cobradas sin haber generado la venta salían de un error reciente en su código, detectado en las 24 horas previas. Bloomberg reporta ahora otra versión: mensajes publicados en los canales internos de Slack de la empresa, más personas con conocimiento del asunto que pidieron no ser identificadas porque no estaban autorizadas a hablar, sitúan a las dos fundadoras impulsando esas funciones y al tanto de la práctica desde diciembre, al menos siete meses. Entre una versión y otra hay dinero de por medio: en enero, con esas funciones encendidas, Phia levantó 35 millones de dólares presumiendo un crecimiento de ingresos de once veces. La empresa disputa parte del reporte y dice que quitó las funciones el 7 de julio.
La cronología no cuadra con el aviso de las 24 horas
El 9 de julio, el investigador de marketing de afiliados Ben Edelman publicó su propia revisión del código de Phia. Encontró una configuración llamada "enable_coupon_auto_drop" que invocaba enlaces de afiliado sin que el usuario hiciera clic, casi siempre cuando ya estaba en el carrito o en la pantalla de pago. Según su análisis, esa función llegó con la versión 1.9.33 de la app, publicada el 13 de diciembre de 2025.
Cuarenta días antes del anuncio de la Serie A, según los mensajes internos que revisó Bloomberg y que detalló Inc., Gates preguntaba a los empleados si la app estaba soltando cookies de afiliado de forma automática en los comercios y les pedía que la función capturara todas las transacciones. Cuando un ingeniero confirmó que las cookies se colocaban incluso sin que el comprador tocara un cupón, ella insistió en el mismo criterio.
Phia responde que ese intercambio reflejaba una preocupación distinta: que su ventana emergente de cupones estaba fallando, así que los usuarios no veían cupones y la empresa recibía menos compras atribuidas. Las funciones se apagaron el 7 de julio, dos días antes de que se publicaran la primera investigación de Bloomberg y el análisis de Edelman.
El comunicado de enero presume justo la métrica en disputa
El 27 de enero de 2026, Phia anunció una Serie A de 35 millones de dólares a una valuación de 185 millones, liderada por Notable Capital con participación de Khosla Ventures y de Kleiner Perkins, que repetía. El comunicado sigue en línea. Ahí la empresa declara más de un millón de usuarios, más de 6,200 marcas asociadas, once veces más ingresos desde el lanzamiento y una mejora de 40% en el GMV monetizado, es decir, en la porción del valor de mercancía por la que cobra.
Ese mismo texto atribuye la mejora de 40% a su infraestructura de aprendizaje automático. El reporte de Bloomberg apunta a otra vía por la que el GMV monetizado pudo crecer en el mismo periodo. Y el modelo comercial que describe el comunicado no cobra nada por adelantado: solo se paga por resultados. Si una parte de esos resultados venía de compras que Phia no originó, el número que sostuvo la ronda y el número en disputa son el mismo.
Por qué la función pasó siete meses sin que nadie la viera
La explicación técnica está en el análisis de Edelman y aclara por qué las revisiones de rutina no la detectaron. La configuración se activaba desde el servidor mediante un feature flag, así que la empresa podía decidir qué dispositivos recibían el clic forzado. En sus pruebas, el interruptor respondía afirmativamente cuando la petición se identificaba como iOS y quedaba apagado para los usuarios de Chrome en computadora. Basta cambiar ese identificador para que el valor cambie.
Muchos evaluadores de fraude de afiliados prueban únicamente en escritorio, apunta el propio Edelman. Ahí no había nada que ver.

Su revisión documentó además un segundo problema. En una prueba propia entró a una tienda desde un enlace de Savings.com y la telemetría de Phia registró que un competidor ya había colocado su cookie de afiliado. Aun así, el servidor de la extensión respondió que no debía ceder el paso, y no lo cedió.
Quién pierde cuando una extensión reclama la venta al final
El marketing de afiliados funciona con una regla simple: quien manda al comprador se lleva la comisión, y el comprobante es una cookie que se coloca cuando esa persona hace clic. Las políticas de la Chrome Web Store exigen una acción del usuario relacionada antes de insertar cada enlace, código o cookie de afiliado, y mencionan de forma expresa que reemplazar la atribución existente sin esa acción es una violación.
EMARKETER calcula que los anunciantes de Estados Unidos gastarán 13,810 millones de dólares en marketing de afiliados este año, un canal del que dependen medios, blogs y creadores para monetizar recomendaciones. Cuando una extensión se cuelga al final del recorrido, el comercio paga igual y quien hizo el trabajo de recomendación cobra menos.
¿Qué es el cookie stuffing y por qué lo prohíben las redes de afiliados?
Es colocar la cookie de rastreo de un afiliado sin que el usuario haya hecho clic en su enlace. Los contratos de redes como CJ, Rakuten y Awin lo prohíben porque el comercio termina pagando una comisión a quien no originó la compra, y suele desplazar al medio o al creador que sí la generó.
Phia no es el primer caso. Los creadores demandaron a PayPal por la extensión Honey y ese litigio sigue abierto; Capital One llegó a un acuerdo el año pasado sin admitir responsabilidad. Edelman, que revisó el código y los datos de comercios de Phia para Bloomberg, explicó a Inc. el incentivo económico detrás de la práctica: los clics forzados aumentan de forma drástica el ingreso de un afiliado, con un efecto que puede llegar a diez veces, porque la mayoría de los compradores nunca haría clic en un enlace de afiliado por su cuenta.
En el sector ya había señales. Brad Bennett, fundador de la firma de afiliados BDBC, contó a Inc. que Phia pasó de aparecer en sus sistemas de rastreo a generar miles de dólares en cuestión de semanas, un ritmo que en un canal de maduración lenta le pareció una alerta. Su empresa bloqueó a Phia a través de la red Skimlinks. Impact.com la suspendió de su marketplace y otras redes revisan su actividad.
Lo que Phia responde y lo que falta por cuadrar
Un portavoz de la empresa dijo a TechCrunch que cualquier función que causara atribuciones incorrectas se eliminó el 7 de julio, que están revisando cada transacción, que ya empezaron a emitir las reversiones a las marcas asociadas y que contratarán a un responsable de cumplimiento "para asegurarse de que algo así nunca vuelva a pasar". A Bloomberg le rebatió parte de las afirmaciones del reporte y le dijo que la compañía aprenderá del episodio.
La cifra que falta es cuánto dinero hay que devolver. La página de Phia para marcas sigue prometiendo convertir el descubrimiento en ingreso incremental y presume más de 12 millones de dólares en ventas generadas para socios en siete meses. Esa misma página indica que la comisión que fija cada marca ronda 20%. Aplicada esa tasa a esos 12 millones, la bolsa de comisiones en juego se acerca a 2.4 millones de dólares, aunque Phia no desglosa cuánto corresponde a cada marca ni qué proporción de esas ventas quedó bajo revisión.
Nike, Gap y Nordstrom, tres de los comercios sobre cuyos sitios operaban las funciones según Bloomberg, aparecen todavía como socios en esa misma página. Ninguna de las tres ha dicho públicamente si reclamará comisiones ni si mantendrá el acuerdo. Esa respuesta, y la de las redes de afiliados que siguen revisando la actividad de Phia, es la que va a fijar cuánto cuesta el episodio.