TL;DR:
- Flex cerró una ronda Series B1 de 70 millones de dólares liderada por Halo Fund, la firma de Ryan Smith (dueño de los Utah Jazz) y Ryan Sweeney, de Accel.
- La operación habría duplicado su valoración hasta los 1,200 millones de dólares según una fuente citada por Reuters, aunque la empresa no reveló la cifra al anunciar el financiamiento.
- Con el dinero, Flex lanzó Flex Global, un servicio que mueve dinero entre más de 100 países usando stablecoins como rieles de pago invisibles.
Flex, una plataforma de banca privada para dueños de negocios de mercado medio, anunció este martes 14 de julio de 2026 que levantó 70 millones de dólares en una ronda Series B1 liderada por Halo Fund. La operación llegó apenas siete meses después de su ronda anterior y, según una fuente citada por Reuters, habría duplicado la valoración de la compañía hasta los 1,200 millones de dólares, una cifra que Flex no confirmó de forma oficial. Junto con el anuncio, la fintech lanzó Flex Global, un servicio que usa stablecoins para mover dinero entre más de 100 países en minutos. La apuesta importa porque coloca a las monedas estables en el centro de los pagos internacionales de las empresas, justo el tipo de operación cotidiana para los dueños que venden o compran cruzando fronteras.
La ronda estuvo liderada por Halo Fund, la firma de inversión que cofundaron Ryan Smith, creador de Qualtrics y dueño de los Utah Jazz de la NBA, y Ryan Sweeney, socio de Accel. También entraron Portage, Wellington, Crosslink Capital, 53 Stations, Titanium Ventures, Spice y Florida Funders, entre otros. Con esta operación, Flex suma 180 millones de dólares en capital y 300 millones en deuda, frente a los 105 millones que reunía tras su ronda de diciembre de 2025.
El número que llamó la atención fue la valoración. Según la fuente citada por Reuters, la Series B1 duplicó el valor de Flex hasta los 1,200 millones de dólares en apenas siete meses. La empresa, sin embargo, no puso esa cifra sobre la mesa al anunciar la ronda. Lo que sí presumió fue el ritmo: dice que sus ingresos anualizados se triplicaron desde diciembre y ya superan las nueve cifras, y que su volumen de pagos anualizado rebasó los 10,000 millones de dólares, cerca de cuatro veces más que un año atrás.
Detrás de esas cifras hay una tesis concreta sobre a quién sirve la banca tradicional y a quién no. Su fundador y director ejecutivo, Zaid Rahman, lo resume así:
"Los dueños de negocios de mercado medio son uno de los clientes más importantes y desatendidos de las finanzas a nivel global. Según el tipo de dueño, te dirán que sus proveedores están repartidos entre Estados Unidos, Polonia, Brasil, etcétera; que sus cuentas manejan monedas más allá del dólar; y que tienen que moverse entre dos o tres proveedores y capas de comisiones solo para hacer negocios fuera de su país."
Qué es Flex y a quién le vende
Flex es una plataforma de banca privada que reúne en un solo lugar las finanzas del negocio y las personales del dueño. La empresa, fundada en 2023 y antes llamada Flexbase, pasó de ofrecer una tarjeta corporativa a construir lo que describe como una banca privada nativa de inteligencia artificial. Rahman, exbecario Thiel que dejó la Universidad de Columbia, va por su tercera startup después de la compañía de herramientas de aprendizaje Volley.
Su público objetivo son los dueños de negocios de alto patrimonio: empresas que, según las cifras que maneja Flex, generan entre 3 y 100 millones de dólares en ingresos. La compañía calcula que solo en Estados Unidos hay unos 350,000 de estos dueños, que concentran el 40% de la nómina del sector privado, y estima el universo global en unos 3 millones. Sus mayores categorías de clientes por número son construcción, mayoreo y empresas multinacionales.
El cliente promedio ya usa cuatro o más de sus productos, que funcionan así:
- Global Banking ofrece cuentas en moneda local y pagos entre países.
- Un módulo de stablecoins mueve el dinero a través de fronteras.
- La Flex Reward Card cubre el gasto corriente del negocio.
- Flex Capital presta contra los ingresos de la empresa.
A esto se suma Beacon, un agente de inteligencia artificial que ayuda a los dueños a manejar su balance.
Los stablecoins pasan de apuesta especulativa a plomería del negocio
El anuncio más relevante de la jornada fue Flex Global, un servicio que permite a los clientes tener cuentas en decenas de países y monedas, y usar stablecoins como rieles de pago para enviar dinero al extranjero en minutos en lugar de días. La parte de blockchain queda escondida: el dueño de un negocio nunca toca una wallet de criptomonedas ni piensa en la tecnología detrás. Paga a un proveedor en Bogotá o en Bruselas con la misma facilidad con la que pagaría a uno en su propia ciudad.
En números, así se reparte el alcance de Flex Global:
- Cuentas multimoneda en 76 países, con soporte para 32 divisas.
- Cuentas institucionales en dólares para dueños de negocio fuera de Estados Unidos.
- Crédito privado en más de 20 países.
- Tarjetas de negocio para varias entidades y ubicaciones en una sola plataforma.
Para la audiencia hispanohablante, el ángulo es directo. Muchas pymes y negocios medianos en América Latina y España operan cruzando fronteras, cobran y pagan en varias monedas y cargan con comisiones y demoras cada vez que el dinero sale del país. Los stablecoins, monedas digitales atadas normalmente al dólar, prometen recortar ese costo y ese tiempo. Flex atribuye su oportunidad a los cambios regulatorios del último año y medio: nuevas leyes de stablecoins en Estados Unidos y Europa, y redes de pago grandes que dejaron las pruebas para operar en serio. La compañía apunta que las liquidaciones de Visa con stablecoins ya alcanzan un ritmo anual de varios miles de millones de dólares, y que el volumen de pagos con stablecoins en la economía real casi se duplicó en 2025, sobre todo entre empresas.
Ese enfoque en el dueño, y no en la empresa como un ente separado, fue lo que atrajo a Halo Fund. Su cofundador Ryan Smith lo explicó así:
"Me he pasado la carrera ayudando a los emprendedores a ganar, y todos tienen el mismo problema: su vida financiera personal y la de su negocio están completamente entrelazadas, pero cada banco los trata como dos clientes distintos y no ve lo que en realidad están tratando de construir."
Una valoración al alza mientras otras fintech se abaratan
El optimismo llega en un momento en que el mercado ya mostró lo rápido que pueden caer las valoraciones de la banca para startups. En abril, Capital One compró Brex por 5,150 millones de dólares, menos de la mitad de su punto máximo en 2022. Un mes después, Mercury levantó 200 millones a una valoración de 5,200 millones y hoy busca una licencia bancaria nacional. En ese contexto, sostener un salto como el de Flex depende de que las cifras de crecimiento se mantengan: si algún indicador clave se queda corto, la apuesta se vuelve frágil.
El sector en el que juega es enorme. La banca privada movía unos 505,610 millones de dólares en 2025 y podría llegar a 721,230 millones en 2030, según un reporte de Research and Markets. En esa misma cancha compiten bancos privados enfocados en stablecoins, como el francés RockFi, con proyecciones de crecimiento más conservadoras.
Preguntas rápidas sobre la ronda de Flex
¿Quién lideró la ronda de Flex?
La ronda Series B1 de 70 millones de dólares la lideró Halo Fund, la firma de Ryan Smith, fundador de Qualtrics y dueño de los Utah Jazz, junto con Ryan Sweeney, de Accel. También participaron Portage, Wellington, Crosslink Capital, 53 Stations, Titanium Ventures, Spice y Florida Funders, entre otros.
¿Cuánto vale Flex tras la ronda?
Según una fuente citada por Reuters, la operación duplicó la valoración de Flex hasta unos 1,200 millones de dólares, frente a su ronda de diciembre de 2025. La propia empresa no reveló la cifra al anunciar el financiamiento, así que debe tomarse como un dato reportado y no confirmado oficialmente.
¿Qué es Flex Global?
Flex Global es el servicio con el que la empresa mueve dinero entre más de 100 países usando stablecoins como rieles de pago. Ofrece cuentas multimoneda en 76 países y 32 divisas, y liquida en minutos. El cliente no interactúa con wallets de criptomonedas: la parte de blockchain queda oculta.
El dinero fresco servirá para casi duplicar la plantilla de Flex, de 110 a más de 200 empleados hacia fin de año, y para extender su banca a más países. Para los dueños de negocio que operan entre monedas y fronteras, la promesa concreta es que pagar a un proveedor en otro país empiece a costar lo mismo, en tiempo y comisiones, que pagarle a uno en su propia ciudad. La valoración de 1,200 millones, en cambio, seguirá dependiendo de que el crecimiento no se frene.