El satélite de inteligencia estadounidense USA-32 se fragmentó el 13 de septiembre de 2026 en órbita baja. La Fuerza Espacial de EE. UU. confirmó el incidente y anunció que incorporaría los restos detectados a sus revisiones de posibles acercamientos con otras naves. En ese aviso no identificó amenazas inmediatas, aunque señaló que el análisis continuaba.
La declaración apareció en Space-Track y fue reproducida por KeepTrack, que la registró el 17 de septiembre. Según los registros citados por ese servicio, USA-32 pertenecía a la Oficina Nacional de Reconocimiento de Estados Unidos (NRO) y fue lanzado el 5 de septiembre de 1988. La fragmentación ocurrió alrededor de las 21:13 UTC.
Qué significa vigilar los fragmentos
NASA explica que las evaluaciones de aproximación comparan las trayectorias previstas de una nave con las de objetos catalogados. Detectar que dos objetos podrían pasar cerca es un primer filtro; después se analiza la probabilidad de colisión, que depende también de la incertidumbre de las órbitas calculadas. Por eso, la ausencia de una amenaza inmediata en el aviso no equivale a descartar cualquier riesgo futuro de los restos.
KeepTrack calculó a partir de datos orbitales públicos un cambio de velocidad estimado de 0.30 metros por segundo asociado al objeto. El propio servicio advierte que su aviso se generó automáticamente y no fue revisado por un analista. Esa estimación no establece qué provocó la fragmentación.
La Fuerza Espacial tampoco ha anunciado una causa ni un recuento definitivo de piezas, según la información disponible en el aviso y el reporte de The Debrief. A medida que se identifiquen más fragmentos y se precisen sus órbitas, las evaluaciones de aproximación podrán indicar si alguno requiere una advertencia para una nave en operación.