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Medicina

Alzheimer: la tau humana imprime su estructura en ratones sin modificar

La tau obtenida de personas con Alzheimer o degeneración corticobasal indujo filamentos de la misma forma en ratones comunes. Los animales acumularon la proteína anómala, aunque no mostraron síntomas clínicos.

por Gerardo Pavez
Primer plano de un científico examinando muestras usando un microscopio en un entorno de laboratorio.
Foto de ‪Roman Bengaiev‬‏ en Pexels

Filamentos de la proteína tau extraídos de cerebros de personas con Alzheimer o degeneración corticobasal hicieron que la tau propia de ratones sin modificaciones genéticas adoptara sus respectivas estructuras. El estudio publicado el 30 de septiembre en Nature aporta evidencia estructural de una propagación molecular similar a la de los priones. El experimento no demuestra que estas enfermedades se contagien entre personas ni que la acumulación de tau, por sí sola, cause síntomas.

La tau del ratón conservó dos estructuras distintas

Las muestras humanas procedían de cinco personas con Alzheimer y seis con degeneración corticobasal. Los investigadores inyectaron los filamentos en el cerebro de ratones de tipo silvestre, que no habían sido modificados para producir tau humana. Una semana después, las técnicas utilizadas ya no detectaban los filamentos humanos inyectados.

La tau de los animales empezó a acumularse de forma anómala al mes en el grupo que recibió material de degeneración corticobasal y a los tres meses en el grupo de Alzheimer. Mediante microscopía crioelectrónica, el equipo comprobó que los filamentos nuevos, formados por tau de ratón, coincidían a escala atómica con la estructura característica de cada muestra humana.

La diferencia también apareció en las células afectadas. La tau asociada al Alzheimer produjo inclusiones en neuronas; la de degeneración corticobasal, tanto en neuronas como en células gliales. Así, el modelo reprodujo dos formas moleculares y dos patrones celulares distintos, en lugar de una acumulación idéntica tras cualquier inyección.

Los ratones acumularon tau anómala sin mostrar síntomas

Aunque la patología se extendió a otras regiones del cerebro, los ratones parecían sanos. Los autores plantean que quizá no vivieron lo suficiente para desarrollar síntomas o que la cantidad acumulada fue insuficiente. También falta establecer si la propagación de tau y el daño clínico ocurren en etapas distintas.

La comparación con los priones describe una forma de copia molecular dentro del cerebro. Aquí se introdujeron los filamentos mediante una inyección directa; el estudio no examinó la transmisión entre personas. El modelo tampoco cubre por igual todas las enfermedades relacionadas con tau: los ratones adultos producen la variante 4R, pero no la 3R que forma los filamentos de la enfermedad de Pick.

La utilidad inmediata del hallazgo es contar con ratones no modificados genéticamente para estudiar cómo los agregados entran en las células, alteran la tau propia y se extienden. Esas pruebas todavía deben separar la reproducción de la estructura molecular de las causas de los síntomas.

Fuente: 1

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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