Un estudio de Texas Christian University estima que la concentración media combinada de 25 PFAS en los sistemas de agua potable analizados en Estados Unidos supera el doble de la calculada al contar como cero los resultados inferiores al límite de reporte. El trabajo, publicado el 23 de octubre de 2026 en Cell Reports Sustainability, utiliza modelos estadísticos para estimar lo que esos análisis de laboratorio dejan sin cuantificar.
Los PFAS, sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, forman una familia de miles de compuestos sintéticos. Muchos se degradan lentamente, de ahí el nombre de "químicos eternos". La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) relaciona determinadas exposiciones con efectos inmunitarios, problemas de desarrollo y mayor riesgo de algunos cánceres.
El límite de reporte describe la capacidad de medición
Un resultado registrado como <MRL indica que está por debajo del nivel mínimo de reporte. La EPA define ese umbral a partir de la capacidad de los laboratorios para informar concentraciones de manera consistente. No es un límite sanitario ni certifica la ausencia del compuesto.
El equipo encabezado por Gehendra Kharel examinó unos 1.86 millones de registros del corte de enero de 2026 del programa federal UCMR 5. Cerca del 98% estaba por debajo de los límites de reporte. El análisis principal abarcó 9,991 sistemas comunitarios y los 25 PFAS detectados al menos una vez entre los 29 que monitorea el programa.
Los investigadores generaron 500 valores posibles para cada resultado inferior al límite mediante un modelo estadístico. Los promedios nacionales dieron más peso a los sistemas que abastecen a más personas.
Un promedio combinado no mide el cumplimiento
En la tabla nacional del artículo, contar esos resultados como cero produjo una media combinada de 6.63 nanogramos por litro para los 25 compuestos. El modelo principal la elevó a 15.04 nanogramos por litro: el cálculo con ceros captaba el 44.1% de la estimación. El intervalo de incertidumbre del 95%, calculado bajo ese mismo modelo, fue de 13.77 a 16.31 nanogramos por litro.
Para los seis PFAS incluidos en el marco regulatorio federal de 2024, la comparación fue de 2.62 frente a 5.23 nanogramos por litro. Ambas cifras suman las concentraciones de ese grupo.
Esa suma no puede compararse directamente con los límites de 4 nanogramos por litro de PFOA y PFOS, que se aplican a cada sustancia por separado. La EPA también advierte que las comparaciones del programa UCMR 5 sirven de asistencia técnica: el cumplimiento se determina con los datos y promedios exigidos por la regulación.
Las cifras dependen de los supuestos estadísticos. Otros modelos mantuvieron la diferencia frente al cálculo con ceros, pero redujeron su magnitud. El estudio analiza la presencia de PFAS en los puntos de entrada a las redes; no determina la dosis que consumió cada persona ni los efectos sobre su salud.
El estudio usa datos anteriores a la versión final
El corte de enero reunía aproximadamente el 95% de los resultados previstos. La página de datos de la EPA, actualizada el 15 de octubre, indica que el conjunto final se publicó en agosto de 2026. Las estimaciones del artículo corresponden a aquella versión de enero.
Laurel Schaider, investigadora del Silent Spring Institute ajena al estudio, explicó a Inside Climate News que sustituir un resultado no detectado por cero puede distorsionar la interpretación. Shelly Liu, de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, también ajena al trabajo, señaló al mismo medio que técnicas más sensibles reducirían la necesidad de hacer estimaciones.
Los autores proponen acompañar los promedios con los límites utilizados, la frecuencia de resultados inferiores a ellos y estimaciones que expliquen su incertidumbre. Esa información ayudaría a las agencias y a los operadores a identificar dónde conviene ampliar el muestreo.

