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Krugman ve un "esquema Ponzi" en la valuación de SpaceX que volvió billonario a Elon Musk

Krugman califica de amañada la OPI récord de SpaceX y alerta: los índices obligan a millones a invertir en Musk

por John P.
Krugman ve un "esquema Ponzi" en la valuación de SpaceX que volvió billonario a Elon Musk

TL;DR:

  • El economista Paul Krugman calificó en MS NOW la valuación de SpaceX de "esquema Ponzi" y "amaño", horas después del debut bursátil del viernes 12 de junio.
  • SpaceX salió a bolsa a US$135 por acción y recaudó unos US$75.000 millones: la mayor OPI de la historia. Cerró cerca de US$161 (+19%) con una capitalización superior a US$2 billones.
  • Musk superó el billón de dólares de fortuna (el "trillionaire" del inglés) y conserva más del 82% del control de voto. Krugman advierte que los índices fuerzan a pequeños inversores a financiarla.

El Nobel de Economía y excolumnista de The New York Times Paul Krugman calificó la valuación de SpaceX de "esquema Ponzi" y de "sistema amañado", apenas horas después de que la empresa de Elon Musk protagonizara el viernes 12 de junio de 2026 la mayor salida a bolsa de la historia. En el programa de Ari Melber en MS NOW, Krugman sostuvo que las cifras no cuadran y que el problema de fondo es quién termina pagando: millones de pequeños inversores arrastrados por los fondos indexados. SpaceX debutó en el Nasdaq bajo el símbolo SPCX, cerró su primer día cerca de US$161 por acción —un alza del 19%— y rozó una capitalización de US$2,1 billones. Ese salto convirtió a Musk en la primera persona con una fortuna superior al billón de dólares: lo que la prensa en inglés llama el primer "trillionaire".

El reparo de Krugman: una empresa de satélites "pegada" a Grok y a lo que queda de Twitter

La crítica de Krugman empezó por lo más sencillo: cuánto vale realmente lo que se está comprando. Lo planteó como un experimento mental ante Melber.

"Imaginen que ... Musk tuviera un despertar espiritual y se fuera a un monasterio. ¿Qué queda? ¿Qué es SpaceX? Una empresa mediana de lanzamiento de satélites. Es un negocio aceptable, pero no enorme, pegado a un modelo de inteligencia artificial realmente malo. Grok es, según todo el mundo, terrible... y eso, a su vez, está atornillado a lo que queda de Twitter, convertida en un erial de derecha infestado de nazis." — Paul Krugman

El detalle no es menor, y explica el desconcierto. Tras una serie de fusiones, SpaceX ya no es solo cohetes: en marzo de 2025 Musk integró X (la antigua Twitter) dentro de xAI, y en febrero de 2026 metió a xAI dentro de SpaceX, en una operación que valoró al conjunto en US$1,25 billones. Es decir, la compañía que salió a bolsa empaqueta los lanzamientos, el negocio de internet satelital Starlink y la apuesta de inteligencia artificial que produce Grok.

Aquí está el video de la entrevista, vía MS NOW.

Para Krugman, juntar todo eso no justifica el número. A su juicio, no hay forma de sostener que ese paquete valga "casi tanto como Microsoft", la empresa cuyo software —dijo— hace funcionar al mundo. La valuación, remató, "es una locura" y "no hay manera concebible" de defenderla.

El golpe que más le preocupa a Krugman: a los pequeños inversores se los obliga vía índices

Hasta ahí, sería una discusión entre analistas. Lo que enciende a Krugman es otra cosa: a diferencia de una estafa piramidal clásica, donde la víctima decide entrar, aquí —argumenta— mucha gente no eligió nada.

"A la gente se la está obligando, en la práctica, a comprar SpaceX porque los índices la están incluyendo, aunque según las reglas normales no deberían." — Paul Krugman

El engranaje funciona así. Una porción enorme del ahorro mundial se mueve a través de fondos indexados, que están obligados a comprar las acciones de las compañías que entran en un índice de referencia. Cuando una acción se incluye en un índice importante, se crea demanda automática por ella. Según analistas que siguen la operación, índices como el Nasdaq 100 y FTSE Russell flexibilizaron sus reglas para admitir a SpaceX casi de inmediato, mientras el S&P 500 mantuvo su espera mínima de un año antes de evaluar a una empresa recién listada. Tradicionalmente, esa cuarentena existe para que la acción acumule historial y "madure".

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Photo by Nicholas Cappello / Unsplash

El problema, en términos de a quién afecta, es directo: más de la mitad de los hogares de Estados Unidos tiene exposición a la bolsa a través de este tipo de fondos, muchas veces dentro de sus planes de retiro. Krugman también apuntó a las universidades "que tienen un 10 o 15 por ciento de su fondo patrimonial invertido en SpaceX". Por eso su conclusión fue tan tajante.

"Este es un sistema amañado. Lo siento, pero esto es un amaño de verdad... Claramente, todo el sistema se inclinó para producir esta valuación absurda que crea al primer billonario del mundo." — Paul Krugman

No es el único que lo ve así. Oxfam calificó el ascenso de Musk como "un nuevo hito de la oligarquía y un día negro para la democracia", en palabras de Nabil Ahmed, su director de justicia económica para América. Otros analistas hablan, con menos dramatismo y la misma idea, de una transferencia de riqueza desde los inversores comunes hacia los iniciados que esperaron más de dos décadas para liquidar sus posiciones.

Las cifras del debut: la mayor OPI de la historia (y "billonario" no es "trillonario")

Más allá de la lectura crítica, lo que ocurrió el viernes está confirmado y es récord. Estos son los datos duros del estreno de SpaceX:

  • Precio de salida: US$135 por acción, sobre 555,6 millones de títulos Clase A.
  • Capital levantado: alrededor de US$75.000 millones, la mayor oferta pública inicial de la historia.
  • Plaza y símbolo: Nasdaq Global Select Market y Nasdaq Texas, bajo el ticker SPCX.
  • Primer día: la acción abrió cerca de US$150 (+11% sobre el precio de oferta) y cerró en torno a US$161, con un alza cercana al 19%.
  • Valuación: la fijación inicial implicó unos US$1,77 billones; al cierre, la capitalización superó los US$2 billones (en torno a US$2,1 billones).
  • El negocio: SpaceX perdió cerca de US$5.000 millones el año pasado y factura una fracción de lo que ingresan las tecnológicas de tamaño comparable.

Con ese salto, Musk —que conserva más del 82% del control de voto y una participación económica cercana al 40%— pasó a tener una fortuna superior a un billón de dólares, estimada por Forbes y Bloomberg en torno a US$1,1 billones.

Conviene aclarar un punto que está generando confusión en español. La prensa estadounidense lo llama el primer "trillionaire", porque en la escala corta del inglés trillion equivale a un millón de millones (un 1 seguido de doce ceros). En español, esa misma cifra es un billón, así que el término correcto es billonario, no "trillonario". El número es el mismo: Musk superó un billón de dólares de patrimonio personal. La palabra "trillonario" que circula es, sencillamente, un calco del inglés.

La valuación se apoya en data centers espaciales que todavía no existen

¿De dónde sale entonces un número tan grande para una empresa que pierde dinero? Buena parte descansa en una promesa: poner centros de datos en el espacio para alimentar la inteligencia artificial. Y ahí aparece el reparo técnico que repiten críticos e ingenieros.

El argumento es de física básica. En la Tierra, los data centers se enfrían por convección: el calor pasa de los circuitos al aire y el aire se retira con sistemas de climatización. En el vacío del espacio no hay aire ni agua, de modo que la convección y la conducción dejan de servir como métodos de enfriamiento. Queda solo la radiación, el camino más lento e ineficiente para disipar calor. Para enfriar así un centro de datos haría falta desplegar radiadores gigantescos —del tamaño de campos de fútbol, según estos cálculos—, pesados y carísimos de subir a órbita. Y todavía falta sumar el Sol, que golpea con su propia carga térmica cada vez que el equipo queda expuesto. Incluso medios que cubrieron el plan, como Axios, advirtieron que enfriar en el espacio es mucho más difícil de lo que muchos suponen.

A esto se añade la proyección de mercado del propio Musk, que ha deslizado un "mercado total direccionable" descrito como el mayor de la historia, con ingresos potenciales superiores a los US$23 billones, sobre todo en "aplicaciones empresariales". Es una estimación vaga, no una guía oficial de la compañía, y conviene leerla como tal.

En honor a la objetividad, no todo es humo. Starlink es una infraestructura de comunicaciones real, en expansión y con clientes que pagan, y los cohetes de SpaceX funcionan: la empresa abarató por un orden de magnitud el costo de poner un kilo en órbita. Esa parte del negocio existe y rinde, aunque el conjunto siga en pérdidas por el gasto en investigación y por las cuentas de xAI.

Musk, claro, lo vivió como una consagración. Desde la base Starbase, en Texas, donde ayudó a tocar la campana de apertura, lo planteó como un sueño cumplido.

"Cuesta creer que una pequeña empresa que empezó en una bodega en El Segundo esté saliendo a bolsa con la mayor OPI de la historia." — Elon Musk

Krugman concedió un matiz importante: la valuación tendría sentido si Musk tuviera un historial de "lograr milagros tecnológicos de forma rutinaria". Su tesis es que no lo tiene, y que la fortuna se sostiene sobre un mecanismo de fe —inversores convencidos de su genio que acumulan acciones, lo que a su vez alimenta la leyenda— más que sobre los resultados.

Por ahora, la apuesta descansa sobre algo que aún no existe: centros de datos en órbita que ningún ingeniero ha puesto a funcionar. Si la valuación aguanta, Musk habrá redefinido cuánto vale una buena historia en Wall Street. Si no, la cuenta no la pagarán solo sus seguidores, sino el ahorro de quienes ni siquiera eligieron subirse. Y los próximos en la fila —Anthropic y OpenAI, que ya preparan sus propias salidas a bolsa— miran de reojo cómo termina el experimento.

Fuentes: 1, 2, 3

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