Saltar al contenido

Detectan desde Chile la mejor candidata a exoluna: pesa como Júpiter y orbita una enana marrón

El VLT detecta un objeto de masa joviana en órbita de una enana marrón a 73 años luz. Ni sus autores lo llaman luna.

por Patricia Rodriguez
An artistic representation of the solar system showing planets orbiting the sun.
Foto de Zelch Csaba en Pexels

TL;DR:

  • El Very Large Telescope captó una señal que se repite cada 170 días en la enana marrón CD-35 2722 B: la evidencia más sólida hasta hoy de un satélite fuera del Sistema Solar.
  • La masa mínima es de 0.9 veces la de Júpiter, unas 40 veces menos que su anfitriona. El equipo lo llama exosatélite, no exoluna.
  • El estudio lo firman investigadores de la Universidad Diego Portales y del Núcleo Milenio YEMS, en Chile, con datos tomados en Paranal.

Un objeto con al menos nueve décimas de la masa de Júpiter gira alrededor de una enana marrón situada a unos 73 años luz de la Tierra, y esa enana marrón, a su vez, gira alrededor de una estrella. Es la evidencia más firme que existe hasta hoy de un satélite fuera del Sistema Solar. La detección se publicó el 22 de julio de 2026 en Nature y la firma un equipo liderado desde Santiago de Chile, con datos del Very Large Telescope de ESO en el desierto de Atacama. La prensa internacional la tituló como la primera exoluna de la historia. El estudio, en cambio, nunca aplica esa etiqueta a su propio hallazgo: lo llama exosatélite y dedica su tramo final a explicar por qué.

La señal salió de 23 noches de espectros tomados entre octubre de 2023 y febrero de 2026 con el instrumento CRIRES+, el mismo método de velocidad radial con el que se encontró el primer exoplaneta alrededor de una estrella como el Sol. La técnica no ve al objeto: mide el bamboleo que provoca en el cuerpo al que orbita. Aquí ese bamboleo se repite con un periodo de 171 días y supera el umbral estadístico que los astrónomos usan para descartar el ruido.

Cúpulas de un observatorio astronómico bajo un cielo estrellado en el desierto
Las 23 noches de espectros se tomaron en Paranal, en el desierto de Atacama. Imagen ilustrativa. · Foto de Emran Omar en Pexels

Un objeto de masa joviana que no orbita ninguna estrella

La arquitectura del sistema es la razón de todo el enredo. En el centro está CD-35 2722, una estrella roja con el 40% de la masa del Sol. A su alrededor orbita CD-35 2722 B, una enana marrón de 37 masas de Júpiter, descubierta en 2011 por imagen directa. Y alrededor de esa enana marrón está el objeto nuevo, a 0.2 unidades astronómicas, un quinto de lo que separa a la Tierra del Sol.

O sea: no orbita un planeta, que es lo que hace una luna, sino un cuerpo que no es ni planeta ni estrella. Y encima pesa lo que pesa un planeta gigante. Alice Zurlo, directora del Núcleo Milenio YEMS y astrofísica de la Universidad Diego Portales, resume el asunto sin rodeos:

"Por exótico que sea, este sistema es realmente único y representa un avance"

Kevin Hoy, autor principal y estudiante de ESO en Chile, describió el sistema como rarísimo comparado con el nuestro y explicó que la palabra "luna" les nace precisamente de esa posición de tercer escalón, aunque el objeto no se parezca en nada a las lunas pequeñas y rocosas que conocemos. En el texto científico el equipo eligió un término deliberadamente neutro, "satélite", y así lo usa de principio a fin.

🪐
Bajo la única definición oficial que existe hoy, la de la Unión Astronómica Internacional, este objeto sería un planeta y no una luna: pesa menos de 13 masas de Júpiter, orbita una enana marrón y su relación de masa con ella queda por debajo de 1/25. El propio estudio cita esa definición, señala que no dice nada sobre la jerarquía del sistema y propone revisarla.

El video oficial de ESO resume en minuto y medio cómo se encajan los tres cuerpos, que es lo más difícil de imaginar de esta historia.

La distancia entre el titular y el estudio

Los medios en inglés fueron directos al "primera exoluna detectada". El resumen del artículo dice otra cosa: que no está claro si este satélite cumple los criterios, hoy sin definir, para calificar como exoluna, y que el hallazgo es un paso importante hacia esa primera detección. Ni siquiera ESO se compromete: en su comunicado escribe 'exoluna' entre comillas.

Hay motivos concretos para la cautela. La masa medida, 0.918 masas jovianas, es un mínimo, no un valor: la técnica no permite conocer la inclinación de la órbita, así que el objeto podría ser más pesado. Sería una segunda enana marrón solo si lo estuviéramos viendo casi de frente, un escenario que los propios autores consideran improbable. Y la confirmación depende de observaciones futuras que el equipo ya pidió. Es el mismo patrón de otra historia reciente del VLT, la de la compañera de Betelgeuse, y del caso de las galaxias del James Webb que circuló como algo que el telescopio nunca midió.

Betelgeuse B: la imagen más nítida del VLT
La compañera de Betelgeuse, captada por el VLT a 6.1 sigma tras un siglo de búsqueda fallida.

Las candidatas anteriores tampoco ayudan a bajar el listón. Kepler-1625b I y Kepler-1708b i, detectadas por tránsito, siguen siendo discutidas años después. En enero de 2026, un equipo encabezado por Quentin Kral encontró indicios de un satélite en el sistema HD 206893 con el interferómetro del VLT, sin llegar a detección firme. De más de 6,000 exoplanetas catalogados, ni una sola luna confirmada.

Los datos admiten dos satélites, y la simulación descartó uno

Aquí está la parte que casi nadie contó. Los espectros no encajan con un único modelo: hay dos que los explican casi igual de bien. Uno propone un satélite en órbita excéntrica de 171 días. El otro propone dos satélites en órbitas circulares, de 171 y 87 días, muy cerca de una resonancia 2:1. Estadísticamente están empatados.

El desempate no lo dio el ajuste a los datos, sino la física. El equipo corrió simulaciones de N cuerpos y el resultado fue contundente:

  • En el modelo de dos satélites, uno de los dos sale expulsado en menos de 500 años en casi todas las configuraciones probadas.
  • Las únicas órbitas estables exigen que los dos giren en sentidos contrarios y a menos de 20 grados de ser coplanares, una combinación mucho más difícil de formar.
  • El modelo de un solo satélite aguanta estable en prácticamente todo el rango explorado.
  • El objeto está muy por fuera del límite de Roche calculado, así que no corre riesgo de despedazarse.

Los autores también revisaron la sospecha más obvia: 170 días se parece demasiado a medio año terrestre, y un error en las correcciones podría fabricar una señal falsa. Buscaron correlaciones con la corrección baricéntrica, con el vapor de agua y con las condiciones atmosféricas. No apareció ninguna. El periodo queda acotado a 169.45 días, a unas once desviaciones estándar de los 182.5 que delatarían el artefacto.

El hallazgo se cocinó en Santiago

Vale la pena decirlo porque los titulares no lo dicen: esta investigación es latinoamericana en un sentido bastante literal. Hoy y Zurlo firman desde la Universidad Diego Portales y desde el Núcleo Milenio YEMS, financiado con dinero público chileno. Se suman el CATA y la oficina de ESO en Chile. Los datos vienen de Paranal. Buena parte de la prensa hispana tradujo el comunicado sin mencionar de dónde salió el trabajo.

El método tiene una historia corta y frustrante detrás. Se propuso en 2018 y se intentó sobre otros compañeros subestelares fotografiados directamente, como GQ Lup B, HR 7672 B y los planetas de HR 8799, sin resultado en ninguno. Lo que cambió esta vez fue la precisión: entre diez y cien veces mejor que en esos intentos, porque la enana marrón está tan separada de su estrella que se pudo tomar su espectro casi limpio, sin contaminación del astro principal.

Preguntas rápidas sobre la exoluna de CD-35 2722

¿Ya se confirmó la primera exoluna?

No. La señal es sólida y supera el umbral estadístico que usan los astrónomos, pero el equipo la presenta como candidata y pide observaciones de seguimiento. Las candidatas anteriores, detectadas por tránsito en los sistemas Kepler-1625 y Kepler-1708, siguen siendo objeto de discusión.

¿Por qué los científicos no la llaman luna?

Porque no orbita un planeta, sino una enana marrón, y porque pesa al menos 0.9 masas de Júpiter, muy lejos de las lunas pequeñas y rocosas del Sistema Solar. El equipo usa el término neutro exosatélite. No existe una definición aceptada de exoluna.

¿Podría haber vida en ese objeto?

El estudio dice que los satélites descritos ahí son probablemente demasiado masivos para albergar vida. Los autores sí apuntan que los satélites en general son objetivos interesantes, porque el calentamiento por marea puede hacerlos habitables fuera de la zona habitable clásica de una estrella.

Lo que queda es una candidata bien medida y un vocabulario que se quedó corto. Los dos modelos que hoy empatan empezarán a separarse con las observaciones de 2027, según las proyecciones del propio artículo, y el Telescopio Extremadamente Grande, con su espejo de 39 metros, debería encontrar satélites bastante más pequeños que este. Para entonces el problema de cómo llamarlos ya no será de un solo sistema.

Fuentes: 1, 2

Patricia Rodriguez imagen de perfil
por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

Suscríbete GRATIS

Recibe las noticias más importantes de política, tecnología, negocios, deportes, entretenimiento y cultura directamente en tu correo.

¡Listo! Revisa tu correo

Para completar la suscripción, haz clic en el enlace de confirmación que enviamos a tu correo. Si no llega en 3 minutos, revisa tu carpeta de spam.

Ok, gracias

Leer más de Tecnología y Ciencia