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Violencia en las sedes, miedo al ICE y un hackeo sin confirmar marcan el arranque del Mundial 2026

Tiroteos, un cuerpo cerca del campo de Irán y un hackeo sin confirmar ensombrecen el inicio del Mundial 2026.

por Ricardo Perez
Violencia en las sedes, miedo al ICE y un hackeo sin confirmar marcan el arranque del Mundial 2026
EPA/JUSTIN LANE

TL;DR:

  • En menos de una semana, seis personas fueron apuñaladas en Penn Station, nueve resultaron baleadas en Kansas City cerca del campamento de Inglaterra y apareció un cuerpo frente al estadio donde entrena Irán en Tijuana.
  • Más de 400 agencias federales, estatales y locales coordinan la seguridad de los 104 partidos en 16 sedes de tres países.
  • Un grupo ligado a Irán dijo haber hackeado los drones del FBI, pero la propia firma que difundió la amenaza desmintió parte de las "pruebas".

Los primeros días de la Copa Mundial de la FIFA 2026 llegaron con una racha de incidentes de seguridad por toda Norteamérica que puso a prueba el operativo de protección más grande jamás montado para un evento deportivo. En menos de una semana, seis personas fueron apuñaladas en Penn Station de Nueva York, nueve resultaron baleadas en Kansas City cerca del campamento de Inglaterra, apareció un cuerpo frente al estadio donde entrena Irán en Tijuana y un grupo de hackers ligado a Teherán aseguró —sin pruebas sólidas— haber vulnerado los drones del FBI. Detrás de todo eso, más de 400 agencias federales, estatales y locales vigilan los 104 partidos repartidos en 16 sedes de tres países. La pregunta que dejan estos días no es tanto si habrá un atentado coordinado, sino cómo blindar un torneo que se juega encima de la violencia cotidiana de sus ciudades anfitrionas.

El apuñalamiento de Nueva York y los tiroteos de Kansas City

El domingo 7 de junio, seis personas fueron apuñaladas en Penn Station, uno de los nudos de transporte más transitados de Estados Unidos, justo cuando la ciudad se preparaba para recibir las Finales de la NBA y los partidos del Mundial. El alcalde Zohran Mamdani lo confirmó en X:

"Con base en la información disponible en este momento, seis personas fueron apuñaladas y el presunto agresor está bajo custodia."

El sospechoso fue detenido. El contralor de la ciudad, Mark Levine, describió al atacante como "una persona sin hogar emocionalmente perturbada". Una de las víctimas presentó heridas de gravedad, aunque se espera que todas sobrevivan. La gobernadora Kathy Hochul calificó lo ocurrido como "un acto de violencia horrible". Días antes, las autoridades ya habían cancelado una fiesta de visionado al aire libre afuera del Madison Square Garden.

Kansas City, donde Argentina defiende el título y se entrenan también Inglaterra y los Países Bajos, vivió dos episodios de violencia armada. El primero fue de madrugada, alrededor de las 4 a.m. del sábado 6 de junio, en un estacionamiento de la cuadra 7900 de la avenida Troost: nueve personas baleadas, todas con heridas que no comprometían la vida. La policía relató que había cientos de personas reunidas tras una fiesta after promovida en un local sin licencia, citado días antes por operar sin permiso y por vender alcohol a menores. Los investigadores aclararon que todavía no establecían un vínculo directo entre ese establecimiento y los disparos. El punto queda a unos seis kilómetros de Swope Soccer Village, el campo donde se ejercitará Inglaterra, que para entonces aún no había llegado a la ciudad. El alcalde Quinton Lucas reaccionó con una ordenanza para clausurar negocios ilegales: "Kansas City ha visto demasiadas tragedias ligadas a negocios que operan en las sombras de nuestro sistema regulatorio", dijo.

El segundo tiroteo ocurrió el jueves 11 de junio, poco después de las 5:15 p.m., en un complejo de departamentos de la cuadra 9200 de Old Santa Fe Road, en el sur de la ciudad. Un adolescente murió en el lugar; un hombre quedó con heridas que ponían en riesgo su vida y otro joven con lesiones menores. La policía detuvo a un sospechoso en la escena. A diferencia del primero, este caso no tuvo relación con las instalaciones del torneo: fue, sin más, la violencia armada que arrastra la ciudad.

A red gate with a sign that says to do
Photo by a chnv / Unsplash

Un cuerpo en una cajuela, frente al estadio donde entrena Irán

En Tijuana, la postal fue de las que erizan la piel. El viernes 12 de junio, la policía abrió la cajuela de una camioneta Toyota gris con placas de California, abandonada en el estacionamiento de un supermercado justo enfrente del Estadio Caliente, donde se concentra la selección de Irán. Adentro había un cuerpo en estado de descomposición, envuelto en una bolsa negra. La Fiscalía de Tijuana fue directa en su versión de los hechos:

"Al inspeccionar el vehículo, hallaron a una persona envuelta en una bolsa negra en la cajuela, con signos de violencia."

Las autoridades creen que el vehículo llevaba estacionado desde el miércoles y abrieron una carpeta por homicidio. No hay, hasta ahora, indicio alguno de que el caso tenga que ver con la delegación iraní; encaja, más bien, en la rutina criminal de una ciudad que cerró 2025 con más de 1,200 homicidios. Vale la pena el contexto: Irán planeaba originalmente concentrarse en Arizona y movió su base a México por las hostilidades con Estados Unidos. Desde que llegó a Tijuana, el equipo viaja entre el hotel y el campo bajo escolta armada.

El ICE "todos los días" y el miedo en las comunidades inmigrantes

La otra sombra sobre el torneo no se mide en heridos, sino en ausencias. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin —que asumió el cargo en marzo en relevo de Kristi Noem—, anunció que los agentes del ICE y de Investigaciones de Seguridad Nacional estarían presentes en cada sede:

"ICE y HSI van a estar ahí todos los días."

Mullin enmarcó ese despliegue en el combate a la falsificación de boletos y mercancía, la trata de personas y el narcotráfico, e insistió en que los agentes no irían a "detener masivamente a personas" en los partidos. La aclaración no calmó a nadie. En el sur de Florida, donde están programados siete partidos, grupos de defensa de inmigrantes llevaron sus reclamos directo a las puertas de la FIFA en Miami, advirtiendo que la sola presencia de agentes federales tendría un efecto disuasorio sobre la asistencia.

Esa inquietud no es nueva. A principios de febrero, una coalición que incluye a la ACLU de Florida y a la Florida Immigrant Coalition emitió una alerta de viaje pidiendo a los visitantes internacionales "reconsiderar" el viaje al estado, portar identificación en todo momento y registrarse en su consulado antes de llegar. El aviso apunta directo al público de habla hispana: advierte un riesgo mayor para personas de América Latina, África y Asia, y para quienes tengan doble nacionalidad. Las autoridades de turismo de Florida rechazaron la alerta y dijeron que los visitantes con papeles en regla no tienen nada que temer.

La ciberamenaza que se desinfló casi tan rápido como apareció

Y luego está el frente digital, donde el ruido superó por mucho a las pruebas. Un grupo ligado a Irán conocido como Handala aseguró esta semana haber vulnerado los drones de vigilancia FPV del FBI usados en la seguridad del Mundial. Según el SITE Intelligence Group, que monitorea organizaciones extremistas, el grupo afirmó tener acceso "durante meses" a "cada imagen y cada sospechoso" captados por esos drones, incluidos datos de reconocimiento facial y de matrículas. La amenaza fue tan teatral como inquietante:

"Más vale que refuercen la seguridad del Mundial, hay equipos que no nos gustan nada. No lo olviden: los FPV están en todas partes; nunca saben cuándo uno podría terminar justo dentro del autobús de su equipo."

Aquí conviene frenar y leer la letra chica. El propio SITE puso en duda el material: al menos uno de los videos que Handala presentó como evidencia resultó ser, en realidad, una grabación producida en diciembre de 2024 por una plataforma de software para promocionar el uso de su tecnología por parte de una policía de Estados Unidos que evaluaba daños por un tornado. Nada de drones del FBI. El Departamento de Justicia sostiene que los dominios de Handala han sido controlados por el Ministerio de Inteligencia iraní y usados en campañas de "faketivismo" —operaciones psicológicas que inflan o fabrican el alcance de sus ataques—. El grupo ya había afirmado en marzo haber accedido al correo del director del FBI, Kash Patel. El Departamento de Estado ofrece hasta 10 millones de dólares por información que identifique a sus integrantes, y la supuesta brecha no ha sido confirmada de forma independiente. Lo que sí es real: el FBI confirmó que despliega drones alrededor de los estadios y prohibió los vuelos no autorizados sobre las sedes.

Más de 400 agencias trabajan junto a autoridades federales y empresas privadas para proteger los 104 partidos del torneo, una operación que Andrew Giuliani, director del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, describió como sin precedentes: "Toda la fuerza policial del país está volcada en esto". Es, además, el primer Mundial con un país anfitrión en guerra con una nación participante.

Visto en conjunto, el saldo de estos días dibuja un retrato menos cinematográfico y más incómodo: ni un complot terrorista coordinado ni drones secuestrados, sino la violencia armada de siempre, un homicidio de cártel, un ataque de un hombre perturbado y una amenaza cibernética que se cayó sola. El verdadero desafío para Estados Unidos no es repeler una película de espías, sino organizar la fiesta más grande del deporte sobre los problemas que ya tenía antes de que rodara el balón.

Fuentes: 1, 2, 3

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