TL;DR:
- La Fuerza Espacial de EE. UU. adjudicó 615 millones de dólares en tres acuerdos del programa SB-AMTI; Rocket Lab anunció que su parte son 397 millones y el tercer ganador no puede nombrarse.
- SpaceX recibió 4,160 millones por ese mismo programa en mayo de 2026: esta segunda tanda existe para que la arquitectura no dependa de un solo proveedor.
- Los satélites volarán en el Neutron, un cohete que nunca ha despegado y cuyo debut está previsto para el último trimestre de 2026.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos adjudicó el martes 4 de agosto de 2026 tres acuerdos por un total de 615 millones de dólares para desarrollar satélites capaces de detectar y seguir aeronaves desde la órbita. Rocket Lab anunció esa misma tarde que su parte son 397 millones, la cifra que se quedó con los titulares. El comunicado del Space Systems Command, el mando que compra los sistemas espaciales del servicio, agrega tres datos que casi nadie levantó: los ganadores son tres, el tercero no puede nombrarse por seguridad operacional y el gobierno nunca dijo cómo se repartió el dinero. Tampoco es la primera adjudicación del programa. En mayo, SpaceX se llevó 4,160 millones por la misma constelación.
Rocket Lab desarrollará, lanzará y operará varios Flatellites, su diseño de satélite plano pensado para constelaciones grandes, equipados con sensores y enlaces de comunicación de baja latencia y alto ancho de banda. La empresa los controlará desde instalaciones seguras y entregará los datos de seguimiento a la Fuerza Espacial. En el mismo texto hay un matiz que conviene leer despacio: la opción por Flatellites adicionales ya viene contada dentro de los 397 millones, así que esa cifra no equivale por completo a trabajo comprometido.
Los otros dos adjudicatarios son Systems & Technology Research (STR), empresa de Virginia especializada en sensores, procesamiento de señales e inteligencia artificial para clientes militares y de inteligencia, y una tercera compañía que el Space Systems Command decidió no identificar. SpaceNews reportó que el servicio tampoco explicó cómo se dividieron los 615 millones entre las tres.
SpaceX se llevó más de diez veces esa cantidad por el mismo programa
SB-AMTI es una arquitectura de satélites, comunicaciones seguras y procesamiento en tierra que busca seguir aviones, drones y misiles de forma continua desde la órbita. La idea de fondo: los aviones radar que hoy hacen ese trabajo se volvieron demasiado vulnerables frente a los sistemas antiacceso que despliegan los adversarios.
La Fuerza Espacial armó en abril de 2026 un grupo inicial de proveedores para competir por esos contratos. A finales de mayo entregó a SpaceX 4,160 millones de dólares para empezar a construir la constelación, según reportó DefenseScoop. Los 397 millones de Rocket Lab equivalen a menos de la décima parte.
Ahí está la lectura que se saltaron los titulares del martes. El coronel Ryan Frazier, responsable interino de las compras de sensado y designación de objetivos desde el espacio, explicó que el foco de esta segunda tanda es diversificar capacidades y no quedar amarrados a una sola solución técnica. Dicho de otro modo: la noticia no es únicamente que Rocket Lab ganó, sino que el Pentágono está pagando por tener con qué complementar, o sustituir, al proveedor que ya domina el programa.

El cohete que debe cargar los satélites todavía no despega
Rocket Lab lanzará los Flatellites en Neutron, su cohete de carga media de 43 metros y nueve motores Archimedes, diseñado para poner 13 toneladas en órbita baja y recuperar la primera etapa. Neutron no ha volado nunca.
Su debut estaba previsto para 2024. Después para 2025. Luego para el primer trimestre de 2026. En enero de este año reventó un tanque de la primera etapa durante una prueba en Wallops, Virginia, y la fecha se corrió al último trimestre de 2026, donde sigue. Sir Peter Beck, fundador y director ejecutivo, dijo a Stocktwits que la empresa empuja fuerte para cumplir ese plazo y que el reto real no es llegar a órbita, sino recuperar y reutilizar el vehículo.
"Si solo tuviéramos que subir, sería facilísimo; ya estaríamos en órbita."
El plan de cadencia que la propia compañía presentó a sus inversionistas contempla un lanzamiento el primer año, tres el segundo y cinco el tercero. La Fuerza Espacial, en paralelo, quiere empezar a poner satélites de SB-AMTI en órbita dentro de los próximos 18 meses. Es el mismo desfase entre fabricante y cliente que ya se vio con la Starliner de Boeing.

Lo que la Fuerza Espacial ya admitió que no tendrá en 2028
Frazier habló con Air & Space Forces Magazine el 30 de julio, cinco días antes del anuncio, y describió un programa bastante más modesto que el que sugiere la palabra escudo. Lo que esté en órbita en 2028 será un primer paso, no la solución completa, y él mismo calcula que cubrir todo lo que la fuerza conjunta necesita se extenderá más allá de ese año.
"No vamos a poder hacerlo en todas partes todo el tiempo."
El coronel también aclaró que SB-AMTI no llega a reemplazar aviones. El E-3 Sentry sigue en servicio y la Fuerza Aérea, que en 2026 estuvo a punto de cancelar su relevo, pidió 1,500 millones de dólares para el E-7 en el presupuesto de 2027 tras la presión del Congreso. Frazier describe el sensado espacial y el aéreo como capas que trabajan juntas.
Y quedan problemas técnicos que él enumeró sin adornos: distinguir entre distintos tipos de blancos rápidos y recortar el tiempo que tarda el dato en viajar del sensor a quien dispara. La velocidad de la luz, recordó, no se negocia.
El otro contrato de la semana no es una venta de misiles
El 27 de julio, ocho días antes, la Fuerza Espacial adjudicó a Rocket Lab 266 millones de dólares, su mayor contrato de lanzamiento hasta la fecha. Dos titulares que circularon en el mismo ciclo lo presentaron como la compra de doce misiles hipersónicos por parte de la Fuerza Aérea. No es eso.
El acuerdo cubre 12 lanzamientos suborbitales, con opción a seis más, bajo el Rocket Systems Launch Program, principalmente desde el complejo espacial de Kodiak, Alaska, y con fecha de conclusión el 31 de diciembre de 2028. GovConWire reportó que el gobierno obligó 112 millones en fondos de investigación y desarrollo de 2025 al momento de la adjudicación, tras una competencia con tres ofertas. El vehículo es el HASTE, variante suborbital del Electron que Rocket Lab usa desde 2023 como banco de pruebas para cargas hipersónicas.
El propio texto de The Motley Fool que lleva ese titular reconoce en el cuerpo que no está claro qué deben lograr esas misiones, y presenta la idea de una familia de misiles como conclusión personal del autor, quien además declara tener acciones de la empresa.
Preguntas rápidas sobre el contrato SB-AMTI
¿Qué es el programa SB-AMTI de la Fuerza Espacial?
SB-AMTI es la arquitectura con la que Estados Unidos quiere detectar y seguir aviones, drones y misiles desde la órbita, en vez de depender de radares en tierra y de aeronaves como el E-3 Sentry. Combina sensores espaciales, comunicaciones seguras y procesamiento en tierra asistido por inteligencia artificial. La Fuerza Espacial espera una capacidad inicial en órbita en 2028.
¿Ya voló el cohete Neutron de Rocket Lab?
No. Neutron todavía no realiza su vuelo inaugural. Rocket Lab lo presentó en 2021 con la intención de volarlo en 2024 y la fecha se movió varias veces desde entonces; el objetivo actual es el último trimestre de 2026. En enero de 2026 falló un tanque de la primera etapa durante una prueba en Wallops, Virginia.
¿Rocket Lab le está quitando contratos a SpaceX?
No en volumen. Por el mismo programa SB-AMTI, SpaceX recibió 4,160 millones de dólares en mayo de 2026 y Rocket Lab 397 millones en agosto, según el reporte de DefenseScoop y el anuncio de la propia empresa. La Fuerza Espacial describió esta segunda tanda como una forma de ampliar su base de proveedores.
Rocket Lab publica sus resultados del segundo trimestre el lunes 10 de agosto de 2026, seis días después de este anuncio, con la compra de Iridium por unos 8,000 millones de dólares todavía sin cerrar y un préstamo puente de 3,600 millones de por medio. La acción cerró el martes en 74.48 dólares tras subir 6% y agregó otro 3% en operaciones extendidas. En esa llamada, y no en el comunicado, se verá si los 397 millones caben en el calendario de un cohete que aún no enciende sus motores en vuelo.