Crusoe recaudó US$3,900 millones en una nueva ronda que la valúa en aproximadamente US$30,900 millones después de la inversión, informó The Wall Street Journal el 17 de septiembre de 2026. Según el CEO Chase Lochmiller, citado por el diario, Atreides Management, Valor Equity Partners y Mubadala colideraron la operación. La cifra afina los reportes previos y acompaña una apuesta industrial distinta: fabricar centros de datos modulares, transportarlos en camiones y desplegarlos donde haya energía disponible.
Founders Fund, TPG y varios fondos soberanos, incluida Qatar Investment Authority, también participaron, de acuerdo con el reporte. La valuación es post-money, por lo que ya incluye el capital recién aportado. WSJ no publicó un desglose que permita saber cuánto corresponde a acciones nuevas o ventas secundarias, ni afirmó que los US$3,900 millones estén reservados en su totalidad para la estrategia modular.
La cifra final rebasa la referencia de principios de septiembre
Reuters había informado el 3 de septiembre, a partir de un reporte de Bloomberg basado en personas conocedoras del asunto, que Crusoe había levantado más de US$3,000 millones a una valuación cercana a US$30,000 millones. El nuevo reporte precisa ambos números y atribuye al director ejecutivo la composición de la ronda.
FomoEra cubrió entonces aquella cifra preliminar junto con el contrato de nube por US$13,000 millones que Bloomberg atribuyó a Crusoe y Jane Street. La diferencia importa: lo que circulaba como una operación de unos US$3,000 millones aparece ahora como una captación de US$3,900 millones, mientras la valuación post-money sube a unos US$30,900 millones.

La referencia también multiplica por cerca de tres la valuación superior a US$10,000 millones que Crusoe alcanzó con su Serie E de octubre de 2025. Aquella ronda fue coliderada por Valor Equity Partners y Mubadala Capital; Atreides Management figuró entre los participantes. En esta ocasión, WSJ nombra a Mubadala entre los tres colíderes, pero Crusoe todavía no ha publicado una lista propia que detalle qué entidad del grupo realizó la inversión.
Spark convierte la obra en un producto fabricado
Crusoe Spark es un centro de datos modular prefabricado. Cada unidad integra energía, refrigeración, monitoreo remoto, supresión de incendios y racks de alta densidad. En vez de construir todo en el terreno, la empresa ensambla los módulos en un entorno controlado, los transporta y los conecta en el lugar donde operarán.
La compañía anunció en marzo de 2026 una planta de 352,000 pies cuadrados en Brighton, Colorado, dedicada a Spark. El compromiso inicial, que incluía la adecuación del inmueble y una primera flota de módulos, superaba los US$200 millones. Crusoe dijo entonces que podía entregar estas instalaciones en tan solo tres meses y escalarlas desde cientos de kilovatios hasta decenas o cientos de megavatios. Esas cifras son objetivos y capacidades declaradas por la empresa, no una comparación independiente auditada.

WSJ añadió que Crusoe pretende fabricar hasta un gigavatio anual de capacidad Spark. Esa meta colocaría una escala comparable a la de un gran campus en una cadena de módulos repetibles, aunque el medio no detalló un calendario para alcanzarla.
Los módulos complementan a los campus gigantes
La apuesta por unidades transportables no significa que Crusoe abandone instalaciones como el campus de 1.2 gigavatios de Abilene, Texas, utilizado por OpenAI mediante la infraestructura de Oracle Cloud. Los dos formatos atienden cargas distintas y también pueden solaparse.
Los grandes campus concentran capacidad de cómputo para entrenar modelos de gran tamaño. Spark apunta también a inferencia de baja latencia, instalaciones dentro de una empresa, requisitos de residencia de datos y grupos de módulos para entrenamiento. Acercar el cómputo al lugar donde se generan los datos puede reducir el tiempo de respuesta, mientras la fabricación en planta busca evitar parte de los retrasos propios de una obra hecha enteramente en sitio.
Los términos finos de la operación siguen fuera de la vista pública, pero la cifra permite medir el tamaño de la apuesta: casi US$31,000 millones de valuación para una empresa que quiere convertir el centro de datos en un producto que también pueda salir de una fábrica.