TL;DR:
- Uber presiona en Washington D.C. y Nueva Jersey por reglas que obliguen a los robotaxis a operar en plataformas que también usen conductores humanos.
- En Nueva Jersey, un cabildero de la empresa circuló un borrador que reservaría a personas el 85% de los viajes durante tres años, según Wired.
- Los sindicatos coinciden en frenar los robotaxis, pero piden fondos de transición, tarifas por viaje y topes de flota que Uber no ha respaldado.
Uber pelea desde hace meses por una regla que habría sonado impensable en su primera década: obligar a que los robotaxis compartan plataforma con conductores humanos. La empresa se opone al proyecto de vehículos autónomos que discute el Concejo de Washington D.C. y, en Nueva Jersey, uno de sus cabilderos circuló un borrador que reservaría a personas el 85% de los viajes durante tres años, según reportó Wired. En Washington eso la deja del mismo lado que Teamsters y el Service Employees International Union, los sindicatos a los que enfrentó durante años por la clasificación laboral de sus choferes. La coincidencia es táctica: Uber vendió su unidad de conducción autónoma a Aurora en 2020, hoy invierte y se asocia con más de 30 desarrolladores de autonomía en el mundo, y defiende una red que mezcle robots y personas en la misma app.
El proyecto de Washington D.C. es el caso de prueba
El concejal Charles Allen presentó en mayo una iniciativa que actualizaría la Autonomous Vehicle Act de 2012 para permitir pruebas y operación comercial sin conductor dentro del Distrito. Hoy Waymo y Zoox pueden probar allí, pero solo con un operador humano al volante. El texto cobraría a los operadores de robotaxis un impuesto de 0.15 dólares por milla recorrida: la mitad iría al transporte público y el resto a educación y formación laboral para conductores de apps y taxistas en riesgo de perder el trabajo. Sumaría además un millón de dólares por presentar la solicitud de permiso, cinco millones no reembolsables una vez aprobado y un seguro de responsabilidad civil de al menos cinco millones.
Uber se opone. Sostiene que la regla desplazaría a los conductores de alquiler y le entregaría a Waymo un monopolio de facto. Javi Correoso, responsable de política de Uber en Estados Unidos, dijo en mayo ante una mesa redonda del Concejo que los autónomos generan congestión al circular vacíos o quedarse detenidos, que no pueden dar asistencia física a personas mayores o con discapacidad, y citó datos según los cuales un robotaxi desplaza a unos cuatro conductores. La alternativa que propone la empresa se llama red híbrida y pide que la ley garantice al pasajero la opción de un viaje con humano. Lo resumió el jefe de política de vehículos autónomos de Uber, Harry Hartfield, en el testimonio que entregó al Concejo: "Creemos que el futuro de nuestro sistema de transporte será híbrido".
Waymo respalda el proyecto y responde que no apoya limitar los autónomos a un tipo concreto de red. Opera más de 500,000 viajes por semana en once ciudades. Greg Rogers, director del think tank The Innovation Majority, calificó el plan de Uber como un intento de captura regulatoria: forzar un modelo de negocio y anular otros, argumentó, no mejora las opciones de movilidad ni la seguridad vial.
En Nueva Jersey la misma idea aparece con número. Wired obtuvo documentos que muestran a un cabildero de Uber circulando lenguaje para el proyecto S1677 que exigiría a cualquier plataforma con robotaxis que los conductores humanos hicieran el 85% de los viajes durante tres años.

Los sindicatos comparten el objetivo, no la lista de demandas
Teamsters y el Service Employees International Union figuraron entre las organizaciones citadas a declarar en la audiencia de julio en Washington, junto con Tesla, Lyft, grupos de derechos de las personas con discapacidad, cámaras locales y think tanks. El proyecto también detonó una campaña contra los robotaxis, la Coalition for Accountability and Road Safety, registrada a nombre de un empleado de Pitta Bishop & Del Giorno, un despacho de cabildeo neoyorquino ligado al bufete laboral Pitta LLP, contratado en el último año por varios sindicatos y por el fondo de compensación de los operadores de black cars de Nueva York. No está claro quién financia la campaña.
Coincidir en el objetivo inmediato no los vuelve socios. El 26 de agosto, Liza Ramsey, del Atlanta Rideshare Drivers Union, pidió al Concejo de Atlanta una tarifa de impacto de entre 50 centavos y un dólar por viaje de robotaxi, destinada a un fondo de transición con capacitación y apoyos para los desplazados. El gremio quiere además que se prohíba a los robotaxis recoger pasajeros en el aeropuerto Hartsfield-Jackson, una de las fuentes de viajes más confiables para los choferes, y que se pongan topes al número de unidades. Ramsey admitió ante Axios que no tienen datos agregados de la caída de ingresos: los conductores comparten anécdotas y capturas de sus ganancias en un grupo de WhatsApp, y la gasolina, el seguro y el mantenimiento también pesan.
Uber no ha respaldado ninguna de esas tres medidas. La empresa dice respaldar una estrategia de transición para los conductores desplazados; lo que cabildea en las legislaturas es la red híbrida. Waymo, del otro lado, ofreció crear un fondo de apoyo de 20 millones de dólares para los conductores desplazados, según Axios, y sostiene que la tecnología abrirá un ecosistema nuevo de empleos alrededor de los autónomos.
Uber recluta menos conductores y acaba de recortar 3,300 empleos
La postura pro trabajador choca con el historial. Uber peleó durante años contra normas respaldadas por sindicatos, como la ley AB 5 de California, que habría clasificado a los trabajadores de apps como empleados, y respaldó la Proposición 22 de 2020, que conservó su estatus de contratistas a cambio de algunas prestaciones. Su director de operaciones, Andrew Macdonald, escribió en mayo que aquella experiencia cambió a la empresa y que hoy se asocia con las ciudades en lugar de confrontarlas.
Las cifras apuntan hacia otro lado. Dara Khosrowshahi dijo a Fast Company en junio que Uber está reclutando menos conductores humanos en Atlanta y Austin, las dos ciudades donde convive con Waymo, en parte para proteger las oportunidades de ingreso de quienes ya trabajan ahí, según recogió Axios. Y este 2 de septiembre la compañía anunció el recorte de unas 3,300 personas, cerca del 10% de su plantilla global, con una reducción de 20% en puestos gerenciales y presupuesto reasignado a rideshare, delivery y robotaxis.

Para el conductor que hoy maneja en Atlanta o en el Distrito, la diferencia entre las dos posturas es concreta. La red híbrida que pide Uber obligaría a que existan viajes con persona al volante en cada plataforma, pero no dice cuánto pagan esos viajes ni quién cubre la transición cuando dejen de existir. Esa parte la siguen negociando los sindicatos por su cuenta, concejo por concejo.