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Planeta

Hallan un pico de inversiones magnéticas cerca de una extinción del Pérmico

El registro de Fengshan sitúa frecuentes cambios de polaridad cerca de la crisis del Guadalupiense. La hipótesis sobre daños a la capa de ozono todavía exige pruebas.

por Patricia Rodriguez
Ingleborough de debajo de la cicatriz blanca, estratos de piedra caliza de Yorkshire Título QS:P1476,es:"ingleborough de debajo de la cicatriz blanca, estratos de piedra caliza de Yorkshire
Imagen de archivo (1868) · Foto: John Atkinson Grimshaw, dominio público, vía Wikimedia Commons

Un estudio de calizas del sur de China identificó un pico de unas 11 inversiones del campo magnético por millón de años cerca de una extinción ocurrida hace unos 261 millones de años. Los autores plantean que la inestabilidad pudo añadir presión sobre los ecosistemas, aunque su papel en la desaparición de especies sigue sin demostrarse.

El trabajo, encabezado por Min Zhang, del Instituto de Geología y Geofísica de la Academia China de Ciencias, se publicó el 15 de octubre de 2026 en National Science Review como manuscrito aceptado. Examina la crisis del final del Guadalupiense, anterior a la gran extinción que cerró el Pérmico.

Qué conservan las rocas de Fengshan

El equipo recolectó 876 muestras orientadas, de las que 309 ofrecieron señales magnéticas estables para el análisis. Con ellas reconstruyó 29 zonas de polaridad a lo largo de 3.75 millones de años, entre hace 262.5 y 258.75 millones de años. Las demás muestras se descartaron por señales débiles o inestables, según el suplemento del artículo.

La magnetoestratigrafía compara la polaridad conservada en capas de roca para reconstruir las inversiones del pasado. Los investigadores fecharon la secuencia mediante fósiles indicadores, ciclos astronómicos registrados en los estratos y referencias radiométricas. Calcularon la frecuencia con una ventana móvil de un millón de años.

La tasa expresa cuántas inversiones ocurrieron en un intervalo. Para estudiar la intensidad del campo, el equipo compiló datos de otros trabajos cuyas edades tienen incertidumbres de centenares de miles de años a cerca de un millón de años. Esa diferencia entre registros limita la precisión con que pueden relacionarse los cambios magnéticos y los ambientales.

La conexión con el ozono sigue pendiente de pruebas

Según el comunicado de Science China Press, placas tectónicas hundidas pudieron alterar la salida de calor del núcleo y favorecer la inestabilidad del mecanismo que genera el campo magnético. Las simulaciones permiten explorar esa conexión, pero todavía operan en condiciones alejadas de las terrestres.

El posible daño a la vida requiere otro paso: un campo debilitado podría permitir la entrada de más partículas energéticas, favorecer la pérdida de ozono y aumentar la radiación ultravioleta en superficie. La evidencia directa de esa cadena para este episodio es limitada. El vulcanismo de Emeishan y el descenso del nivel del mar también forman parte de las explicaciones investigadas para la crisis.

Como contexto general, NASA explica que durante una inversión el campo se debilita, pero la magnetosfera y la atmósfera siguen protegiendo al planeta. Los fósiles de la última gran inversión tampoco muestran cambios importantes en plantas o animales. Ese antecedente ayuda a distinguir una inversión magnética de un efecto biológico demostrado.

Para poner a prueba la hipótesis del Guadalupiense, los autores proponen mejores registros de intensidad, fechas más precisas y modelos atmosféricos acoplados. La secuencia de Fengshan aporta una cronología magnética con la que contrastar esas investigaciones.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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