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Ciencia

Song Lin y Liangfang Zhang ganan becas MacArthur por avances en química y nanomedicina

Song Lin trabaja en métodos para construir moléculas con electricidad. Liangfang Zhang investiga partículas recubiertas de membranas celulares, una tecnología que busca llegar a estudios clínicos.

por Patricia Rodriguez
Científico en tubo de ensayo de manipulación de laboratorio con líquido rosa para investigación científica.
Foto de Mikhail Nilov en Pexels

Song Lin, químico de Stanford, y Liangfang Zhang, ingeniero de UC San Diego, figuran entre los 20 becarios MacArthur de 2026. Cada uno recibirá 800,000 dólares durante cinco años, sin obligación de destinarlos a un proyecto específico. Lin desarrolla formas de construir moléculas mediante electricidad; Zhang investiga nanopartículas cubiertas con membranas celulares para posibles aplicaciones médicas. El reconocimiento llega en etapas distintas de sus trabajos: las pruebas de Zhang con estas partículas aún no demuestran eficacia terapéutica en personas.

La fundación anunció a los becarios el 29 de septiembre. La ayuda va directamente a cada investigador y no exige informes de avance ni un producto determinado. Nuestra cobertura anterior explica el alcance de la selección y presenta a otros galardonados:

Becas MacArthur 2026: 20 elegidos y un proyecto para identificar a migrantes fallecidos
MacArthur anunció 20 becarios para 2026, con 800,000 dólares por persona. Entre ellos está Kate Spradley.

Lin usa electricidad para controlar reacciones químicas

Lin se incorporó a Stanford en julio de 2026. Sus métodos emplean corriente eléctrica para provocar reacciones y ajustar con precisión el voltaje aplicado a un electrodo. Según Stanford, ese control puede reducir pasos en la construcción de moléculas complejas y sustituir algunos reactivos químicos peligrosos por alternativas menos agresivas.

La aplicación que busca su grupo está en la síntesis orgánica, incluida la fabricación de moléculas de interés farmacéutico. La promesa ambiental depende de la reacción concreta: el premio reconoce herramientas de investigación, no una certificación de que toda síntesis hecha con electricidad sea más limpia.

Zhang estudia partículas que imitan a las células

Zhang recubre partículas diminutas con membranas de células, entre ellas glóbulos rojos. La cubierta conserva componentes de la superficie celular y puede ayudar a que las partículas permanezcan más tiempo en circulación. Su equipo también ha explorado su uso como señuelos para atraer toxinas que normalmente atacan a los glóbulos rojos, según UC San Diego.

El punto de partida experimental tiene un límite claro. En un artículo publicado en PNAS en 2011, los investigadores probaron en ratones partículas con membrana de glóbulo rojo. En un modelo de análisis, calcularon una vida media de eliminación de 39.6 horas, frente a 15.8 horas para las partículas de comparación con recubrimiento sintético. Cada grupo de la prueba de circulación incluyó seis ratones. Son datos sobre permanencia en sangre animal, no sobre eficacia de un medicamento en pacientes.

Zhang cofundó Cellics Therapeutics, que trabaja para llevar algunas de estas tecnologías a estudios clínicos, de acuerdo con UC San Diego. El anuncio universitario no presenta resultados de eficacia en personas. Por eso, la distancia entre una plataforma prometedora en el laboratorio y un tratamiento comprobado sigue siendo una parte central de esta historia.

MacArthur entrega la beca sin exigir resultados concretos. Para Lin, el reconocimiento acompaña el desarrollo de métodos de síntesis; para Zhang, llega mientras su equipo intenta trasladar la tecnología celular a la investigación clínica.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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