TL;DR:
- Paramount licenció al patrimonio de Wes Craven los derechos estadounidenses del guion original de A Nightmare on Elm Street y desarrolla una nueva película con Paramount Primal, su sello de cine de género.
- New Line conserva los derechos internacionales de la saga, mientras Paramount Skydance intenta cerrar la compra de Warner Bros. Discovery, dueña de New Line, en una operación que la valúa en 110,000 millones de dólares.
- El proyecto no tiene título, director, elenco ni fecha de estreno. En 42 años, solo dos actores han interpretado a Freddy Krueger en cine: Robert Englund y Jackie Earle Haley.
Freddy Krueger cambió de casa. Paramount Pictures cerró un acuerdo para licenciar los derechos estadounidenses del guion original de A Nightmare on Elm Street (Pesadilla en Elm Street en buena parte de Hispanoamérica y España, Pesadilla en la calle del Infierno en México), la cinta que Wes Craven escribió y dirigió en 1984, y ya trabaja en una nueva película bajo Paramount Primal, su sello recién bautizado de cine de género. La exclusiva la publicó The Hollywood Reporter el lunes 13 de julio de 2026. Los términos pesan tanto como el anuncio: la licencia cubre Estados Unidos y nada más. New Line Cinema, el estudio que produjo la original y levantó la franquicia entera, se queda con los derechos internacionales.
El sello lo dirigen J.D. Lifshitz y Raphael Margules, productores de Barbarian, Weapons y Friendship, que entran al proyecto como productores ejecutivos. De la familia Craven producen Iya Labunka, viuda del director, y Jonathan Craven, su hijo, junto con Marc Toberoff, el abogado convertido en productor especializado en derechos de autor que ayudó al patrimonio a recuperar el guion.
Labunka leyó el acuerdo como un reconocimiento tardío al género. En un comunicado recogido por The Hollywood Reporter dijo que a su esposo le habría encantado ver que hoy
"[...] el terror finalmente está ocupando el lugar que merece dentro del canon cultural".
New Line se queda con el resto del mundo y Paramount está comprando a su dueño
Paramount licenció el mercado estadounidense. Punto. Los derechos internacionales siguen en New Line, como reportaron The Hollywood Reporter y Variety, que recordó de paso que New Line distribuyó todas las entregas anteriores. Para quien ve cine fuera de Estados Unidos, esa línea es la que decide si la película llega a su sala.
Ese reparto tiene fecha de caducidad, o al menos eso apuesta el comprador. Paramount Skydance firmó el 27 de febrero de 2026 un acuerdo definitivo para quedarse con el 100% de Warner Bros. Discovery a 31 dólares por acción en efectivo, una operación que valúa a WBD en 110,000 millones de dólares de valor empresarial y que la propia compañía espera cerrar en el tercer trimestre de 2026. New Line aparece listada con todas sus letras entre las marcas de WBD en ese comunicado oficial. Si la fusión llega a puerto, las dos mitades de Freddy terminan bajo el mismo techo corporativo.
El "si" no es adorno. El mismo 13 de julio en que se conoció el acuerdo por Elm Street, una coalición de 12 estados demandó ante un tribunal federal del norte de California para frenar la fusión, según AFP. El fiscal general de California, Rob Bonta, encabeza a los demandantes y sostiene que juntar a dos de los cinco grandes distribuidores de Hollywood dejaría precios más altos y menos contenido. Paramount contestó ese mismo día con un comunicado que pide rechazar la demanda y advierte que retrasar el cierre solo beneficia a las big tech. El Departamento de Justicia ya había aprobado la operación en junio sin pedir un solo cambio, y la Comisión Europea tiene hasta el 22 de julio de 2026 para decidir.
El guion volvió a la familia Craven en 2019 gracias a una cláusula legal
La ley estadounidense permite a los autores recuperar sus obras 35 años después de su publicación, una vía que guionistas y herederos llevan años usando para retomar el control de lo que escribieron. El patrimonio de Craven ejerció ese derecho en 2019 sobre el guion de A Nightmare on Elm Street, con Toberoff de por medio. El mismo abogado ya había hecho la jugada con Viernes 13, cuando recuperó para Victor Miller los derechos de su guion original.
New Line, y después Warner Bros. como empresa matriz, mandaron sobre la franquicia desde el primer día. La película de 1984 salvó a lo que entonces era una productora independiente y le dejó un apodo que en Hollywood todavía se repite: la casa que Freddy construyó. Detrás vinieron siete secuelas, un reinicio en 2010, una serie de televisión, cómics y mercancía sin fin.
De la nueva película no se reveló ni la trama. THR reporta que fue descrita como una historia ambientada en el universo de la saga y basada en el guion original, sin más detalles. La distinción importa: lo que Paramount licenció es el texto de 1984, el que firmó Craven. En un comunicado citado por Infobae, los dos jefes de Primal resumieron así su relación con ese material:
"No recordamos una época en la que no fuéramos fans de Wes Craven".
Sin director, sin Freddy y sin fecha
Esto es lo que está sobre la mesa y lo que sigue en blanco:
- La película no tiene título y figura como proyecto en desarrollo dentro de Paramount Primal.
- No hay director ni elenco. Infobae reportó que la búsqueda del realizador y del actor que usará el guante apenas arranca.
- Nadie ha anunciado fecha de estreno ni ventana de distribución.
- Solo dos actores han sido Freddy en el cine: Robert Englund en las ocho primeras películas y Jackie Earle Haley en el reinicio de 2010, el único sin Englund.
- Ese reinicio de 2010, el último rastro de Freddy en pantalla grande, recaudó más de 117 millones de dólares con un presupuesto de 35 millones, según Variety.
Para el público hispanohablante la pregunta práctica no es si Freddy vuelve, sino quién lo trae. Paramount tiene el guion para Estados Unidos; New Line, todo lo demás. Si la compra de Warner Bros. Discovery se cierra, las dos mitades acaban en la misma caja fuerte y el reparto se vuelve trámite interno. Si los tribunales la frenan, la nueva Pesadilla nace con el mapa partido en dos: una franquicia que se estrena en un país y se negocia en el resto.