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Un dron filmó un parto de ballena a 700 metros de la playa y la cría nació donde no debía

Alexander Forrest seguía la migración anual de jorobadas cuando el agua se tiñó de rojo. Su video es el cuarto parto completo de la especie filmado en el mundo, y el punto exacto donde ocurrió les interesa a los biólogos tanto como la imagen.

por Patricia Rodriguez
Aerial view of mighty whale swimming alone at surface of deep green sea waters
Foto de ArtHouse Studio en Pexels

TL;DR:

  • Un dron de la ONG australiana ORRCA grabó el 28 de julio de 2026 el parto completo de una ballena jorobada a unos 700 metros de la playa de Kingscliff, en Nueva Gales del Sur.
  • ORRCA lo considera el cuarto parto completo de la especie filmado en el mundo y el primero captado desde el aire; el material irá a revisión por pares.
  • El nacimiento ocurrió al sur de la franja donde se daba por hecho que paren estas ballenas, un patrón que un estudio de 2025 documentó con 209 crías recién nacidas hasta los 43 grados de latitud sur.

Un dron grabó el 28 de julio de 2026 el parto completo de una ballena jorobada a unos 700 metros de la playa de Kingscliff, en el extremo norte de Nueva Gales del Sur. Alexander Forrest, piloto de dron de la Organización para el Rescate e Investigación de Cetáceos en Australia (ORRCA), seguía la migración anual cuando notó a una hembra que avanzaba sola y demasiado despacio. Minutos después el agua se llenó de rojo y una cría gris subió a respirar por primera vez. ORRCA calcula que es el cuarto parto completo de la especie filmado en el mundo y el primero captado desde el aire. La rareza de la imagen se llevó los titulares, pero para los biólogos pesa igual el lugar, porque Kingscliff queda al sur de la franja donde se daba por hecho que estas ballenas dan a luz.

Forrest había salido a volar sin ninguna expectativa particular. Entre los animales que subían y bajaban por la costa, uno rompía el patrón: una adulta solitaria, pegada a la rompiente, con un avance lento y sostenido. Él mismo ha explicado, en el comunicado de ORRCA, que al principio creyó que la ballena solo descansaba, porque nunca había visto a ninguna moverse tan despacio y de forma tan constante. Cuando enfocó la cámara apareció la nube roja y su primera lectura fue un ataque de depredador, según contó a ScienceAlert. La forma pálida que salió disparada hacia la superficie era una cría.

Annie Post, responsable de investigación de ORRCA, apunta que hasta ahora solo existían tres observaciones publicadas de nacimientos de jorobada y que una revisión preliminar sitúa este como el primero registrado desde el aire. El material se analizará y se presentará a revisión por pares antes de publicarse en una revista científica.

La comparación que ya tienen los biólogos sobre la mesa la señaló Live Science: en el parto de cachalote filmado con dron en 2023, la madre estaba rodeada por diez hembras adultas que formaron un círculo protector y se turnaron para levantar a la cría hasta la superficie. Esta jorobada parió sola, rezagada de su grupo.

Top view of two gray whales swimming in clear turquoise water.
Imagen ilustrativa de una jorobada con su cría vista desde el aire; no corresponde al nacimiento de Kingscliff · Foto de Ivan Stecko en Pexels

El parto ocurrió al sur de la franja donde la ciencia situaba los nacimientos

El manual dice que las jorobadas paren en aguas cálidas, someras y protegidas cerca del ecuador, y que llegar hasta ahí es justamente el motivo del viaje. En Australia, el límite aceptado no bajaba de los 23 a 28 grados de latitud sur. Ese consenso se agrietó el 20 de mayo de 2025, cuando Frontiers in Marine Science publicó un trabajo encabezado por Jane McPhee-Frew y Tracey Rogers, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, con firmas de la Universidad Macquarie y de las agencias ambientales de Nueva Gales del Sur y Australia Occidental.

El equipo reunió 209 registros de crías recién nacidas en Australia y Nueva Zelanda: 168 avistamientos de animales vivos y 41 varamientos, con un mínimo conservador de 169 registros únicos. Llegan hasta los 43 grados de latitud sur, cerca de Port Arthur (Tasmania), que según los autores parece el registro de una jorobada recién nacida más austral del mundo. La extensión respecto al límite anterior es de unos 1,300 kilómetros en Australia Occidental y unos 1,500 en el este del país.

Nueva Gales del Sur concentró 130 de esos registros, y ahí está el dato que más cambia la teoría: de las 94 parejas de madre y cría de las que se conocía el rumbo en ese estado, el 100% iba hacia el norte. Parir no termina la migración. La pareja sigue el viaje.

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El estudio reunió 209 registros de crías recién nacidas en Australia y Nueva Zelanda, hasta los 43 grados de latitud sur. Solo en 11 de esos casos hubo evidencia de un parto muy reciente. Por eso el video de Kingscliff vale: casi no hay material con el que compararlo.

Nacer a mitad de la ruta obliga a la cría a cruzar el tráfico marítimo

La consecuencia práctica no es tierna. Los propios autores calculan que una cría nacida frente a Tasmania, a 43 grados sur, tendría que nadar al menos 2,300 kilómetros junto a su madre durante semanas, en la etapa más vulnerable de su vida y por aguas contiguas a los grandes centros urbanos y a las rutas de carga del sureste australiano. En esa lista de riesgos entran los enredos en artes de pesca y en dispositivos antitiburón, los choques con embarcaciones, la contaminación y el ruido submarino.

El estudio pide revisar la protección legal por una razón concreta: hay jurisdicciones que ni siquiera están reconocidas como hábitat de parto, así que sus reglas no contemplan que ahí pueda haber recién nacidos.

Lo que grabaron los drones en Kingscliff encaja con esa fragilidad. Post explicó que madre y cría se quedaron flotando casi inmóviles en superficie, en la postura que los especialistas llaman logging, y que la madre le estaba enseñando a respirar. Los operadores aguantaron hasta el atardecer, vieron acercarse a otras jorobadas a inspeccionar a la pareja y registraron tiburones en los alrededores, atraídos con toda probabilidad por la placenta, según el relato de ORRCA que recogió Vozpópuli.

Nosotros podemos respirar sin pensarlo; las ballenas tienen que concentrarse.

Alexander Forrest, piloto de dron de ORRCA, a ScienceAlert (traducción propia)

En el Pacífico americano todavía nadie lo ha comprobado

Aquí es donde la historia deja de ser australiana. El artículo de Frontiers señala por su nombre las poblaciones donde falta averiguar si ocurre lo mismo: las del Pacífico Norte, el Pacífico Sur y el Atlántico Suroccidental, cuyas rutas migratorias transcurren en buena parte mar adentro. Entre los trabajos previos que cita para el Pacífico oriental están los de la costa de Ecuador.

El problema es de observación, no de biología. Frente a Australia las jorobadas nadan casi pegadas a la costa y cualquiera con binoculares o con un dron puede verlas; en corredores oceánicos, una cría nacida mar adentro no se ve hasta que la pareja llega a aguas costeras. El propio artículo trae el caso que lo demuestra: una hembra preñada marcada con satélite en el mar de Barents parió hacia los 39 grados norte, en aguas profundas y lejos de tierra, y siguió unos 3,000 kilómetros en 35 días hasta las Antillas. Sin el rastreador, todo el mundo habría dado por hecho que la cría nació allá.

¿Dónde dan a luz las ballenas jorobadas?

La idea aceptada es que paren en aguas cálidas y poco profundas cerca del ecuador. El estudio de 2025 en Frontiers in Marine Science documentó crías recién nacidas hasta los 43 grados de latitud sur, en Australia y Nueva Zelanda, y concluyó que el parto no marca el final de la migración, porque las parejas seguían rumbo al norte.

Al cuarto parto filmado de la historia lo grabó un voluntario, no un barco

El estudio que corrió el mapa de los partos no salió de una campaña oceanográfica. Sus datos vienen de guías de avistamiento de ballenas, de las bases de varamientos que llevan los gobiernos estatales, de fotógrafos que habían publicado sus imágenes en medios y redes, y de una plataforma privada de monitoreo aéreo con drones. En los agradecimientos del artículo aparece ORRCA, por aportar datos y facilitar el reporte de varamientos en Nueva Gales del Sur.

Forrest, de 20 años según PetaPixel, avisó a la organización en cuanto entendió lo que había grabado y pidió que siguieran a la pareja. Después se le sumaron la operadora de dron de ORRCA Tanya Snowden y Dominic Cotter-Dephoff, y entre los tres documentaron varias horas de la primera tarde de vida del animal. Forrest enmarcó el nacimiento en la recuperación de la especie, que pasó de estar al borde de la extinción a cerca de 50,000 ejemplares en la costa de Nueva Gales del Sur, según su propio cálculo.

Es increíblemente raro presenciar un momento así en el océano.

Alexander Forrest, a Live Science (traducción propia)

El material todavía tiene que pasar por revisión por pares antes de contar como dato científico. Lo que ya no está en discusión es dónde apareció esa cría: a 700 metros de una playa de Nueva Gales del Sur, dentro del mismo corredor por el que ahora tiene que nadar miles de kilómetros pegada a su madre.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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