La misión Smile, desarrollada por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Academia China de Ciencias, recibió el visto bueno para iniciar operaciones científicas. Su cámara ultravioleta ya captó el anillo completo de auroras alrededor del polo norte durante una perturbación del campo magnético terrestre. La observación permite seguir cómo responde la Tierra al viento solar, aunque la cámara de rayos X de la nave aún necesita ajustes para fotografiar la frontera de la magnetosfera.
La ESA aprobó el inicio de esta fase el 23 de septiembre de 2026 y lo anunció el día 30, después de probar los instrumentos de Smile en órbita. Carole Mundell, directora de Ciencia de la agencia, declaró: "Smile ya tiene autorización para comenzar las operaciones científicas".
La secuencia difundida muestra cerca de una hora de auroras
La cámara ultravioleta UVI registró el 24 de julio una subtormenta: una alteración breve de la magnetosfera que hizo ondular el anillo de auroras. La secuencia publicada por la ESA abarca aproximadamente una hora de ese día. La agencia señala que es la primera cámara desde 2008 capaz de captar el anillo completo de las auroras del norte en luz ultravioleta.
La duración del material difundido es distinta de la capacidad de observación continua del instrumento. La ESA informa sesiones de hasta 45 horas; el Centro Nacional de Ciencia Espacial de China las cifra en hasta 44 horas. Ambos organismos coinciden en que esa ventana permite seguir la evolución de las auroras durante mucho más tiempo que el tramo mostrado al público.
La observación de la magnetosfera en rayos X sigue pendiente
Smile lleva otros tres instrumentos. El magnetómetro MAG mide campos magnéticos y el analizador LIA registra iones a lo largo de la órbita. La cámara de rayos X SXI ya obtuvo imágenes de prueba de un remanente de supernova, pero al apuntar hacia la Tierra recibe demasiada luz parásita, según la ESA.
Los equipos ajustan la configuración y el software de SXI. La ESA prevé que la luz no deseada disminuya hacia mediados de octubre de 2026 y plantea que entonces podría conseguir una primera imagen aprovechable de la magnetopausa, donde el viento solar encuentra el campo magnético terrestre, o de una región polar por la que penetran partículas cargadas. Es una expectativa técnica, no una imagen ya lograda.
El objetivo de combinar las imágenes con las mediciones de partículas y campos es comprender mejor cómo se desarrollan las tormentas geomagnéticas. Esos datos podrían mejorar los modelos de clima espacial que ayudan a anticipar riesgos para satélites y redes eléctricas; la misión apenas empieza a reunirlos.