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Sheinbaum retoma a Ken Salazar para desmarcar a AMLO y Rocha Moya del narco

La presidenta destacó que Ken Salazar dijo no tener indicios de nexos de AMLO ni Rocha con el crimen.

por Dilis Salazar
Sheinbaum retoma a Ken Salazar para desmarcar a AMLO y Rocha Moya del narco
Photo by Dennis Schrader / Unsplash

TL;DR:

  • Ken Salazar dijo a N+ Univisión que intentó comunicarse cuatro veces con AMLO tras la captura de "El Mayo" Zambada el 25 de julio de 2024 y nunca obtuvo respuesta.
  • El exembajador aseguró que jamás tuvo información que ligara a Rubén Rocha Moya ni a López Obrador con el crimen organizado.
  • Sheinbaum retomó esas declaraciones en la mañanera del 13 de julio, aunque sostuvo que siguen las contradicciones sobre el papel del FBI en el operativo.

La presidenta Claudia Sheinbaum retomó este lunes 13 de julio las declaraciones del exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, para descartar que el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, tengan nexos con el crimen organizado. En una entrevista con N+ Univisión difundida el domingo, Salazar sostuvo que nunca tuvo indicios de que Rocha estuviera involucrado con el narcotráfico y que respeta a López Obrador. La mandataria consideró interesantes esas afirmaciones desde Palacio Nacional. El detalle pesa: el mismo diplomático al que su gobierno acusó hace unos días de mentir sobre la captura de Ismael "El Mayo" Zambada aparece ahora como el testigo que le sirve al oficialismo frente a la oposición.

La entrevista salió al aire el domingo en el programa Esta Semana, con la periodista Ilia Calderón. Ahí, Salazar leyó fragmentos de su libro "Borderlands: My Fight for an Inclusive America", que la editorial BenBella publica el 28 de julio y cuya versión en español llega a México a finales de mes. El texto reconstruye, hora por hora, lo que vivió el exdiplomático tras la caída del capo.

Cuatro llamados y una sola respuesta: el silencio de AMLO

Salazar aseguró que al menos cuatro veces intentó comunicarse con López Obrador después de que Zambada fue detenido en territorio estadounidense el 25 de julio de 2024. La noche de la captura, dice, le envió un mensaje directo para explicarle que Estados Unidos no tenía conocimiento previo del traslado y que no había ejecutado ninguna operación no autorizada en suelo mexicano, algo que habría significado una violación grave a la soberanía.

Esa misma noche, según su relato, él y el entonces fiscal general estadounidense Merrick Garland prepararon una respuesta formal para el gobierno mexicano. Salazar insistió en que ni el avión, ni el piloto, ni la operación fueron de Washington. Ofreció reunirse con el expresidente. La respuesta nunca llegó.

"Esperé su respuesta, pasaron horas. Nada. Lo intenté de nuevo al día siguiente."

El exembajador contó que volvió a escribir al día siguiente, que mandó cartas adicionales a López Obrador y al entonces fiscal Alejandro Gertz Manero, y que Garland hizo lo mismo con su contraparte. También ofreció que México enviara un equipo a inspeccionar la aeronave. De la oficina presidencial, dice, solo hubo silencio. En su libro escribe que, para el lunes siguiente, la puerta que tenía abierta con el presidente mexicano parecía haberse cerrado de golpe.

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Photo by Dennis Schrader / Unsplash

Salazar niega que "El Mayo" pagara a Rocha Moya

El punto que más retomó Sheinbaum tiene que ver con Rocha Moya. Calderón le recordó a Salazar que, en su declaración, Zambada habló de pagos a policías, funcionarios y políticos en Sinaloa, y le preguntó directamente si alguna vez tuvo información de que el narco financiara al gobernador o a su administración. Salazar lo descartó.

"Nunca tenía yo esa información. No tenía esa información del gobernador de Sinaloa."

El exdiplomático agregó que, si algo se encontró después, lo desconoce, porque hace tiempo dejó el cargo. Sobre la versión de que López Obrador temiera lo que Zambada pudiera revelar, dijo que nunca tuvo evidencia y que esa inquietud circulaba sobre todo entre empresarios. También sostuvo que la investigación del caso estuvo a cargo de la Fiscalía General de la República (FGR) y que las autoridades estadounidenses solo cooperaron; el FBI, afirmó, intervino apenas cuando la aeronave aterrizó del lado estadounidense, en el aeropuerto de Doña Ana, Nuevo México.

Sheinbaum toma lo que le sirve, pero mantiene la duda del avión

Desde Palacio Nacional, la presidenta subrayó justo esa parte: que Salazar dijo "no tenía ningún indicio de que el gobernador de Sinaloa estuviera involucrado" con el crimen. Añadió que el exembajador también aseguró respetar a López Obrador y no haber visto protección al crimen durante su sexenio.

Sheinbaum incluso reconoció algo que hasta ahora se manejaba con cautela: que sí hubo una pausa en la relación con Salazar tras la captura, por la posible injerencia de Estados Unidos. Fue, dijo, un distanciamiento público.

Pero no se lo compró todo. La mandataria insistió en que persiste una contradicción de fondo: la versión oficial estadounidense choca con el hecho de que el avión que llevó a Zambada y a Joaquín Guzmán López, hijo de "El Chapo", a Estados Unidos terminó exhibido como si hubiera sido una operación del FBI. Ese hilo, dijo, tiene que seguir investigándose, y por eso la FGR mantiene el expediente abierto.

Del "¿quién mintió?" a testigo de la defensa

La polémica se recalentó la semana pasada, cuando el medio Pie de Nota reveló que la aeronave, un Beechcraft King Air que, de acuerdo con Infobae, fue modificada para evadir radares, apareció en el Museo del Aire War Eagles de Santa Teresa, Nuevo México, prestada por el FBI. A partir de ahí, Sheinbaum preguntó en la mañanera del 7 de julio quién había mentido sobre el operativo y si el propio Salazar lo había hecho.

La FGR sostiene que la información entregada por las agencias estadounidenses fue falsa, parcial e insuficiente, y que Salazar habría vulnerado principios del derecho internacional al negar, en agosto de 2024, cualquier participación de su país. Aun así, la fiscalía admitió que no puede citarlo ni investigarlo porque goza de inmunidad diplomática.

Salazar respondió a esos señalamientos sin moverse un centímetro. "La verdad es la verdad", dijo, y pidió que México y Estados Unidos fortalezcan la confianza para trabajar juntos en seguridad.

El caso Zambada dejó de ser solo un expediente penal para volverse un pulso político. Las palabras de Salazar cortan hacia los dos lados: respaldan al gobierno frente a la oposición que señala a la 4T y, al mismo tiempo, dejan abierta la pregunta sobre el papel real del FBI. La Fiscalía tendrá la última palabra sobre esa parte.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

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