TL;DR:
- Un grupo de refinerías chinas decidió cancelar sus pedidos de crudo saudí contratados para el mes de agosto de 2026.
- El rechazo ocurre a pesar de que Saudi Aramco aplicó un histórico descuento de 11 dólares por barril para el mercado asiático.
- La debilidad del consumo interno y el rebrote del conflicto en el Estrecho de Ormuz ahogan las importaciones de Pekín.
Varias refinerías chinas decidieron dejar pasar los cargamentos de crudo saudí bajo contrato para agosto de 2026. La decisión, reportada inicialmente por Bloomberg, evidencia el frío consumo interno de combustibles en el gigante asiático y el fuerte impacto de los bloqueos marítimos en Medio Oriente. A pesar de que la petrolera estatal Saudi Aramco lanzó una rebaja histórica en sus tarifas de exportación para defender su cuota en Asia, los procesadores de China prefirieron cancelar sus pedidos mensuales debido a márgenes de ganancia asfixiantes y la búsqueda de opciones más baratas en el mercado spot.


El descuento histórico de Saudi Aramco no convence a Pekín
La decisión de los refinadores chinos tomó por sorpresa al mercado energético global. Apenas el 6 de julio de 2026, Saudi Aramco había anunciado un recorte drástico de 11 dólares por barril en el precio oficial de venta (OSP) de su crudo Arab Light para entregas en agosto. Esta reducción es la mayor registrada en más de 25 años. Con este ajuste, el crudo saudí se ubicó en un descuento de 1.50 dólares por debajo del promedio regional de Omán y Dubái, rompiendo con la prima de 9.50 dólares registrada el mes anterior.
El movimiento superó con creces la reducción de 8 dólares que anticipaban las firmas de análisis del sector. La agresiva estrategia de Riad refleja la enorme presión que enfrenta el mayor exportador de petróleo del mundo para retener a sus clientes en Asia, en un entorno de oferta global al alza y una demanda de combustible que no logra consolidar su recuperación. Sin embargo, la histórica rebaja no fue suficiente incentivo para los compradores en Pekín.
La parálisis de las importaciones chinas por la crisis de Ormuz
El desinterés de China no responde solo a una cuestión de tarifas, sino a un problema estructural de transporte y demanda. Según datos del Instituto Americano del Petróleo (API), las importaciones de crudo de China se desplomaron aproximadamente un 40% entre febrero y mayo de 2026. El factor detonante fue el casi total cierre del tráfico de buques cisterna a través del Estrecho de Ormuz, derivado del conflicto militar con Irán que comenzó a finales de febrero de 2026.
Como consecuencia, las importaciones chinas cayeron a unos 7.8 millones de barriles diarios en mayo, la cifra más baja registrada desde octubre de 2017. Para dimensionar el golpe, en 2025 el país promediaba compras de 11.6 millones de barriles al día.
La situación se agravó aún más al cierre del primer semestre:
- En junio de 2026, los arribos por vía marítima cayeron a un estimado de 6.4 millones de barriles diarios, el nivel más bajo desde octubre de 2016, según datos de la firma de seguimiento de carga Kpler.
- Las refinerías independientes en la provincia de Shandong operaron apenas al 50% de su capacidad en mayo debido a la acumulación de pérdidas.
- Algunos procesadores independientes registraron pérdidas de entre 500 y 600 yuanes por tonelada métrica de crudo procesado.
Nuevos ataques complican el tránsito por el estrecho más crítico del mundo
A finales de junio se observó una breve tregua en el Estrecho de Ormuz, lo que permitió que el tráfico de cargamentos comenzara a fluir de manera paulatina. Esto animó a varias refinerías independientes chinas a adquirir lotes de oportunidad de productores de la región como Irak y los Emiratos Árabes Unidos. No obstante, la calma duró poco.
El 13 de julio de 2026, la tensión geopolítica volvió a encenderse tras reportes de que dos petroleros de los Emiratos Árabes Unidos fueron atacados en la ruta de navegación del sur del estrecho. De forma casi simultánea, el gobierno de Irán anunció un nuevo cierre formal de la vía de agua.
Este panorama de volatilidad deja a los importadores chinos ante una encrucijada sin resolución sencilla. Por un lado, Arabia Saudita ofrece un precio sumamente competitivo para su crudo; por el otro, la entrega física de esos barriles sigue bajo una amenaza constante en el punto de estrangulamiento marítimo más importante del planeta. Mientras persistan los riesgos de seguridad en el Estrecho de Ormuz, el descuento récord de Aramco no será suficiente para reactivar el flujo de crudo hacia el mayor mercado de Asia.