El calentamiento causado por la actividad humana revirtió cerca de 2,000 años de expansión del casquete de Barnes, en la isla de Baffin, Canadá, según una reconstrucción publicada el 22 de octubre de 2026 en Science. Los autores interpretan ese crecimiento como la primera fase de una nueva glaciación, interrumpida cuando el hielo empezó a retroceder alrededor de 1960.
Barnes es el último remanente de la capa de hielo Laurentide, que cubrió gran parte de América del Norte. El equipo liderado por Nicolás E. Young, de Columbia University, reconstruyó su historia mediante rocas y vegetación expuestas por el deshielo.
Los musgos registran el avance del hielo
En el sector estudiado, el hielo está adherido al lecho rocoso y apenas se desliza. Esa condición conservó plantas donde murieron al quedar sepultadas. Los investigadores usaron carbono 14 para fechar su muerte y berilio 10 en las rocas para reconstruir cuándo quedaron expuestas.
El equipo obtuvo 88 nuevas dataciones de vegetación de Barnes. Las muestras documentan avances desde alrededor del año 1000. Para situar el comienzo de la reexpansión hace unos 2,000 años, incorporó también 186 dataciones de plantas procedentes de casquetes vecinos. Las plantas más antiguas de Barnes que permitirían precisar ese inicio siguen bajo el hielo.
Hacia 1960, el deshielo estival ya superaba la acumulación de hielo, según el estudio. El crecimiento neto de los siglos anteriores dio paso al retroceso.
El inicio de una glaciación se mide en milenios
Los autores proponen contar el inicio desde el primer crecimiento del hielo tras su mínimo. Muchos modelos emplean un umbral posterior, cuando los mantos continentales ya han acumulado grandes volúmenes.
En la explicación publicada por Columbia, Young calcula que recuperar la extensión continental de Laurentide habría requerido unos 30,000 años. Su interpretación se refiere a las primeras etapas de un proceso prolongado.
Las observaciones de 2026 muestran el deshielo actual
La NASA informó el 3 de agosto de 2026 que Barnes había perdido prácticamente toda su cobertura de nieve a mediados de julio. La agencia también recoge un adelgazamiento cercano a 1 metro anual entre 2000 y 2020 y un retroceso medio del borde de unos 4 metros anuales durante las cuatro décadas anteriores, con diferencias entre sectores.

La proyección de desaparición en siglos procede de modelos anteriores. Un estudio publicado en 2017 en Geophysical Research Letters estimó tiempos de supervivencia de 150 a 530 años en sus simulaciones, según los escenarios de gases de efecto invernadero empleados.
Ese modelo identifica un mecanismo que agrava la pérdida: a medida que el hielo adelgaza, su superficie desciende a cotas más cálidas. Barnes pierde así la altura que ayudó a conservarlo durante el periodo cálido actual.