TL;DR:
- La NASA convertirá la tecnología de energía y aviónica del módulo HALO, del cancelado Gateway, en tres misiones de demostración en el polo sur lunar con Northrop Grumman.
- El inspector general de la agencia documentó que los cuatro sistemas de Artemis cancelados o reconvertidos pasaron de 2,800 a 5,900 millones de dólares en valor de contrato, con retrasos de hasta siete años.
- Dos días después, Canadá anunció que hará lo mismo con el Canadarm3: llevarlo de la órbita lunar a la superficie.
La NASA convertirá el hardware del HALO, el primer módulo presurizado del cancelado Gateway, en tres misiones que aterrizarán cerca del polo sur lunar para comprobar si sus sistemas de energía y aviónica aguantan la noche de la Luna. Lo anunció el 4 de agosto de 2026, dentro de la actualización del programa Moon Base en la que también repasó el avance de los cuatro módulos de carga comerciales que deben estar listos para 2028. Northrop Grumman, la empresa que construía el HALO, describe esa tecnología como lista para volar. El memorando del inspector general de la agencia describe otra cosa: corrosión en la estructura primaria, un consejo de revisión independiente que le dio cero probabilidades de cumplir su fecha de lanzamiento y una entrega proyectada para 2031.
Las misiones se llaman Lunar Infrastructure Demo 1, 2 y 3, o LID por sus siglas. Northrop Grumman las describe como la columna vertebral de energía y datos de la futura base: potencia de superficie compartida, control térmico, autonomía, comunicaciones y capacidad para hospedar cargas de otros. La NASA precisa que reutilizan "hardware de energía y aviónica" desarrollado para el HALO y que las primeras demostraciones probarán sistemas capaces de resistir los periodos de sombra prolongada del polo sur.
Lo que vuela no es el módulo, son sus tripas
Conviene fijar qué se recicla exactamente, porque el matiz cambia la lectura. El HALO era una lata presurizada de unos cuantos metros donde iban a vivir los astronautas en órbita lunar. Esa estructura, fabricada por Thales Alenia Space en Turín, es justamente la parte que no vuela: en ella apareció la corrosión que terminó de hundir el calendario. Lo que la NASA rescata son los subsistemas que la habrían hecho funcionar.
La cronología del contrato explica por qué la palabra "reciclaje" no es exagerada. En julio de 2019 la NASA le encargó a Northrop Grumman el diseño preliminar del HALO por 187 millones de dólares. En 2021 el contrato se convirtió en precio fijo por 1,300 millones, con entrega en mayo de 2025. En septiembre de 2024 se transformó otra vez, ahora a costo más honorarios, por 1,800 millones y con entrega en octubre de 2026. Cuando Jared Isaacman ordenó parar los trabajos, en abril de 2026, la cifra iba en 1,900 millones. Todos esos números están en el memorando interino que el inspector general de la NASA publicó el 24 de junio y que reportó Spaceflight Now.
Ahí está también el veredicto más duro. El consejo de revisión independiente del programa Gateway encontró
"una probabilidad del 0 por ciento de cumplir la fecha de lanzamiento"
que para entonces ya se había recorrido a octubre de 2025, según escribió Brian Mullins, subinspector general adjunto para auditorías. El mismo consejo apuntó que la falta de realismo en el calendario podía estar empujando decisiones de ingeniería subóptimas. Con las tendencias de reporte mensual de la empresa, la oficina proyectó que el HALO no habría llegado a manos de la NASA hasta julio de 2031, un retraso de seis años, y que el Gateway no habría estado operativo antes de 2032.
El resumen público de esa auditoría suma los cuatro sistemas de Artemis cancelados o reconvertidos, incluido el HALO: el valor combinado de sus contratos subió de 2,800 a 5,900 millones de dólares y las fechas de entrega se corrieron hasta siete años.

Northrop Grumman lo plantea al revés, como una ventaja de tiempo. David Schiller, vicepresidente de espacio civil y ciencias de la compañía, lo dijo así en el comunicado del 4 de agosto:
"Nuestras tecnologías HALO, listas para volar, permiten a la NASA avanzar más rápido"
(traducción propia)
Listas para volar, pero nunca voladas. Esa es la diferencia que el lector debe tener presente: el argumento comercial es la madurez del diseño, no un historial de vuelo.
Sobrevivir la noche es el examen de verdad
Todo el programa se juega en una prueba física bastante concreta. El polo sur lunar recorre un rango térmico que va de unos 203 grados bajo cero a unos 54 grados centígrados, y la noche dura alrededor de 14 días terrestres, durante los cuales un panel solar no produce nada. Los equipos que no sobreviven a eso hay que reemplazarlos cada dos semanas, lo que convierte cualquier base permanente en una fantasía logística.
De ahí que las LID prueben energía compartida de superficie, es decir, un sistema que alimente a varias cargas críticas a la vez en lugar de que cada aparato lleve su propia batería. En la Fase Dos del Moon Base, que la NASA sitúa entre 2029 y 2032, la agencia fija las cifras que quiere alcanzar: más de 10 kilovatios durante los periodos iluminados y hasta 360 kilovatios hora almacenados para atravesar la sombra, con generadores termoeléctricos de radioisótopos como primer ensayo nuclear.
Los cuatro módulos que deben aterrizar antes que los astronautas
La otra mitad del anuncio es el estado de los vehículos comerciales que llevarán todo eso a la superficie. La NASA publicó además un video de actualización con el avance de las cuatro empresas.
- El Blue Moon MK1 de Blue Origin, bautizado Endurance, ya terminó su campaña ambiental, incluida una prueba térmica al vacío en el Centro Espacial Johnson, y completó los chequeos de comunicación con la Red del Espacio Profundo. Le falta cargar propelentes criogénicos antes de la integración para el lanzamiento; su destino es la cresta de conexión de Shackleton.
- La Blue Ghost Mission 2 de Firefly apila el módulo sobre la nave orbital Elytra en un conjunto de 22 pies, casi el triple de alto que el vehículo que alunizó en 2025, y apunta a ser el primer alunizaje estadounidense en la cara oculta de la Luna.
- La IM-3 de Intuitive Machines suma el Altus-1, su primer satélite de retransmisión de datos, y busca posarse en Reiner Gamma, una anomalía magnética que ninguna misión ha tocado. El módulo Nova-C, llamado Trinity, entra a integración de motores y pruebas de encendido en las próximas semanas.
- El Griffin-1 de Voyager Technologies, el módulo que Astrobotic desarrolló en Pittsburgh y que cambió de dueño cuando Voyager cerró esa compra en julio de 2026, está en pruebas ambientales en el Laboratorio de Propulsión a Chorro. Despega a finales de 2026 con el róver FLIP de Astrolab y, según la agencia, la mayor carga comercial jamás entregada en la superficie lunar.
Ese calendario tan apretado no ocurre en el vacío. Se explica mejor junto al otro reloj que corre en paralelo.

Canadá desmonta su brazo robótico y lo baja a la superficie
El 6 de agosto, la Agencia Espacial Canadiense anunció que reorientará sus inversiones en el Canadarm3, el brazo robótico que iba a operar en el Gateway, hacia operaciones en la superficie lunar. Seguirá trabajando con MDA Space para adaptar lo que ya está en marcha, y menciona una segunda salida posible: adaptar esa robótica a proyectos en órbita terrestre baja, donde empiezan a aparecer estaciones comerciales.
El movimiento canadiense confirma que esto no es una decisión aislada de un contratista estadounidense. Dos socios distintos, en dos países, están reconvirtiendo al mismo tiempo el hardware de un programa que ya no existe. La propia página oficial del Canadarm3 todavía lo describe como la contribución de Canadá al Gateway, con el aviso de reconversión encima.
El ingeniero malagueño que dirigía el Gateway ahora dirige su reciclaje
Hay una coincidencia que ordena toda la historia. El ejecutivo del programa Moon Base es Carlos García-Galán, ingeniero nacido en Málaga con más de 27 años en vuelo espacial tripulado, según su ficha oficial en la NASA. Antes de ocupar ese puesto fue subdirector del programa Gateway, y antes gestionó la integración del Módulo de Servicio Europeo de la nave Orion. Es decir: la misma persona que llevaba la estación orbital lleva ahora el programa de superficie que aprovecha sus restos.
El giro se formalizó en marzo de 2026, durante el evento que la agencia llamó Ignition, cuando la NASA pausó el Gateway y reorientó su estrategia lunar hacia la superficie. Para España y América Latina el asunto no queda tan lejos como parece: los Acuerdos Artemis, el marco que fija reglas de extracción de recursos y zonas de seguridad en la Luna, están firmados por España, México, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Uruguay y Perú. Y en la lista de piezas del programa donde la cuenta no cierra, la base ya acumula antecedentes como el de un róver lunar cuya cuenta arranca en 723 millones de dólares.
Preguntas rápidas sobre el Gateway
¿Qué era el Gateway y por qué lo canceló la NASA?
Gateway era una estación pequeña que orbitaría la Luna y serviría de escala para las misiones Artemis. La NASA la pausó en marzo de 2026 y giró hacia la superficie. El memorando del inspector general documenta el motivo práctico: sobrecostos, corrosión en el módulo HALO y una entrega proyectada para 2031.
Lo comprobable llega antes de lo que sugiere el discurso. Griffin-1 despega a finales de este año y el resto de los módulos entra en su campaña final de pruebas. Las tres misiones LID, en cambio, todavía no tienen fecha ni costo público: por ahora solo tienen un plazo, 2029, y una prueba que aprobar, la noche lunar.