TL;DR:
- La Luna creciente pasa junto a Antares, la supergigante roja del Escorpión, del 22 al 25 de julio de 2026.
- El máximo acercamiento es el viernes 24: la Luna, iluminada al 82%, queda a menos de tres grados de la estrella.
- No es un fenómeno raro. La Luna visita a Antares casi cada mes, pero esta vez se ve más alta y clara desde México, América Latina y el sur de España.
Esta semana la Luna creciente recorre el cielo nocturno y pasa junto a Antares, la estrella más brillante de la constelación del Escorpión y una de las supergigantes rojas más vistosas del firmamento. El acercamiento se aprecia del 22 al 25 de julio de 2026 y llega a su punto máximo el viernes 24, cuando la Luna, iluminada al 82%, queda a menos de tres grados de Antares. Para verlo no hace falta equipo: basta salir, mirar al sur alrededor de una hora después de la puesta del sol y buscar el punto rojizo pegado al disco lunar. Y aunque suene a acontecimiento extraordinario, la Luna se cita con Antares casi cada mes. Lo que cambia esta vez es lo bien colocada que queda la escena para quienes observan desde México, América Latina y el sur de España.
El máximo acercamiento cae el viernes 24 de julio
La Luna viene creciendo desde el cuarto creciente, que alcanzó el martes 21 de julio, y cada noche avanza un poco más hacia el Escorpión. El astrónomo Jeffrey L. Hunt, que publica efemérides con datos del Observatorio Naval de Estados Unidos, detalla el recorrido noche por noche:
- Miércoles 22 de julio: la Luna, al 66%, aparece a más de 20° sobre el horizonte sur-suroeste y todavía a unos 20° a la derecha de Antares.
- Jueves 23 de julio: ya al 74%, sube a unos 21° de altura y se coloca a cerca de 10° por debajo y a la derecha de la estrella.
- Viernes 24 de julio: iluminada al 82%, la Luna queda a menos de tres grados de Antares. Es el acercamiento más estrecho de la secuencia.
- Sábado 25 de julio: al 89%, la Luna ya pasó de largo y se sitúa a unos 15° al otro lado de Antares.
La noche clave es la del 24. Mira hacia el sur cuando el cielo ya esté oscuro, aproximadamente una hora después del ocaso, y localiza el punto anaranjado que acompaña a la Luna: ese es Antares. Al día siguiente la Luna seguirá de largo, camino de su fase llena.
Antares, el "corazón" rojo del Escorpión
Antares es una supergigante roja situada a unos 550 años luz de la Tierra, tan grande que su radio supera 650 veces el del Sol. A simple vista se reconoce por su tono rojo-anaranjado, un color que delata su temperatura relativamente baja para una estrella y que la convierte en el "corazón" del Escorpión. Su nombre viene del griego y significa "rival de Marte", porque su brillo y su color rojizo recuerdan al del planeta.

Ese color y esa posición explican también por qué la Luna la visita tan seguido. Antares es una de las únicas cuatro estrellas brillantes que quedan sobre la trayectoria que la Luna dibuja en el cielo, junto con Spica, Régulus y Aldebarán, según medios especializados como Sky & Telescope y Universe Today. Por eso el encuentro se repite mes tras mes y no es, en rigor, algo excepcional. Antares, además, está en la recta final de su vida: algún día agotará su combustible y estallará como supernova, aunque nadie sabe si eso pasará mañana o dentro de millones de años.
Cuanto más al sur observes, mejor se ve
Aquí entra el detalle que casi ninguna cobertura internacional menciona. Casi todas las guías de cielo, incluida la de Forbes firmada por el especialista Jamie Carter, están pensadas para las latitudes medias del hemisferio norte, donde el Escorpión apenas asoma bajo sobre el horizonte sur. Desde el norte de Estados Unidos o Canadá, Antares se queda a poco más de 20° de altura y cuesta distinguir la constelación completa.
Para el público hispanohablante la cosa mejora. Cuanto más al sur esté el observador, más alto sube el Escorpión: desde México, buena parte de América Latina y el sur de España, Antares y su constelación aparecen más elevados y resultan más fáciles de rastrear. Y hay un premio extra para el extremo sur del continente: según Star Walk, ese mismo 24 de julio la Luna no solo se acercará a Antares, sino que la ocultará por completo durante unos minutos para quienes miren desde Chile, el sur de Argentina y las islas Malvinas. Cuando la Luna pasa justo por delante, la estrella desaparece tras su borde y reaparece poco después.
Después de Antares llega la Luna llena del Ciervo
El acercamiento a Antares es solo el aperitivo de un cierre de mes cargado. La Luna seguirá creciendo hasta la Luna llena del Ciervo, el conocido Buck Moon, que llega el 29 de julio. Después vienen dos lluvias de estrellas: las Delta Acuáridas, que alcanzan su máximo entre el 31 de julio y el 1 de agosto con la molestia de una Luna todavía muy brillante, y las Perseidas, que van ganando fuerza hacia su pico de la madrugada del 12 al 13 de agosto, con unos 50 meteoros por hora.
Y lo verdaderamente excepcional del verano llega justo entonces: un eclipse solar total cruzará el 12 de agosto el este de Groenlandia, el oeste de Islandia y el norte de España, con una fase de totalidad de hasta 2 minutos y 18 segundos. Ese sí es un evento para marcar en el calendario.
Preguntas rápidas sobre la Luna y Antares
¿Cuándo se ve mejor la Luna junto a Antares?
El acercamiento se aprecia del 22 al 25 de julio de 2026, pero el punto máximo es el viernes 24: esa noche la Luna, iluminada al 82%, queda a menos de tres grados de Antares. Mira hacia el sur alrededor de una hora después de la puesta del sol.
¿Se necesita telescopio para verlo?
No. La Luna y Antares se ven a simple vista, y la estrella destaca por su color rojo-anaranjado. Unos binoculares ayudan a apreciar mejor el contraste de color y las estrellas vecinas del Escorpión, como Graffias y Dschubba, pero no son imprescindibles.
¿Es un fenómeno astronómico raro?
No. La Luna pasa cerca de Antares casi cada mes, porque la estrella es una de las cuatro brillantes que quedan sobre la trayectoria de la Luna en el cielo. Lo poco común este verano es el eclipse solar total del 12 de agosto, visible en Groenlandia, Islandia y el norte de España.
La cita del 24 de julio no es un espectáculo único, y en eso está su gracia: el cielo la repite mes tras mes, y esta vez el Escorpión queda bien colocado para buena parte de los lectores hispanohablantes. Solo hace falta salir, mirar al sur y encontrar el punto rojo pegado a la Luna.