OpenAI choca con Trump: quiere evaluaciones obligatorias de IA, pero sin permiso previo del gobierno
OpenAI pide evaluaciones obligatorias de IA y choca con el plan voluntario de Trump.
TL;DR:
OpenAI propuso que los modelos frontera pasen por evaluaciones obligatorias antes de su lanzamiento público.
La orden de Trump crea un esquema voluntario con hasta 30 días de acceso anticipado para pruebas federales.
El desacuerdo central no es si debe haber revisión, sino quién la dirige: CAISI o la comunidad de seguridad nacional.
OpenAI se separó del plan nuevo de la Casa Blanca para regular la IA avanzada. OpenAI quiere que las evaluaciones de riesgos sean obligatorias y que las lidere CAISI, la oficina del Departamento de Comercio. OpenAI no quiere un esquema voluntario que dé más peso a la NSA. La propuesta llega cuando Sam Altman está en Washington. Sam Altman se reúne con los funcionarios y los legisladores. Ocurre justo después de que Donald Trump firmó la orden ejecutiva. Donald Trump busca revisar los modelos de frontera sin crear el sistema formal de licencias o los permisos previos.
El punto fino cuenta mucho. OpenAI no pide al gobierno que autorice cada lanzamiento. El paper de OpenAI dice que los modelos pasan por una evaluación de CAISI antes de llegar al público. El paper dice que la oficina de CAISI debe evaluar y recomendar mitigaciones. La oficina no debe aprobar ni bloquear despliegues.
CAISI es el Center for AI Standards and Innovation. CAISI es una oficina con relación a el National Institute of Standards and Technology de el Departamento de Comercio de Estados Unidos. OpenAI quiere convertir a CAISI en la institución del gobierno para la seguridad de la IA frontera.
La orden ejecutiva de Trump, firmada el 2 de junio de 2026, sigue otro camino. La orden ejecutiva pide crear un proceso con clasificación para la ciberseguridad. La orden ejecutiva también pide un marco que los desarrolladores pueden usar si quieren para compartir los modelos con el gobierno. Los desarrolladores deben compartir los modelos con el gobierno hasta 30 días antes de entregarlos a socios fuera. La orden ejecutiva dice que el gobierno no tiene que dar licencias, no tiene que dar permisos y no tiene que aprobar los modelos de IA antes de que se publiquen.
Ahí está la fractura. OpenAI quiere más la obligación formal, pero OpenAI quiere menos el control directo de la inteligencia sobre la puerta de salida.
“No creemos que ningún laboratorio específico deba tomar esa decisión unilateralmente”, dijo Chris Lehane, ejecutivo de OpenAI.
La propuesta de OpenAI quiere que el proceso de revisión sea obligatorio. No quiere crear la ventanilla de permisos.
El documento de OpenAI plantea una arquitectura federal en tres partes. En la primera parte el documento usa leyes estatales como base. En la segunda parte el documento fortalece a CAISI. En la tercera parte el documento prepara al gobierno para riesgos de seguridad nacional, ciberseguridad, bioseguridad y pérdida de control en sistemas avanzados.
Los mínimos que OpenAI quiere ver en un marco federal aparecen:
- Evaluaciones de riesgos severos en capacidades de ciberseguridad, CBRN, desalineación, pérdida de control y mejora recursiva.
- Reportes públicos de transparencia sobre evaluaciones, salvaguardas y decisiones de despliegue.
- Auditorías independientes anuales para grandes desarrolladores de modelos frontera.
- Reportes de incidentes críticos de seguridad.
- Requisitos de protección para pesos de modelos no liberados.
- Protección a denunciantes internos.
- Consecuencias exigibles si las empresas incumplen obligaciones de seguridad y transparencia.
La compañía pide que CAISI tenga la autoridad legal permanente. La compañía pide que CAISI cuente con el financiamiento suficiente. La compañía pide que CAISI tenga la capacidad para contratar personal técnico rápido. La compañía pide que CAISI tenga el acceso a los expertos de seguridad nacional. La compañía pide que CAISI tenga los entornos de cómputo clasificados para evaluar los modelos de frontera.
“CAISI ya se ha convertido en algo y tiene la capacidad de hacer ese tipo de pruebas sofisticadas”, dijo Lehane.
Ese argumento apunta directo al diseño de la orden de Trump. El texto presidencial asigna un papel central al Departamento del Tesoro, al Departamento de Guerra a través de la NSA, al Departamento de Seguridad Nacional mediante CISA y al Departamento de Comercio vía NIST. La determinación de qué modelo entra como “covered frontier model” queda en manos del director de la NSA, en consulta con otros funcionarios.
Trump eligió un marco voluntario y clasificado para evitar frenar a la industria
La Casa Blanca presentó la orden como una manera de reforzar la ciberseguridad. La orden también busca proteger la infraestructura crítica. Además, la orden quiere mantener el liderazgo de Estados Unidos en IA. El fact sheet oficial dice que el gobierno quiere trabajar con las empresas. El gobierno no quiere imponer una regulación innecesaria.
El plan de Trump incluye:
- Defensa prioritaria de sistemas federales y de seguridad nacional.
- Un AI cybersecurity clearinghouse para coordinar detección y corrección de vulnerabilidades.
- Un proceso clasificado de benchmarks para capacidades cibernéticas avanzadas.
- Acceso anticipado voluntario a modelos cubiertos.
- Persecución penal prioritaria contra usos de IA para hackeo, robo de datos o daños a sistemas.
Reuters informó que Altman quiere pedir al Congreso más fondos para las pruebas de IA dentro del Departamento de Comercio. Altman también rechaza las propuestas que obliguen a las empresas a obtener la aprobación del gobierno antes de lanzar los modelos.
Esto pone a OpenAI en una posición. La empresa acepta la supervisión técnica obligatoria para los sistemas más potentes, pero la empresa rechaza que la supervisión se convierta en un botón rojo del gobierno.
En México y en América Latina, el precedente puede llegar antes de la ley.
El conflicto ocurre en Washington, pero el efecto puede sentirse fuera de Estados Unidos. Las empresas, los gobiernos y las universidades en México y América Latina usan los modelos que hacen compañías de Estados Unidos. Washington define cómo se evalúan los modelos de frontera. Los estándares de Washington pueden influir en las compras del gobierno, los contratos de nube, las auditorías de empresas y las reglas de adopción de IA dentro de la organización.
La pregunta de fondo no es solo si OpenAI gana una discusión de la burocracia. La pregunta es si las autoridades tratarán la seguridad de la IA avanzada como un asunto técnico civil. La pregunta también es si las autoridades harán de la seguridad de la IA avanzada una prioridad de inteligencia nacional. O si las autoridades verán la seguridad de la IA avanzada como una mezcla de ambas.
La ventana política está abierta. La orden de Trump da 60 días a las agencias para que desarrollen los detalles clave. En ese periodo, OpenAI intentará mover el centro de gravedad a CAISI. La Casa Blanca dijo que no quiere licencias obligatorias. Falta definir cuánto peso real tendrá la evaluación si el gobierno no puede bloquear el lanzamiento.
Fuentes: 1