TL;DR:
- El estudio, publicado el 22 de julio de 2026 en Proceedings of the Royal Society B, observó a cinco grupos de bonobos y chimpancés en dos santuarios de África.
- Los animales que se abrazaban, se tocaban o se daban la mano antes de recibir comida limitada terminaban comiendo juntos con menos tensión.
- La investigación, liderada por la Universidad de Durham, apunta a que el contacto amistoso es una herramienta social flexible para reducir la tensión.
Un abrazo, una palmada o tomarse de la mano puede bastar para evitar una pelea. Un nuevo estudio en bonobos y chimpancés, liderado por la Universidad de Durham (Reino Unido) y publicado el 22 de julio de 2026 en la revista Proceedings of the Royal Society B, halló que estos grandes simios usan el contacto físico amistoso para calmar los ánimos justo antes de los momentos de tensión, como la competencia por comida. Los individuos que intercambiaban más gestos de cercanía antes de comer terminaban compartiendo el alimento con menos conflictos. Para el equipo, la conducta apunta a una raíz evolutiva que compartimos con ellos.
Los científicos ya sabían que estos primates se tocan para reconciliarse después de un pleito. La novedad es otra: los animales también se acariciaban cuando no había ocurrido ninguna pelea. Eso llevó a Jake Brooker, primatólogo hoy en la Universidad de Utrecht (Países Bajos), a preguntarse si el contacto servía para prevenir el conflicto y no solo para repararlo.
Cómo se hizo el experimento con cacahuates
El equipo filmó a cinco grupos de chimpancés y bonobos en dos santuarios africanos, el Lola ya Bonobo en la República Democrática del Congo y el Chimfunshi Wildlife Orphanage Trust en Zambia. La mecánica era sencilla: ofrecerles una cantidad limitada de cacahuates y grabar qué pasaba antes, durante y después. Como no alcanzaba para todos, la sola llegada de la comida ponía nerviosos a los animales.
El patrón fue claro. Cuanto más contacto amistoso había antes del reparto, más probable era que comieran juntos y en calma. Y valió igual para las dos especies, algo que sorprende porque suelen pintarse como opuestas: el chimpancé con fama de arisco y el bonobo como el "hippie" pacífico del grupo. Los resultados sugieren que se parecen más de lo que se cree.
Entre los gestos que registraron aparecen varios:
- abrazos y palmaditas
- tomarse de la mano
- contacto genital
- meterse los dedos en la boca del otro
Qué nos dice sobre los humanos
Para Zanna Clay, primatóloga de la Universidad de Durham, la lección va más allá de los simios. Un poco de contacto antes de un examen, una competencia o cualquier momento de presión puede hacernos sentir más tranquilos y conectados.
"La cercanía física es una forma realmente poderosa de manejar el estrés".
Clay pone una advertencia honesta: el estudio todavía no puede afirmar si el contacto hace que los grupos se toleren, o si los grupos que ya se toleran simplemente se tocan más. Lo más probable, dice, es que funcione en ambos sentidos. En la investigación participaron además centros de Alemania, los Países Bajos y Estados Unidos.
El hallazgo suma evidencia a una idea sencilla y poderosa: mucho antes de las palabras, el gesto de acercarse al otro ya servía para sostener al grupo. Y si funciona entre chimpancés y bonobos, quizá valga la pena mirarlo con menos vergüenza entre nosotros.
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