Omen AI capta $31 millones en Serie A para vigilar el refrigerante de los centros de datos de IA
Omen AI capta $31M para detectar a tiempo bacterias en el refrigerante de centros de datos de IA
TL;DR:
- Omen AI, startup de monitoreo de fluidos industriales, cerró una Serie A de $31 millones liderada por Nava Ventures.
- La ronda eleva su financiamiento total a $41.5 millones, con Sheryl Sandberg y ejecutivos de TensorWave, GM y Bridgestone entre los inversionistas.
- Sus sensores detectan en tiempo real bacterias y desgaste en el refrigerante que enfría los chips, un riesgo que crece conforme los centros de datos operan más calientes.
Omen AI anunció este martes 30 de junio de 2026 una Serie A de $31 millones de dólares liderada por Nava Ventures, lo que eleva su financiamiento total a $41.5 millones. La startup de San Francisco construye sensores espectroscópicos que vigilan en tiempo real la salud del líquido refrigerante en centros de datos de inteligencia artificial y maquinaria industrial, detectando contaminación bacteriana, desgaste metálico y degradación del líquido antes de que provoquen una falla. La razón es simple: para exprimir más rendimiento de cada GPU, los operadores suben la proporción de agua en la mezcla refrigerante, y eso vuelve el líquido más propenso a contaminarse —lo que puede obligar a apagar un rack completo durante horas.
Más calor en los racks significa más riesgo de contaminación
El gancho detrás de esta ronda es, en el fondo, un problema de plomería. Omen AI vende sensores espectroscópicos que se conectan directamente al sistema de aceite, agua o refrigerante de una máquina y devuelven, en segundos, una lectura química de qué tan sana —o comprometida— está esa máquina. El líquido que enfría un chip es, en realidad, una mezcla de agua y un aditivo que inhibe el crecimiento de bacterias. Para sacarle más rendimiento a cada GPU, los operadores suben la proporción de agua en esa mezcla, porque absorbe mejor el calor, pero diluyen el aditivo y abren la puerta justo al problema que se suponía debían evitar.
Esa misma agua extra, además, arrastra partículas metálicas microscópicas que terminan obstruyendo el flujo. La solución tradicional —vaciar el sistema y rellenarlo con líquido fresco— suena simple hasta que se traduce en horas: purgar un rack completo toma entre cinco y seis horas, según reportó TechCrunch, un tiempo muerto que puede costarle millones de dólares a un operador. Una encuesta de ITIC sobre el costo de las caídas no planificadas, citada en el comunicado oficial de Omen AI, encontró que más del 90% de las empresas medianas y grandes reporta pérdidas superiores a los $300,000 dólares por cada hora de inactividad no programada.
"No te arriesgas a perder horas de operación porque no tienes visibilidad de lo que ocurre químicamente", explicó Zach Laberge, fundador y CEO de Omen AI, a TechCrunch.
Frente al modelo de "tomar muestra y esperar", que implicaba enviar el líquido a un laboratorio y aguardar días por resultados, el sensor de Omen AI ofrece monitoreo continuo capaz de leer más de 21 firmas elementales distintas. La empresa lo ofrece en dos formatos:
- Sensor permanente: se instala una sola vez, de forma no invasiva, directamente en el sistema de fluidos de la máquina, y construye un historial de salud a lo largo del tiempo.
- Unidad de diagnóstico portátil: entrega la misma precisión espectroscópica en un dispositivo que un técnico puede llevar a cualquier máquina, en sitio o en campo, para un diagnóstico inmediato.
De sensores en excavadoras a los racks de los centros de datos
La historia del fundador explica buena parte del interés de los inversionistas. Laberge tiene 20 años. Fundó su primera empresa en 2020, a los 14, para instalar sensores en maquinaria de construcción; llegó a levantar $3 millones de dólares y dejó la preparatoria para dirigirla, con el respaldo de sus padres —su madre fue ministra de Educación de Ontario—. Esa primera compañía cerró. En 2024, Laberge fundó Omen AI con una lógica parecida: usar el líquido como ventana hacia la salud de una máquina, esta vez pensando en constructoras e industriales pesadas.
El giro hacia los centros de datos llegó por una conexión que nadie planeó. Las distribuidoras de Caterpillar (entre ellas Carolina CAT, uno de los primeros clientes de Omen) también surten turbinas y generadores que dan energía a centros de datos fuera de la red eléctrica. Cuando el boom de la IA disparó la construcción de esos centros, esas mismas distribuidoras le hicieron una pregunta a Laberge.
"Esa fue, más o menos, la transición", contó Laberge a TechCrunch. Hace unos seis meses, "muchas de las distribuidoras nos decían: oigan, estamos empezando a poner sensores en nuestras turbinas, ¿pueden hacer algo del lado del edificio también?".
Ahí Omen descubrió que esos edificios están llenos de líquido, del sistema de climatización al circuito que enfría los chips. Cory Rellas, socio de Nava Ventures y miembro del consejo de Omen AI, dice que la rapidez con la que la empresa se ganó clientes grandes fue justo lo que convenció al fondo de liderar la ronda.
"Es raro ver a un fundador tan joven que se gana el respeto de corporaciones grandes y establecidas en una industria que se mueve más lento", dijo Rellas. "En el caso de Omen, buena parte de nuestra diligencia vino de las presentaciones con sus grandes clientes, que validaron rápido su enfoque."
Sheryl Sandberg y un puñado de gigantes industriales respaldan la apuesta
A la ronda se sumaron CRV, Mike Mattacola, la Universidad de Vanderbilt, LMNT Ventures, Mann+Hummel, Borusan Ventures, Starhill Holdings, Hard Launch Capital y la exdirectora de operaciones de Meta, Sheryl Sandberg, además de inversiones personales de ejecutivos de Bridgestone, General Motors, Johnson Controls y TensorWave. Cerca de una docena de clientes de centros de datos ya trabajan con la empresa, entre ellos TensorWave, una nube de cómputo para IA construida sobre chips de AMD. Según el comunicado oficial, esos centros de datos representan $200,000 millones de dólares en activos y operan entre 10 y 14 gigavatios de capacidad combinada; junto con los clientes de flotas industriales de Omen, generan en conjunto más de $150,000 millones de dólares en ingresos y operan más de 2 millones de máquinas.
"El líquido que corre por estos sistemas masivos es una variable crítica sobre la que buena parte de la industria opera a ciegas", dijo Piotr Tomasik, cofundador y presidente de TensorWave. "Omen ve el futuro de la infraestructura exactamente como lo vemos nosotros."
Omen no es la única empresa apostando por el agua de la IA
El enfriamiento líquido dejó de ser una rareza para convertirse en el estándar de la nueva construcción de centros de datos: la capacidad global del sector casi se duplicará, hasta los 200 gigavatios para 2030, según una proyección de McKinsey. Ese crecimiento explica por qué el capital de riesgo empezó a perseguir con fuerza la plomería de la IA. Iceotope, otra startup de enfriamiento líquido, levantó $26 millones en una Serie B en mayo de 2026. Y Omen ya tiene un competidor directo: Pyxis Lab, una firma establecida en monitoreo de agua, lanzó hace poco su propio sistema de monitoreo químico de refrigerante para centros de datos.
Lo más llamativo de esta ronda no es el tamaño del cheque; es la lista de quién lo firmó: fondos de cómputo, fabricantes de autopartes y ejecutivos de la industria pesada, todos apostando a que el próximo cuello de botella de la IA no será un chip, sino el agua que lo mantiene frío. Mientras los centros de datos sigan empujando sus chips al límite, la carrera entre Omen AI y sus competidores se reduce a una sola pregunta: quién detecta el problema antes de que ocurra.