TL;DR:
- El trazo principal de la falla de San Andrés termina cerca del Mar de Salton, en California, y el escenario oficial del USGS para una ruptura de magnitud 7.8 en ese tramo modela sus daños dentro del sur de California.
- El sistema Imperial y Cerro Prieto sí llega a Baja California: la Unión Geofísica Mexicana lo describe como el límite principal entre las placas del Pacífico y Norteamérica en el estado, y esa región registró sismos de magnitud cercana o superior a 7 en 1892, 1915, 1934, 1940 y 2010.
- Para el centro y el sur del país la fuente corresponde a otro límite de placas, la subducción de Cocos y Rivera, la misma que el Servicio Sismológico Nacional usó en el simulacro del 6 de mayo de 2026.
El trazo principal de la falla de San Andrés termina cerca del Mar de Salton, en el sur de California, y no entra a territorio mexicano. Lo que sí cruza la frontera es el sistema de fallas Imperial y Cerro Prieto, que la Unión Geofísica Mexicana describe como el límite principal entre las placas del Pacífico y Norteamérica en Baja California y que produjo el sismo de magnitud 7.2 del 4 de abril de 2010 al sur de Mexicali. La diferencia cambia la respuesta sobre qué zonas del país están expuestas: el escenario oficial del USGS para una gran ruptura en San Andrés modela sus daños dentro de California, y el centro y el sur de México responden a otro límite de placas, la subducción de Cocos y Rivera.
El estudio que empujó el tema midió el sur de California
La investigación detrás de la cifra que circula la encabezó la Universidad de Hawái en Mānoa y se publicó el 10 de junio de 2026 en Journal of Geophysical Research: Solid Earth. Concluye que el esfuerzo tectónico acumulado en los sistemas de San Andrés y San Jacinto alcanzó, y en algunos segmentos superó, los niveles más altos de los últimos mil años.
El equipo construyó un modelo físico alimentado con mil años de historia sísmica reconstruida a partir de datación por radiocarbono de sedimentos desplazados y anillos de árboles, y lo corrió hasta el presente. En el segmento San Jacinto-Bernardino el resultado fue de 3.6 megapascales, equivalente a la presión que hay 360 metros bajo la superficie del mar.
La autora principal, Liliane Burkhard, de la Universidad de Berna, explicó a Euronews que el número no impresiona por sí solo. Importa porque ese esfuerzo actúa sobre un plano de falla que se extiende decenas de kilómetros a lo largo y llega a profundidades de 10 a 20 kilómetros, un volumen enorme de roca trabada entre sí: «cuando ese bloqueo cede, la energía liberada escala con el esfuerzo y el área».
Burkhard también fijó el límite de lo que su trabajo puede decir, y ahí es donde conviene detenerse: el estudio no predice cuándo ocurrirá un terremoto. Las zonas que la universidad nombró como expuestas a una ruptura conjunta de ambas fallas son Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el valle de Coachella. El esfuerzo que el modelo mide se acumuló durante más de 160 años sin una gran ruptura.
Los sismos de Colombia y Venezuela ocurrieron en otro límite de placas
El sismo de magnitud 7.4 del 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, que dejó cientos de muertos en el occidente de Colombia, y el doblete venezolano del 24 de junio, de magnitudes 7.2 y 7.5 con 39 segundos de diferencia, pertenecen a la tectónica del norte de los Andes y del borde caribeño. El sistema de San Andrés vive en el contacto entre las placas del Pacífico y Norteamérica, a miles de kilómetros y sin continuidad estructural con aquellos.
El USGS documenta que un sismo grande puede disparar actividad a distancia por transferencia dinámica de esfuerzos, y cita los casos de Landers en 1992, Denali en 2002 y Sumatra en 2004. En su explicación pública, la agencia acota el fenómeno: los eventos disparados suelen ocurrir en lugares ya vulnerables y propensos a sismicidad frecuente, como las regiones volcánicas, y todo lo que caiga dentro de dos o tres longitudes de ruptura del sismo principal se clasifica como réplica.
El escenario oficial del “Big One” mide daños dentro de California
Cuando se habla del gran sismo de San Andrés, el documento de referencia es el escenario ShakeOut que el USGS y el Servicio Geológico de California publicaron en 2008 con la participación de más de 300 científicos e ingenieros.
Ese ejercicio modela una ruptura de magnitud 7.8 en el tramo sur de la falla, con desplazamientos de hasta 13 metros y velocidades máximas del suelo de 3 metros por segundo cerca de la traza. Sus estimaciones son 1,800 muertes, 53,000 heridos que requerirían atención de urgencias y unos 1,600 incendios, con una pérdida económica total de 191,000 millones de dólares. La destrucción del inventario construido equivale a 133,000 casas unifamiliares.
El escenario es una herramienta de planeación para el sur de California, no un pronóstico ni un mapa de riesgo para México.
El sistema que sí llega a Mexicali tiene expediente propio
En Baja California, según la Unión Geofísica Mexicana, el sistema de fallas Imperial y Cerro Prieto constituye la frontera principal entre las placas del Pacífico y Norteamérica. Es la continuación del mismo límite tectónico, con otro nombre y otro comportamiento, y su registro histórico está documentado evento por evento.
En febrero de 1892 ocurrió un sismo de magnitud similar en el extremo noroeste de la falla Laguna Salada. En 1915 y 1934, dos eventos de magnitud cercana a 7 en la falla Cerro Prieto. En 1940, uno de magnitud 6.9 en la falla Imperial, ligeramente al norte de la línea fronteriza. Y el 4 de abril de 2010, el sismo El Mayor-Cucapá, de magnitud 7.2.
Ese último es el que el CICESE describe como el único de magnitud mayor a 7 ocurrido en Baja California del que se tienen registros instrumentales en la región. Su epicentro quedó a unos 30 kilómetros al sur sureste de Mexicali, donde convergen las sierras El Mayor y Cucapá, y activó un sistema de al menos siete fallas principales: Cucapá, Pescaderos, Borrego, Paso Superior, Paso Inferior, Dominio Delta e Indiviso, esta última desconocida hasta esa fecha. La ruptura en superficie se extendió unos 100 kilómetros, desde el extremo norte del Golfo de California hasta la línea fronteriza.
El saldo material quedó documentado por equipos del CICESE y la UABC: licuefacción generalizada que expulsó arena y agua e inundó poblados del valle, más de 100 kilómetros del sistema carretero afectados, más de 60,000 hectáreas de trigo listo para cosecha dañadas y entre 25,000 y 35,000 personas en espera de reubicación. Las placas se desplazan una respecto de la otra unos 5 centímetros al año, de acuerdo con el CICESE.

El mismo sismo dejó una medición que explica por qué los daños se concentraron donde se concentraron. Las trece estaciones acelerográficas del CICESE que lo registraron, a distancias de entre 12 y 140 kilómetros, midieron aceleraciones máximas de 145 a 799 gales sobre los sedimentos del valle y de apenas 13 a 73 gales sobre la roca granítica de las sierras peninsulares. En promedio, los valores pico sobre roca firme resultaron alrededor de diez veces menores. El mismo temblor, a distancias comparables, sacude de forma muy distinta según lo que haya debajo.
Para el resto del país, la placa que importa es otra
México se asienta en la interacción de cinco placas: Norteamérica, Cocos, Pacífico, Rivera y Caribe. La sismicidad que afecta al centro y al sur proviene de la subducción de Cocos y Rivera bajo Norteamérica, un contacto que corre por la costa del Pacífico desde Chiapas hasta Jalisco. Guerrero concentra por sí solo cerca del 25% de los sismos del país, según el Servicio Sismológico Nacional.
El SSN ubica la zona de mayor atención en la Brecha de Guerrero, entre Acapulco y Petatlán. Entre 1899 y 1911 rompió cuatro veces con magnitudes de 7.5 a 7.8 y desde entonces no ha vuelto a hacerlo. El organismo señaló que el sismo de magnitud 6.5 del 2 de enero de 2026, ocurrido en el extremo de la brecha, no liberó la energía acumulada en ella.
Sobre esa hipótesis se construyó el simulacro nacional del 6 de mayo de 2026, con un sismo ficticio de magnitud 8.2 y epicentro en la costa de Guerrero a 18 kilómetros de profundidad. El reporte del SSN describe que se habría sentido con fuerza en Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Estado de México, Morelos, Puebla y la Ciudad de México. La lista no coincide con ninguna de las dos anteriores.
| Fuente sísmica | Evento de referencia | Zonas que aparecen en ese escenario o registro |
|---|---|---|
| Falla de San Andrés, tramo sur | Escenario ShakeOut del USGS, magnitud 7.8, publicado en 2008 | Sur de California; el estudio de 2026 nombra Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el valle de Coachella |
| Sistema Imperial y Cerro Prieto | El Mayor-Cucapá, magnitud 7.2, 4 de abril de 2010 | Valle y ciudad de Mexicali; la ruptura en superficie llegó hasta la línea fronteriza |
| Subducción de Cocos y Rivera | Sismo ficticio del simulacro nacional, magnitud 8.2, 6 de mayo de 2026 | Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Estado de México, Morelos, Puebla y la Ciudad de México |
La pregunta por los estados afectados tiene tres respuestas porque hay tres fuentes distintas, y cada una define una exposición diferente. En Baja California el evento de referencia ya ocurrió y dejó medido cuánto pesa el tipo de suelo bajo cada construcción. En el centro y el sur, la referencia sigue siendo un simulacro sobre una brecha que lleva más de un siglo sin romper.