TL;DR:
- El estudio del meteorito Hillsborough, publicado el 15 de julio de 2026 en Science Advances, halló restos de salmueras antiguas y cientos de aminoácidos formados dentro de un asteroide primitivo.
- Se recuperaron unos 1.35 kilos de una roca que entró a la atmósfera con una masa estimada en 52 kilos; es la caída número 22 de tipo CM registrada y apenas la segunda clasificada como CM1/2.
- La NASA señala que es la primera vez que se identifican estas sales en una condrita CM, y la variedad de aminoácidos superó a la de las muestras traídas de Bennu y Ryugu.
Un meteorito que atravesó el techo de una casa en Hillsborough, Nueva Jersey, conservaba restos de salmueras antiguas y cientos de aminoácidos fabricados dentro de un asteroide primitivo. Es la conclusión de un equipo internacional encabezado por el astrónomo Peter Jenniskens, del Instituto SETI y del Centro de Investigación Ames de la NASA, publicada el 15 de julio de 2026 en Science Advances. La roca cayó el 16 de julio de 2024, después de un bólido diurno que soltó un estampido sónico al sur de la Estatua de la Libertad. E importa por un motivo nada glamoroso: el dueño de la casa levantó los fragmentos con guantes desechables, papel aluminio y frascos de vidrio, y tapó el agujero del techo antes de que lloviera esa noche. Sin esas primeras horas de sentido común, las sales que hoy son el hallazgo central se habrían disuelto.
El bólido cruzó el cielo a las 15:17:27 UTC, poco después de las once de la mañana en Nueva Jersey. Sesenta personas de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Rhode Island y Pensilvania lo reportaron a la American Meteor Society, y dieciséis alcanzaron a sentir la onda de choque. Dos cámaras de la red Allsky7, en Northford (Connecticut) y Douglassville (Pensilvania), más un timbre inteligente en Wayne (Nueva Jersey), grabaron el paso y permitieron triangular la trayectoria.
La roca entró a 14.4 kilómetros por segundo, unas 32,000 millas por hora, con el tamaño de una maleta de avión bien cargada. Los cálculos de brillo, velocidad y estampido le atribuyen una masa inicial de unos 52 kilos, según los datos que citó The New York Times. Era frágil y se deshizo a 35 kilómetros de altura; el radar Doppler del aeropuerto de Newark alcanzó a detectar una nube alargada de guijarros cayendo desde Staten Island hacia Nueva Jersey. De todo eso se recuperó una sola pieza, y solo porque atravesó una casa.
El techo parchado a tiempo es la razón de que exista este estudio
El dueño escuchó el golpe, encontró un agujero en el techo del dormitorio principal y un olor fuerte a azufre. Sobre la cama, la alfombra y los muebles había fragmentos negros y polvo oscuro. En vez de tocarlos con las manos, se puso guantes desechables, los levantó con papel aluminio y los guardó en frascos de vidrio. Después llamó a Mike Hankey, gerente de operaciones de la American Meteor Society, que lo fue guiando por teléfono.
Dos decisiones más terminaron valiendo el estudio completo. La familia pasó semanas rastreando cada mota: levantó partículas de las paredes con cinta adhesiva y compró una aspiradora nueva dedicada solo a la alfombra, según contó al New York Times. Y esa misma tarde tapó el techo antes de la lluvia. El detalle no es decorativo. El meteorito es poroso y chupa humedad del aire, explicó Jenniskens, así que las sales que sobreviven adentro se disuelven en cuanto entra agua.
"Estos son los meteoritos CM1/2 más prístinos que conocemos."
Peter Brown, profesor de física y astronomía de la Western University en London, Ontario, que no participó en la investigación, lo dijo sin rodeos ante CNN: fueron las acciones rápidas e informadas de los dueños las que hicieron posible detectar la salmuera. La lluvia de esa noche, calcula, probablemente deshizo los demás fragmentos que cayeron a la intemperie.
Qué había adentro: sal, carbono y cientos de aminoácidos
El laboratorio clasificó la roca como condrita carbonácea de tipo CM1/2, un punto intermedio entre los dos grados en que se ordenan estos meteoritos según cuánta agua alteró sus minerales dentro del asteroide. Mike Zolensky, meteoriticista del Centro Espacial Johnson de la NASA y coautor, encontró que había sufrido más alteración acuosa que una CM2 típica. Hillsborough es la caída número 22 de tipo CM observada en la historia y apenas la segunda CM1/2, después de Kolang, que cayó en Sumatra del Norte, Indonesia, en 2020. De tipo CM1 no se ha visto caer ninguna.
Lo que salió del análisis:
- Fragmentos diminutos ricos en sal que Zolensky y la mineralogista Jangmi Han sitúan cerca de la superficie del asteroide, donde el agua líquida se evaporó y dejó salmueras cada vez más concentradas. La NASA subraya que es la primera vez que estas sales se identifican en una condrita CM.
- 1.8% de carbono y 0.07% de nitrógeno en peso, con isótopos típicos de las CM, según la cosmoquímica Queenie Chan (Royal Holloway, Universidad de Londres) y la biogeoquímica Nana Ogawa (JAMSTEC).
- Compuestos organometálicos de magnesio, la familia de moléculas que en los seres vivos aparece en la sangre y en la fotosíntesis.
- Cientos de aminoácidos. En dos de los fragmentos analizados, el estudio calcula abundancias equivalentes a 0.56 y 3.75 veces las del meteorito Murchison, la vara de medir de este tipo de rocas desde 1969.
Danny Glavin, del Centro Goddard de Vuelo Espacial de la NASA, escribió a CNN que la mayoría de esos aminoácidos son raros o inexistentes en la vida terrestre, de modo que su origen es extraterrestre. Su equipo concluye que la mezcla se formó dentro del asteroide, con ayuda de la química de las salmueras.

La comparación incómoda con dos misiones espaciales
Estados Unidos y Japón gastaron misiones enteras en traer material de asteroide sin contaminar: OSIRIS-REx recogió su muestra de Bennu en 2020 y Hayabusa2 la de Ryugu en 2019. En esas muestras ya se habían visto salmueras. La sorpresa de Hillsborough es doble: extiende ese proceso a los asteroides de tipo CM y, según Glavin, su variedad de aminoácidos resultó incluso mayor que la de Bennu y Ryugu.
Con un matiz que conviene no perder de vista. Una muestra traída por una sonda llega bajo control absoluto, y esta llegó a un dormitorio. El propio estudio identifica contaminantes terrestres que entraron cuando la roca atravesó un techo aislado con fibra de vidrio, y los descuenta antes de contar los aminoácidos.
El equipo también reconstruyó de dónde venía. Jenniskens escribió a CNN que el fragmento se desprendió de un asteroide del cinturón interior que quedó destruido en una colisión hace unos 6 millones de años; el pedazo resultante se partió hace unos 200,000 años por los ciclos de calor y frío de girar bajo el sol, y todavía tardó todo ese tiempo en dar con el blanco pequeño que es la Tierra.

México y Costa Rica ya escribieron dos capítulos de esta historia
Las condritas carbonáceas son apenas un 4% de los meteoritos recuperados en el mundo, según el trabajo que la Universidad de Costa Rica publicó sobre su propia caída. Dos de las más importantes del último medio siglo aterrizaron en países hispanohablantes.
El 8 de febrero de 1969, a la 01:05 de la madrugada, un bólido dejó caer sobre Pueblito de Allende, Chihuahua, la condrita carbonácea más grande encontrada en la Tierra: unas dos toneladas recuperadas. Llegó en el momento exacto. La NASA acababa de acondicionar el laboratorio lunar que esperaba las muestras del Apolo 11, y Allende fue el primer objeto que pasó por ahí, según explicó Daniel Flores Gutiérrez, del Instituto de Astronomía de la UNAM. Hoy se le llama el meteorito más estudiado de la historia.
Cincuenta años después, el 23 de abril de 2019, cayó una CM2 sobre los distritos de Aguas Zarcas y La Palmera, en San Carlos, Costa Rica. Se recuperaron 27 kilos, la mayor caída de su tipo desde Murchison (Australia, 1969). El autor principal de ese estudio, publicado en Meteoritics & Planetary Science, es el mismo Peter Jenniskens que ahora firma Hillsborough, acompañado de seis coautores de la Universidad de Costa Rica. Desde entonces se han escrito 76 artículos científicos sobre esa roca.
El contraste con Nueva Jersey deja la lección práctica. Allende se juntó a lo largo de años en pleno desierto, con fragmentos comprados a los vecinos, y aun así reescribió la edad del Sistema Solar. Hillsborough aportó 1.35 kilos recogidos en horas dentro de una casa. Para las preguntas gruesas conviene el tonelaje; para las sales frágiles y la materia orgánica, mandan las primeras horas.
De ahí que la American Meteor Society insista en que cualquiera puede aportar: los videos de timbres inteligentes y cámaras de tablero son los que permiten calcular una trayectoria y salir a buscar en el sitio correcto, y la organización recibe reportes de bólidos en su sitio. Quien tenga ganas de mirar hacia arriba desde este lado del continente tiene tarea a la mano: el cometa 10P todavía se puede observar desde México, aunque no a simple vista.
Preguntas rápidas sobre el meteorito de Hillsborough
¿El meteorito de Nueva Jersey prueba que hubo vida en ese asteroide?
No. Los aminoácidos se forman por química no biológica dentro de los asteroides, y el propio equipo lo aclara. Lo que muestra Hillsborough es que una roca del cinturón fabricó y transportó materia orgánica compleja. Danny Glavin, de la NASA, precisa que la mayoría de esos aminoácidos son raros o inexistentes en la vida terrestre.
¿Qué es una salmuera y por qué importa que hubiera una en un asteroide?
Es agua con sal muy concentrada, lo que queda cuando el agua líquida se evapora. Según el Instituto SETI, en ese medio el fosfato permanece disuelto y se aceleran las reacciones entre minerales y compuestos orgánicos. Ya se habían detectado salmueras en las muestras de Bennu y Ryugu, pero no en una condrita de tipo CM.
¿Qué hay que hacer si cae un meteorito o se ve un bólido?
La American Meteor Society recibe reportes de bólidos en su sitio, y los videos de timbres inteligentes o cámaras de tablero ayudan a calcular trayectorias. Con la roca de Hillsborough, la familia usó guantes desechables, papel aluminio y frascos de vidrio, evitó tocarla con las manos y tapó el techo antes de que lloviera.
Parte de los fragmentos ya se resguarda en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, donde el curador Denton Ebel celebró que una muestra así llegara sola hasta la puerta. Hankey les había dicho por teléfono a los dueños que por su techo acababan de entrar al menos 100,000 dólares, según el relato que publicó The New York Times y replicaron otros medios. Ellos, que pidieron no ser identificados, le contaron otra cosa a CNN por correo electrónico:
"Sentimos la responsabilidad de preservar el meteorito para la comunidad científica."
El resultado es que un dormitorio de Nueva Jersey entregó material que dos agencias espaciales fueron a buscar a millones de kilómetros. La diferencia no la hizo un laboratorio: la hicieron unos guantes desechables, un rollo de papel aluminio y un parche puesto antes de que empezara a llover.