TL;DR:
- Boeing escribió ante la SEC el 28 de julio que la misión de carga Starliner-1 no despegará antes del cuarto trimestre de 2026, y que el resultado de sus pláticas con la NASA sobre los vuelos siguientes es incierto.
- El 30 de julio, la agencia repasó el tráfico hacia la Estación Espacial Internacional para lo que resta del año (una Progress rusa, un relevo de tripulación, un carguero de SpaceX y otro de Northrop Grumman) y Starliner no figuró en esa lista.
- Boeing ya absorbió unos 2,000 millones de dólares de sobrecosto en un contrato de precio fijo y arrastra 558 millones en gastos hechos por misiones que todavía no están autorizadas.
Boeing le puso fecha a Starliner por escrito y esa fecha es un trimestre entero. En su reporte trimestral ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, presentado el 28 de julio de 2026, la compañía anotó que ahora espera completar la misión no tripulada Starliner-1 "no antes del cuarto trimestre de 2026", después de haber planeado un vuelo sin tripulación y otro con astronautas dentro del mismo año. Dos días más tarde, la NASA volvió a negarse a decir si la nave vuela en 2026. Entre una postura y la otra hay una brecha que explica el atasco: el presidente y director ejecutivo de Boeing, Kelly Ortberg, sostiene que el rediseño avanza y que lo que falta es cuadrar agendas; la agencia leyó ese mismo día su calendario de tráfico hacia la estación y Starliner no apareció por ningún lado.
El calendario que la NASA leyó en voz alta no incluye a Starliner
La escena vale la pena reconstruirla porque es donde se ve el tamaño real del problema. El 30 de julio, en una conferencia sobre tres caminatas espaciales de agosto, Bill Spetch, subgerente del Programa Comercial de Órbita Terrestre Baja de la NASA, enumeró lo que llegará a la Estación Espacial Internacional en lo que resta del año: un carguero ruso Progress en septiembre, un relevo de tripulación también en septiembre, una misión de carga de SpaceX en otoño y otra de Northrop Grumman hacia el cierre del año. Ninguna Starliner.
Preguntado directamente, Spetch repitió la fórmula de la casa.
"La volaremos cuando esté lista y cuando tengamos un puerto para ella"
Esa segunda mitad de la frase es la que casi nadie subrayó. Ars Technica reportó que un funcionario le confirmó que hoy el factor principal para fijar el despegue es justamente la disponibilidad de puertos de atraque en la estación, no el estado de la nave. Y no es una novedad de esta semana: SpaceNews documentó en mayo que Starliner-1 ya había quedado fuera de un calendario de misiones de carga y tripulación que la NASA publicó ese mes.
Cada nave que llega ocupa un puerto y lo bloquea durante toda su estadía. La estación funciona con un número corto de amarres y este semestre están comprometidos con vehículos que ya tienen contrato firme y carga asignada, incluido el relevo Crew-13, previsto para mediados de septiembre.
El 25 de agosto la NASA cambia el faro de atraque del puerto que usó Starliner
Aquí aparece el detalle que ninguna cobertura conectó, y sale del propio aviso de la NASA a medios del 27 de julio. La tercera caminata espacial de agosto, programada para el martes 25, tiene entre sus tareas reemplazar una ayuda de navegación que usan las naves para acoplarse en el puerto delantero del módulo Harmony.
Ese es exactamente el puerto donde Starliner permaneció acoplada durante su vuelo de prueba de 2024, según el pie de foto de la propia agencia. La NASA no vinculó públicamente ese trabajo con el programa de Boeing, y conviene decirlo con todas sus letras: el puerto delantero de Harmony lo comparten Starliner y las Dragon de SpaceX, así que el mantenimiento sirve a las dos. Pero el dato sitúa la conversación en tierra firme. Mientras Boeing negocia una ventana, la infraestructura de atraque que necesitaría está en obras.

Las otras dos salidas del mes cuentan la misma historia desde otro ángulo. La del 6 de agosto, a cargo de Jessica Meir y Anil Menon, prepara el canal de potencia 3B para recibir el séptimo panel solar desplegable IROSA, que llegará más adelante este año en otro vuelo de carga. La del 13 de agosto cambia una antena de comunicaciones. Y tanto la primera como la del 25 incluyen, en palabras del aviso oficial, trabajos "en preparación para el futuro desorbitado de la estación". La NASA ya está instalando piezas pensando en cómo va a bajar el laboratorio de forma controlada.
Lo que Boeing escribió para sus accionistas y lo que dijo su CEO
El lenguaje del reporte trimestral es más frío que el de la llamada con analistas. Boeing informó que la compañía y la NASA "están en pláticas sobre el calendario y los requisitos de las misiones siguientes, y el resultado de esas pláticas es incierto". En el vocabulario de una empresa que cotiza en bolsa, esa frase no es un matiz de relaciones públicas: es una advertencia de que la administración no puede comprometerse ante sus inversionistas con una fecha ni con un formato de vuelo.
Ortberg, en la llamada del 28 de julio, describió a Starliner como el último de los contratos de precio fijo de su división de defensa y espacio que sigue pendiente de enderezar, y dijo que el rediseño de las deficiencias de la nave va bastante bien. Sobre el dinero, fue menos categórico.
"No anticipo que eso nos genere un problema de costos, pero hay incertidumbre"
El diseño del contrato explica por qué la incertidumbre duele tanto. En 2014, la NASA repartió el programa de tripulación comercial entre dos empresas para no volver a quedarse sin transporte propio después del retiro del transbordador espacial: 4,200 millones de dólares para Boeing y 2,600 millones para SpaceX, en acuerdos de precio fijo. Bajo ese esquema, la agencia paga lo pactado y cada sobrecosto corre por cuenta del proveedor. Boeing lleva absorbidos alrededor de 2,000 millones de dólares por Starliner. SpaceX voló su primera Crew Dragon tripulada en 2020 y desde entonces se quedó con la ruta.

Dos años después del vuelo tripulado, la cuenta regresiva es la de la estación
Starliner despegó el 5 de junio de 2024 con Butch Wilmore y Suni Williams a bordo en una misión planeada para entre ocho y catorce días. Cinco propulsores fallaron durante la aproximación a la estación, el módulo de servicio acumuló fugas de helio y la misión se estiró a 93 días. La NASA decidió traer la cápsula vacía en septiembre de 2024; los astronautas regresaron nueve meses después, en marzo de 2025, a bordo de la Crew-9 de SpaceX.
El 19 de febrero de 2026, la agencia publicó el informe de su equipo independiente de investigación y clasificó el vuelo como percance de Tipo A, la categoría más grave de su escala, por la pérdida de maniobrabilidad de la nave durante la aproximación y los daños financieros asociados. Los investigadores describieron una mezcla de fallas de hardware, huecos en la calificación de componentes, errores de liderazgo y problemas de cultura organizacional. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, señaló a su propia agencia en el comunicado.
"NASA permitió que el objetivo de tener dos proveedores influyera en decisiones de ingeniería"
De ahí salió la reestructura de noviembre de 2025, que recortó el contrato de seis misiones a cuatro y convirtió a Starliner-1 en un vuelo solo de carga: en la práctica, otra prueba, esta vez para demostrar en órbita real que las correcciones funcionan bajo las condiciones que el laboratorio de White Sands no puede reproducir. En una reunión del panel asesor de seguridad aeroespacial de la NASA del 22 de junio de 2026, sus miembros advirtieron, según SpaceNews, que ese vuelo podía tardar hasta un año más.
La aritmética que queda es incómoda. La NASA y sus socios planean desorbitar la estación en 2030 y vuelan dos relevos de tripulación al año. Después del vuelo de carga, a Boeing le quedan tres misiones tripuladas por delante, todas condicionadas a que la de carga salga bien y a que la agencia certifique la nave. Ars Technica calcula que, si Starliner-1 despega en el cuarto trimestre y no aparece nada nuevo, un vuelo con astronautas es posible a finales de 2027. Eso deja tres asientos de calendario en poco más de dos años, en una fila donde SpaceX ya reservó lugar: el 18 de mayo de 2026 la NASA presentó una solicitud para sumarle seis misiones adicionales a su contrato, y entre las razones que citó por escrito están "los problemas técnicos y los retrasos de calendario de Boeing".
Preguntas rápidas sobre el próximo vuelo de Starliner
¿Cuándo vuelve a volar la Starliner de Boeing?
No hay fecha anunciada. El reporte trimestral que Boeing presentó el 28 de julio de 2026 dice que la misión de carga Starliner-1 no se completará antes del cuarto trimestre del año, y añade que el resultado de las pláticas con la NASA sobre las misiones siguientes es incierto. La agencia declinó comprometerse el 30 de julio.
¿Por qué el próximo vuelo de Starliner no lleva astronautas?
Porque en noviembre de 2025 la NASA y Boeing modificaron su contrato: pasó de seis misiones a cuatro y la primera se convirtió en un vuelo solo de carga. Funciona como una prueba adicional para comprobar en vuelo real que las correcciones al sistema de propulsión sirven, antes de que la agencia certifique la nave para tripulación.
¿Qué pasa si Starliner nunca se certifica para llevar tripulación?
La Crew Dragon de SpaceX seguiría siendo el único sistema estadounidense certificado para llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional. La NASA ya se movió en esa dirección: el 18 de mayo de 2026 solicitó sumar seis misiones más al contrato de SpaceX, citando entre sus razones los problemas técnicos y los retrasos de Boeing.
Durante una década, el argumento a favor de contratar a dos empresas fue la redundancia: si una nave se quedaba en tierra, la otra volaba. Doce años después de firmar, la NASA tiene un proveedor operando y otro esperando turno para un vuelo de prueba, en una estación que ya empezó a instalar el equipo con el que terminará cayendo.