Saltar al contenido

El láser de neutrinos es imposible: su ganancia sería una parte en diez mil billones

Dos artículos de Wolfgang Ketterle en Physical Review Letters concluyen que el láser de neutrinos propuesto en 2025 no puede construirse: la ganancia sería de 10⁻¹⁶ o menos. El comentario de la APS cuenta tres obstáculos, no dos, y un preprint europeo ya busca la salida.

por Alejandro Castillo Leone
Close-up of a laser engraver working on a surface under blue lighting.
Foto de Opt Lasers from Poland en Pexels

TL;DR:

  • Dos artículos publicados el 2 de septiembre de 2026 en Physical Review Letters concluyen que el láser de neutrinos propuesto en 2025 no puede construirse.
  • Los experimentos planteados tendrían una ganancia de 10⁻¹⁶ o menos, una parte en diez mil billones, según el resumen de uno de los dos trabajos.
  • Un preprint de Salerno y Heidelberg acepta ese resultado para el rubidio y sostiene que la idea sobrevive si se invierten las estadísticas del decaimiento.

Dos artículos publicados el 2 de septiembre de 2026 en Physical Review Letters concluyen que el láser de neutrinos, propuesto en septiembre de 2025, no puede construirse. Los firman Wolfgang Ketterle, premio Nobel de Física en 2001 y codescubridor de los condensados de Bose-Einstein en 1995, con los posdoctorandos Hanzhen Lin y Yu-Kun Lu, los tres del MIT. La propuesta original, de Benjamin Jones y Joseph Formaggio, planteaba enfriar rubidio-83 radiactivo hasta formar un condensado y aprovechar la superradiancia para que los neutrinos de su desintegración salieran en un haz dirigido: la vida media caería de 86.2 días a minutos en un condensado de un millón de átomos. Según el resumen de uno de los artículos nuevos, los experimentos propuestos tendrían una ganancia de 10⁻¹⁶ o menos, es decir, una parte en diez mil billones.

La cooperatividad se queda a un millón de veces del umbral

El comunicado que el MIT publicó el mismo día describe dos obstáculos: el retroceso del átomo que emite y la naturaleza fermiónica del neutrino. El comentario que la American Physical Society publicó junto con los artículos, firmado por Ana Maria Rey, James K. Thompson y Haoqing Zhang, del JILA, el NIST y la Universidad de Colorado en Boulder, cuenta tres.

El obstáculo que falta en el comunicado es de geometría. En el espacio libre no hay una cavidad que fije el modo de emisión, así que la geometría del condensado decide cuántas partículas caen dentro del haz colectivo. Los neutrinos de una desintegración nuclear son ultrarrelativistas y su longitud de onda es del orden de picómetros, muchísimo menor que el condensado. El cono de emisión que resulta es estrechísimo: la fracción de neutrinos que entra al modo colectivo, la cooperatividad, ronda 10⁻¹². Con el millón de átomos de la propuesta, el producto que gobierna el efecto vale unos 10⁻⁶, y la superradiancia exige que ese producto sea mucho mayor que 1.

La alternativa tampoco cierra. Ajustar el modo a la longitud del condensado, de unas decenas de micrómetros, obligaría a una cintura de haz de unos pocos nanómetros, con lo que solo una porción diminuta de los átomos participaría en la emisión colectiva. Thompson, uno de los firmantes del comentario, trabaja precisamente en láseres superradiantes con átomos fríos.

Detailed shot of a microscope eyepiece with a slide, ideal for scientific and research themes.
Los condensados de Bose-Einstein se producen en montajes de óptica y ultravacío. Imagen ilustrativa. · Foto de Anna Tarazevich en Pexels

El bloqueo de Pauli corta la cadena en la primera desintegración

El artículo que lleva el título más rotundo, "Fundamental Impossibility of a Superradiant Neutrino Laser", ataca la idea en su punto más favorable. Supone que todos los neutrinos salen al mismo modo y que no hay retroceso ni ninguna otra fuente de decoherencia, y aun así el resultado se cae cuando entran las estadísticas reales: el rubidio-83 es bosón, pero el criptón-83 en que se convierte es fermión. Como dos fermiones idénticos no pueden ocupar el mismo estado cuántico, la cadena de emisión colectiva se detiene después de la primera desintegración.

Para procesos de emisión de un solo fermión, la emisión máxima crece con N y no con N², que es la firma de la superradiancia y lo que la propuesta de 2025 buscaba explotar. Los autores lo describen como interferencia destructiva de las amplitudes de transición o, en la otra lectura, como un bloqueo de Pauli de las excitaciones colectivas. El propio resumen conserva un matiz: los estados de baja excitación sí muestran comportamiento colectivo, aunque emitiendo a un ritmo de N veces la tasa de una sola partícula, el mismo que darían emisores independientes.

El tercer obstáculo es el que sí llegó a los titulares. Un neutrino de desintegración se lleva alrededor de un millón de veces más energía que un fotón visible, y el átomo que lo emite sale disparado a miles de metros por segundo, velocidad que Ketterle comparó con Mach 10. El criptón cruza así el condensado en menos de un microsegundo, mucho antes de que la emisión colectiva alcance a formarse. Los dos últimos frenos comparten origen: la misma longitud de onda diminuta que cierra el cono es la que dispara el retroceso.

Obstáculos al láser de neutrinos según los artículos publicados el 2 de septiembre de 2026 y el comentario de la APS
Obstáculo Qué impide La cifra que lo mide
Estadística fermiónica El criptón-83 producido es fermión y la cadena colectiva se corta tras la primera desintegración La emisión máxima crece con N y no con N²
Geometría del modo La longitud de onda del neutrino deja un cono de emisión colectiva diminuto Cooperatividad cercana a 10⁻¹²; con un millón de átomos el producto queda en 10⁻⁶ y el efecto exige mucho más que 1
Retroceso del átomo El átomo abandona el condensado antes de que la emisión colectiva se forme Miles de metros por segundo y cruce del condensado en menos de un microsegundo

Un preprint europeo ya busca la salida invirtiendo las estadísticas

El intercambio ocurrió mucho antes de que las revistas lo publicaran. Ketterle y sus posdoctorandos subieron su refutación a arXiv en octubre de 2025, unas seis semanas después de que la propuesta apareciera en Physical Review Letters el 8 de septiembre de ese año. En noviembre de 2025, Massimo Blasone y Francesco Romeo, de la Universidad de Salerno y el INFN, con Loredana Gastaldo, del Instituto Kirchhoff de Física de la Universidad de Heidelberg, publicaron en arXiv una tercera pieza que rehace el cálculo con formalismo de Lindblad.

Su resultado confirma al MIT en el caso concreto y discute la conclusión más amplia. Reproducen el bloqueo de Pauli para un condensado bosónico que decae en fermiones y encuentran, en cambio, un comportamiento superradiante pronunciado en el escenario inverso: átomos fermiónicos en régimen de BEC profundo que decaen en una especie bosónica. Su conclusión es que la idea original no queda descartada por razones fundamentales y que su realización exige un sistema con la ruta de decaimiento adecuada.

El candidato que nombran es el berilio-7, cuyo átomo padre es fermión y cuyo hijo, el litio-7, es bosón, con una vida media de unos 52 días que consideran apropiada para poner a prueba el aumento de la tasa de desintegración. Y señalan el problema que traería: la energía disponible en ese decaimiento deja al litio-7 un retroceso de unos 50 electronvoltios, suficiente para afectar la estabilidad del condensado. El trabajo es un preprint sin revisión por pares construido con modelos mínimos. Proyecta el continuo de modos del neutrino sobre un solo canal dominante, que es la suposición que cuestiona el artículo del MIT sobre desintegración radiactiva, y en ese tercer escenario deja fuera los grados de libertad del neutrino, al suponer que escapa muy rápido de la región de emisión.

El alcance de los artículos del MIT llega además a otro terreno. El que pregunta si un condensado puede acelerar la desintegración radiactiva descarta también las propuestas de láser de rayos gamma basadas en la aniquilación estimulada de condensados de positronio.

Formaggio, profesor de física del MIT, tampoco dio la idea por muerta. Dijo que sospecha que algún día alguien hará el experimento, que la naturaleza es el árbitro final y que “cada predicción previa sobre los neutrinos ha sido errónea”.

Nadie ha producido nunca un condensado de Bose-Einstein con átomos radiactivos. El experimento que Formaggio pide no puede hacerse todavía porque su punto de partida no existe en ningún laboratorio.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

Alejandro Castillo Leone imagen de perfil
por Alejandro Castillo Leone

Alejandro Castillo Leone es redactor de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, negocios, finanzas y política internacional. Desde 2021 dirige un proyecto digital dedicado a la historia y la cultura.

Leer más de Tecnología y Ciencia