TL;DR:
- La administración Trump presentó el 1 de septiembre un escrito que respalda la posición de OpenAI en la disputa de derechos de autor con The New York Times.
- El gobierno sostiene que entrenar modelos de lenguaje con textos protegidos es un uso altamente transformador y, por lo general, fair use.
- El documento tiene carácter consultivo: la corte todavía debe resolver el caso y analizar por separado las respuestas que reproduzcan material protegido.
La administración de Donald Trump presentó ante un tribunal federal de Manhattan un escrito de apoyo a OpenAI en la demanda de derechos de autor impulsada por The New York Times y otros periódicos. El gobierno sostiene que entrenar modelos de lenguaje con obras protegidas suele constituir fair use, porque el proceso transforma los textos en patrones estadísticos para construir una herramienta distinta. La intervención no es una sentencia ni concede una licencia general: el escrito tiene carácter consultivo y pide al juez que no trate el entrenamiento y las respuestas del modelo como un único uso. La disputa podría influir en decenas de demandas contra empresas de IA, mientras los tribunales siguen divididos sobre el alcance de esa excepción.
El gobierno separa el entrenamiento de las respuestas
El Departamento de Justicia presentó el documento el 1 de septiembre de 2026 como una Statement of Interest of the United States, dentro del litigio consolidado In re OpenAI, Inc. Copyright Infringement Litigation, en el Distrito Sur de Nueva York. El escrito tiene 20 páginas y fue firmado por Stanley E. Woodward Jr., fiscal general asociado de Estados Unidos.
La intervención se concentra en la etapa de entrenamiento. El propio documento describe que los desarrolladores recopilan y almacenan grandes cantidades de contenido, hacen copias de las obras y las convierten en representaciones numéricas para que el modelo aprenda relaciones entre palabras, sintaxis, vocabulario y conocimiento. A partir de ahí, el gobierno argumenta que el propósito de esa copia es distinto al de los artículos originales, cuyo objetivo es informar o entretener directamente a una audiencia.
Por esa diferencia, Estados Unidos califica el entrenamiento de modelos de lenguaje como “extraordinariamente transformador”. Su argumento no equivale a decir que cualquier uso de una obra protegida por un sistema de IA sea legal. El escrito reconoce que una respuesta que reconstruya y distribuya un artículo original puede plantear problemas distintos y debe examinarse como otro uso.
La defensa oficial invoca seguridad nacional y competencia
El gobierno afirma que tiene un interés directo en mantener una industria estadounidense de inteligencia artificial competitiva, tanto por razones económicas como de seguridad nacional. Según el documento, imponer responsabilidad general por el entrenamiento podría frenar el progreso científico, reducir la movilidad económica y dar ventaja a competidores extranjeros.
El escrito también sostiene que una obligación amplia de pagar licencias podría elevar las barreras de entrada. En su lectura, solo las empresas tecnológicas más grandes tendrían el capital necesario para negociar el acceso a grandes volúmenes de material, lo que podría concentrar el entrenamiento de modelos en unos pocos actores y favorecer a los grandes medios tradicionales.
En un mensaje paralelo, Reuters reportó que el secretario de Comercio, Howard Lutnick, pidió el mismo miércoles a funcionarios del G20 que apoyaran el fair use para permitir el entrenamiento de modelos con obras de creadores, aunque acompañado de medidas para proteger a los artistas.
El gobierno rechaza la teoría de “dilución” del mercado
Uno de los principales argumentos del escrito está dirigido contra la teoría de que los modelos pueden inundar el mercado con obras competidoras y reducir el valor de los trabajos originales. Estados Unidos la describe como una teoría de “dilución” profundamente defectuosa cuando se basa únicamente en que los contenidos pertenecen al mismo género.
La argumentación distingue entre que un modelo se entrene con artículos y que una persona use después el sistema para generar un texto. Para el gobierno, el entrenamiento no pone las obras copiadas a disposición del público ni las ofrece como sustituto de los originales. Y una respuesta que no reproduzca de forma sustancial elementos protegidos no se convierte en una infracción solo por pertenecer a la misma categoría, como noticias, novelas o ensayos.
Ese enfoque se apoya en el análisis de fair use, uso por uso. La doctrina estadounidense considera, entre otros elementos, el propósito de la copia, la naturaleza de la obra, la cantidad utilizada y el efecto sobre su mercado. El escrito sostiene que las primeras tres variables, y especialmente el carácter transformador del entrenamiento, favorecen a OpenAI. También afirma que el posible daño de una respuesta concreta no debe trasladarse automáticamente a la etapa de entrenamiento.
La demanda del New York Times sigue abierta
The New York Times demandó a OpenAI y Microsoft en 2023, acusándolas de utilizar millones de artículos sin permiso para entrenar los modelos detrás de ChatGPT. Reuters sitúa el caso dentro de una ola de demandas presentadas por autores, editoriales, sellos discográficos y organizaciones de noticias contra OpenAI, Anthropic, Meta y otras empresas de IA.
El escrito del gobierno tiene peso consultivo, no decide el litigio ni obliga al juez a aceptar su interpretación. Reuters señaló que los primeros dos jueces federales estadounidenses que abordaron el entrenamiento de IA emitieron decisiones divergentes en 2025, una señal de que la cuestión todavía no tiene una respuesta uniforme. Los portavoces de The New York Times y OpenAI no habían respondido de inmediato a las solicitudes de comentarios sobre la presentación.
La intervención de Washington le da a OpenAI un aliado institucional en la fase en que se discute la responsabilidad por los datos de entrenamiento, pero deja intacta la pregunta sobre las salidas que reproduzcan obras protegidas. Esa separación puede definir qué parte del funcionamiento de los modelos queda cubierta por el fair use y cuál debe evaluarse como una infracción independiente.