TL;DR:
- El asteroide 99942 Apophis pasará a unos 32,000 kilómetros de la superficie terrestre el 13 de abril de 2029, por debajo del cinturón de satélites geoestacionarios.
- Los mapas presentados en junio de 2026 ubican a 7,600 millones de personas, cerca del 90% del planeta, dentro de la franja donde será potencialmente visible sin instrumentos.
- Esa franja cubre Europa, África, Asia, Australia y el este de Sudamérica. Norteamérica queda fuera: cuando ocurra la máxima aproximación, en el centro de México será media tarde.
El 13 de abril de 2029, el asteroide 99942 Apophis pasará a unos 32,000 kilómetros de la superficie terrestre, más cerca que los satélites geoestacionarios y a menos de una décima parte de la distancia a la Luna. La NASA descartó cualquier riesgo de impacto durante al menos un siglo. Lo nuevo de estos días son los mapas. Un equipo de cartografía y astronomía presentó en junio de 2026, en un taller celebrado en Padua, el cálculo de cuánta gente podrá verlo sin telescopio, y la cifra es de 7,600 millones de personas, cerca del 90% de la población mundial, repartidas entre Europa, África, Asia, Australia y el este de Sudamérica. Para el lector hispanohablante hay dos respuestas opuestas. España entra en la franja. México no.
La cuenta salió del taller Apophis T-3 Years y está publicada en Eclipse Atlas, el sitio del cartógrafo Michael Zeiler. Los mapas se hicieron en coordinación con el astrónomo Richard Binzel, del MIT, con Richard Tresch Fienberg, de la Sociedad Astronómica Estadounidense y la revista Sky and Telescope, y con Ernest T. Wright, del estudio de visualización científica de la NASA. Muestran, hora por hora entre las 15:00 y las 22:00 UTC, dónde estará el asteroide sobre el horizonte, con qué brillo y a qué distancia.
Conviene leer la cifra con cuidado. Los 7,600 millones son un público acumulado a lo largo de las siete horas del paso, no una foto de todo el mundo mirando al cielo al mismo tiempo. A eso hay que restarle la nubosidad, la contaminación lumínica de las ciudades y el detalle nada menor de saber hacia dónde mirar. Faltan además casi tres años de observaciones que todavía pueden afinar la trayectoria.
Binzel lleva desde 2020 organizando talleres sobre este encuentro. En el primero no existía un solo plan formal para estudiar el paso. Seis años después, según recogió Scientific American, la conversación es otra:
"Ahora estamos pensando en un 'control de tráfico aéreo' para Apophis"
Las horas que deciden quién lo ve y quién no
El máximo de brillo está calculado para las 20:35 UTC y la máxima aproximación para las 21:45 UTC. Convertidas a husos locales, esas dos horas dejan de ser un dato astronómico y se vuelven una agenda:
- En la España peninsular, la máxima aproximación cae a las 23:45. Noche cerrada.
- En Canarias, a las 22:45.
- En Argentina, Uruguay y el este de Brasil, a las 18:45, con el asteroide asomando al final del crepúsculo.
- En el centro de México, a las 15:45. Pleno día.
Las equivalencias salen de convertir las horas UTC que publican los mapas con los husos vigentes hoy. Por eso Eclipse Atlas dibuja la franja sobre Australia, Asia, África, Europa y el este de Sudamérica, y por eso Norteamérica no aparece en su lista. Hay un matiz que ninguna cobertura ha señalado: la propia ESA, en su ficha oficial del asteroide, es todavía más restrictiva y solo menciona partes de Europa, África y Asia. Los mapas nuevos ensanchan ese perímetro y la agencia aún no ha actualizado su texto.

Más cerca que los satélites no significa entre los satélites
Los satélites geoestacionarios giran a unos 35,786 kilómetros sobre el ecuador. Apophis pasará a unos 32,000 de la superficie, de modo que en el instante de máxima aproximación estará por debajo de ellos. De ahí el titular que circula estos días.
La comparación es correcta y aun así deja una imagen equivocada. Muchos satélites meteorológicos no vuelan tan alto: los de órbita polar trabajan a cientos de kilómetros, no a decenas de miles, y Apophis quedará muy por encima de esa altura. Tampoco viajará por el anillo ecuatorial que ocupan los geoestacionarios, sino que cruzará el entorno terrestre con otra inclinación. La NASA lo escribe sin matices en su ficha del asteroide: no hay peligro para satélites, astronautas ni para nadie en la Tierra. Esa cota de 36,000 kilómetros que la agencia usa como referencia es la misma altura donde un radiotelescopio acaba de medir un fragmento de basura espacial de 66 centímetros.
Europa, por cierto, tiene una cita con ese mismo cinturón mucho antes que con Apophis.

Cuatro naves para un asteroide, y una la construye una empresa española
Ninguna misión intentará mover a Apophis. La idea es aprovechar que el experimento lo monta la naturaleza.
La ESA envía Ramses (Rapid Apophis Mission for Space Safety), que debe llegar antes del sobrevuelo y acompañar al asteroide mientras la gravedad terrestre lo estira y lo comprime. Es casi una réplica de Hera, la nave europea que alcanza el asteroide Didymos este noviembre, se acercará hasta un kilómetro de la superficie y despega en la primavera de 2028 a bordo de un cohete japonés H3. En ese mismo lanzamiento viaja DESTINY+, de la agencia japonesa JAXA, que hará un reconocimiento rápido de Apophis semanas antes del encuentro y seguirá camino a su objetivo principal, el asteroide Faetón, según detalló Scientific American.
La NASA llega por el otro lado. OSIRIS-APEX, la misión extendida de la sonda que trajo muestras de Bennu en 2023, se citará con Apophis el 5 de junio de 2029, ya pasado el encuentro, para medir qué cambió durante 18 meses. A la lista puede sumarse START, un CubeSat estudiantil de la Universidad Tsinghua aprobado por la agencia espacial china, que pasaría a unos siete kilómetros del asteroide si todo sale bien.
Ramses lleva dentro dos CubeSats del tamaño de una caja de zapatos. Farinella, de la italiana Tyvak International, combina un radar de penetración con un analizador de polvo. El otro es Don Quijote, y lo construye EMXYS, una empresa española. Será el primer CubeSat diseñado para operar sobre la superficie de un asteroide: se soltará a unos pocos kilómetros, bajará sin supervisión humana en tiempo real y buscará un sitio seguro por reconocimiento de terreno. Lleva tres instrumentos: el gravímetro GRASS, del Real Observatorio de Bélgica junto con EMXYS; el magnetómetro MARIE, financiado por el programa espacial alemán y fabricado en la Universidad Técnica de Brunswick; y el sismómetro SIA, del centro francés ISAE-SUPAERO, que intentará las primeras mediciones sísmicas de la historia sobre un asteroide.
Francesca Ingiosi, responsable de los CubeSats de Ramses, admite que el suelo es una incógnita:
"Existe incluso una pequeña posibilidad de que Don Quijote se hunda en el terreno"
En la gravedad mínima de Apophis, explica la agencia, lo más probable es que el módulo rebote un poco antes de quedarse quieto, y por eso está diseñado para funcionar en cualquier orientación. Mientras tanto, en tierra, Marina Brozovic, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, coordina las observaciones del radar de Goldstone, en California, que tendrá que ajustar sus horarios para no interferir con las transmisiones de Ramses. El control de tráfico aéreo del que habla Binzel ya tiene su primer problema de agenda.
El asteroide que dejó de dar miedo
Roy Tucker, David Tholen y Fabrizio Bernardi descubrieron el objeto el 19 de junio de 2004 en el Observatorio Nacional de Kitt Peak, en Arizona, con el telescopio Bok de 2.3 metros. El clima y unas fallas técnicas los dejaron con apenas dos noches de observación. En diciembre, cuando otro equipo lo recuperó desde Australia y se recalculó la órbita con ese arco tan corto, la probabilidad de impacto en 2029 subió al 2.7%, la calificación más alta que ha alcanzado un asteroide en la escala de Torino.
Después aparecieron imágenes antiguas donde el objeto ya estaba registrado sin que nadie lo hubiera identificado. Ese arco ampliado eliminó 2029. Luego cayó 2036. La posibilidad de 2068 sobrevivió años, hasta que en marzo de 2021 las mediciones de radar de Goldstone y Green Bank fijaron la órbita con precisión suficiente. La ESA sacó a Apophis de su lista de riesgo el 26 de marzo de ese año.
La lección de esa cronología no es que la Tierra esquivara una bala. Es que nunca hubo bala y hacían falta más observaciones para saberlo. Una probabilidad de impacto no mide intención ni cuenta hacia atrás: mide lo que todavía cabe dentro de la incertidumbre con los datos disponibles ese día.
Queda el nombre, que arrastra su propia leyenda. Tholen buscó una figura apropiada para una roca potencialmente destructiva y dio con Apep, el dios egipcio del mal y la destrucción; Apophis es su forma griega. El equipo conocía el nombre por la serie Stargate SG-1 y a Tholen le pareció una casualidad afortunada, pero la NASA precisa en su ficha que, en contra de lo que se repite, el asteroide no se bautizó por el personaje.
Preguntas rápidas sobre el paso de Apophis
¿A qué hora se verá Apophis desde España?
El 13 de abril de 2029. Según los mapas de Eclipse Atlas, el máximo de brillo ocurre a las 20:35 UTC y la máxima aproximación a las 21:45 UTC, es decir, las 22:35 y las 23:45 en la España peninsular, y una hora menos en Canarias. Las islas figuran entre los cinco puntos de referencia de las cartas estelares del evento.
¿Se podrá ver Apophis desde México?
A simple vista, no. La franja de visibilidad que calcularon los mapas cubre Australia, Asia, África, Europa y el este de Sudamérica, y deja fuera a Norteamérica. Cuando ocurra la máxima aproximación, a las 21:45 UTC, en el centro de México serán las 15:45 de la tarde y el cielo estará iluminado.
¿Apophis puede chocar contra la Tierra?
No. Las mediciones de radar de marzo de 2021 permitieron a la NASA descartar cualquier riesgo de impacto durante al menos 100 años, y la ESA retiró al asteroide de su lista de riesgo el 26 de marzo de ese año. El paso de 2029 sí ensanchará su órbita alrededor del Sol, que pasará de durar 0.9 años a cerca de 1.2.
Faltan dos años y ocho meses, y en ese plazo Ramses tiene que estar construida, probada e integrada con sus dos CubeSats. La fecha, en cambio, ya no se mueve. La ONU declaró 2029 Año Internacional de la Concienciación sobre Asteroides y la Defensa Planetaria justamente por esa noche, en la que medio planeta podrá salir a la calle a buscar un punto de luz que se mueve raro entre las estrellas, y el otro medio, México incluido, tendrá que verlo por pantalla.