El Ferrari 12Cilindri Manuale recupera los tres pedales sobre una caja automática de doble embrague. Las pruebas publicadas el 21 de octubre de 2026 muestran que el sistema devuelve al conductor la coordinación de palanca, embrague y acelerador, aunque los evaluadores discrepan sobre cuánto se parece a un manual convencional.
Ferrari denomina al sistema Manuale By-Wire. La palanca y el pedal carecen de una conexión mecánica con la transmisión: unos sensores registran sus movimientos y la electrónica transmite las órdenes. La resistencia que se siente al accionarlos procede de resortes, levas y otros componentes físicos.
Seis marchas a mano, ocho en automático
El conductor puede seleccionar las primeras seis relaciones de la caja de ocho velocidades. Las dos restantes quedan para el modo automático. Según Ferrari, para pasar a manual durante la marcha hay que pisar el embrague por debajo de 70 km/h y elegir una relación. Esa restricción afecta a la activación del modo manual.
El pedal permite dosificar el acoplamiento de los embragues de la transmisión. Una mala coordinación puede provocar tirones o incluso que el motor se cale. El sistema bloquea las reducciones que causarían un exceso de revoluciones; Top Gear confirma que tampoco incorpora una función general de ajuste automático de revoluciones al reducir.

El tacto divide a quienes lo probaron
Ollie Marriage, de Top Gear, consideró que el funcionamiento y las sensaciones se acercan tanto a un manual que sería difícil distinguirlos sin conocer la tecnología. Durante su prueba pudo hacer patinar el embrague, arrancar con torpeza y calar el motor.
John Barker, en evo, encontró diferencias concretas. El sistema suavizaba maniobras poco precisas y la resistencia de la palanca permanecía constante, sin reproducir cómo cambia la carga en una transmisión convencional. Al apoyar la mano y ejercer presión antes de cambiar, llegó a sacar involuntariamente la palanca de quinta.
Las dos pruebas ayudan a localizar el alcance de la recreación: el conductor decide cuándo cambiar y cómo acoplar los embragues, mientras un mecanismo específico genera el tacto de los mandos. La conexión electrónica permite recuperar esas tareas, con una respuesta que los probadores valoran de forma distinta.
Conservar la automática facilita la homologación
Según evo, mantener el funcionamiento automático evitó una nueva homologación de emisiones. Esa ventaja técnica convivió con un desarrollo de cuatro años, incluidos dos años y medio de ajuste del software, de acuerdo con el mismo medio.
Las dificultades que afrontan otros fabricantes van más allá de las preferencias de sus compradores. En una entrevista publicada por BMWBLOG el 11 de octubre, Frank van Meel, jefe de BMW M, señaló la reducción de proveedores, el aumento de las prestaciones de los motores y la integración de sistemas de 48 voltios entre los obstáculos para conservar un manual. También afirmó que la mitad de los M2 vendidos en Estados Unidos llevan esa transmisión.
Van Meel dejó abierta la búsqueda de soluciones, sin anunciar en esa entrevista un sistema equivalente al de Ferrari. En los artículos de BMWBLOG y MotoringFile, la posible adopción del concepto por BMW o MINI aparece como análisis de sus autores.
El resultado comercial comprobable sigue situado en una serie especial: Ferrari limita el Manuale a 1,499 coupés y evo sitúa su precio británico en 508,000 libras esterlinas. A esa escala, la marca vuelve a ofrecer la conducción con tres pedales junto con la posibilidad de dejar las ocho marchas en manos de la transmisión.