Un informe de Environment America Research & Policy Center encontró PFAS en 1,329 de 1,602 puntos de aguas superficiales de Estados Unidos, equivalentes al 83%. Las mediciones abarcan el periodo de 2022 a 2024 y documentan contaminantes persistentes en los lugares estudiados.
Publicado el 13 de octubre de 2026, el análisis reúne datos federales, estatales y de organizaciones. Agrupa las muestras por ubicación y excluye registros de agua potable, subterránea y residual.
Del río al grifo cambian las preguntas
El porcentaje describe los puntos incluidos en esa recopilación. No permite calcular qué proporción del agua potable estadounidense contiene PFAS. Además, las sustancias analizadas varían entre lugares.
Las PFAS, sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, son compuestos sintéticos. La Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de Estados Unidos (ATSDR) señala que algunas se degradan lentamente y pueden permanecer en el organismo. Entre las vías de exposición están el agua contaminada y el pescado procedente de aguas contaminadas.
La agencia relaciona la exposición a PFAS con colesterol elevado, menor respuesta de anticuerpos a algunas vacunas y otros problemas de salud. Esos vínculos explican la preocupación sanitaria, aunque el porcentaje de detecciones ambientales por sí solo no mide el riesgo de una persona.
El TFA también apareció en agua de consumo
Otra investigación, realizada por New Jersey Institute of Technology (NJIT) y divulgada el 13 de octubre de 2026, examinó 70 muestras de agua del grifo de Nueva Jersey y 43 bebidas embotelladas. Detectó ácido trifluoroacético (TFA), un PFAS de cadena ultracorta, en 64 muestras de agua del grifo y 34 bebidas.
El estudio, publicado en Environmental Science & Technology Letters según la universidad, empleó un método específico porque estos compuestos pueden escapar de las pruebas habituales.
La universidad recalca que los efectos a largo plazo del TFA en humanos siguen poco estudiados. La evaluación del riesgo requiere conocer su concentración, la frecuencia de exposición y la cantidad consumida.
Según NJIT, el carbón activado y las resinas de intercambio iónico suelen retener el TFA con menor eficacia que otros PFAS. El grupo planea ampliar el monitoreo y estudiar métodos para mejorar su eliminación.