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Andrómeda frena su fábrica de estrellas y el método que mide galaxias lejanas se queda corto

El Hubble midió 200 millones de estrellas y encontró 500 millones de años de caída en Andrómeda. El mismo estudio calcula que la receta usada en galaxias lejanas subestima el ritmo por un factor de 2.1.

por Alejandro Castillo Leone
Stunning view of the Andromeda Galaxy surrounded by stars in the vast universe.
Foto de Del Woodcock en Pexels

TL;DR:

  • Andrómeda forma hoy alrededor de una quinta parte de las estrellas que formaba hace 500 millones de años, y la caída se acentuó en los últimos 40 millones.
  • El frenón es más marcado en el costado que mira a M32, una galaxia satélite que el equipo describe como la sospechosa más probable, sin poder demostrarlo.
  • El mismo artículo mide algo que la cobertura dejó pasar: la receta con la que se calcula la formación estelar en galaxias lejanas se queda corta por un factor de 2.1.

La galaxia de Andrómeda lleva 500 millones de años fabricando cada vez menos estrellas, y el frenón se agudizó en los últimos 40 millones. Lo midió un equipo encabezado por Tobin Wainer, estudiante de doctorado de la Universidad de Washington, con dos censos del telescopio espacial Hubble que cubren dos tercios del disco y unos 200 millones de estrellas individuales. El trabajo se publicó el 27 de julio de 2026 en The Astrophysical Journal. La NASA resumió la caída en tres cifras: cerca de una masa solar por año hace 500 millones de años, la mitad hace 40 millones y una quinta parte hoy. El artículo trae un segundo resultado que la cobertura casi no recogió: el método con el que se estima la formación estelar en galaxias demasiado lejanas para verlas estrella por estrella se queda corto por un factor de 2.1.

Las cifras que circulan no miden lo mismo

La NASA describe el ritmo en momentos concretos del pasado. El artículo publica promedios sobre ventanas de tiempo y separa dos superficies distintas: la que el Hubble efectivamente fotografió, la huella conjunta de los dos censos, y una extrapolación al disco completo. De ahí que convivan cifras que parecen contradictorias sin serlo.

Cifra en masas solares por año Qué mide exactamente Procedencia
~1 ritmo hace 500 millones de años NASA
~0.5 ritmo hace 40 millones de años NASA
~0.2 ritmo actual NASA
0.445 ± 0.006 promedio de los últimos 100 millones de años, dentro de la huella observada estudio
0.285 ± 0.014 promedio de los últimos 20 millones de años, dentro de la huella observada estudio
~0.67 y ~0.43 esos dos promedios extrapolados al disco completo estudio

Una masa solar equivale a la masa del Sol convertida en estrellas nuevas cada año. Los dos promedios del estudio se llevan bastante entre sí: el de los últimos 20 millones de años queda alrededor de un 40% por debajo del de los últimos 100 millones, según los propios autores. Ese hueco entre dos ventanas de tiempo es lo que sostiene la palabra declive.

A mesmerizing view of a nebula amidst starry skies, showcasing the beauty of the universe.
Las regiones con estrellas azules jóvenes delatan formación estelar reciente; imagen ilustrativa, no corresponde a M31 · Foto de Robert Gruszecki en Pexels

La caída se concentra en el anillo y en el costado que mira a M32

El equipo dividió las imágenes en más de 6,500 cuadros de unos 300 años luz por lado y reconstruyó la historia de cada uno leyendo el color de sus estrellas: las azules son masivas y viven poco, así que su presencia delata nacimientos recientes; las rojas duran mucho más y señalan zonas donde la actividad se apagó antes. Con ese mapa apareció el patrón.

La formación estelar reciente no está repartida por todo el disco: se concentra en un anillo situado a unos 32,000 años luz del centro, algo menos de 10 kiloparsecs. Como ahí vive casi toda la actividad, cuando el anillo baja el ritmo baja la galaxia entera. Y el equipo no lo atribuye a falta de materia prima, sino a una desaceleración natural después de un episodio intenso hace unos 2,000 millones de años, probablemente ligado a una fusión.

El segundo patrón es geográfico. El descenso se nota más en el costado de Andrómeda que apunta hacia M32, una satélite compacta que parece el núcleo pelado de una galaxia mayor, y ahí arrancó hace unos 60 millones de años. Wainer aclara que no pueden afirmar que la caída se deba a M32, pero añade que «está ahí, y es sin duda el sospechoso más probable».

La cautela tiene una razón concreta: los 16,000 años luz que separan a las dos galaxias son una distancia proyectada sobre el plano del cielo, no una separación real. Nadie sabe dónde está M32 en profundidad, y sin eso no hay forma de reconstruir su órbita ni de fechar un encuentro.

Que la pregunta pudiera plantearse siquiera es mérito del censo del sur. El primer sondeo, PHAT, cubrió la mitad norte del disco en 23 bloques; PHAST agregó 13 bloques más al sur, numerados del 24 al 36, en un programa de 195 órbitas del Hubble que barrió unos 0.45 grados cuadrados y catalogó más de 90 millones de estrellas. M32 cae dentro del bloque 28. Hasta que existió esa cobertura, el vecindario de la satélite no estaba fotografiado con resolución de estrella individual.

El termómetro de las galaxias lejanas marca bajo por un factor de 2.1

Andrómeda es un caso raro: está a 2.5 millones de años luz, lo bastante cerca para que el Hubble separe estrellas una por una. Ni siquiera así llega a todas, apunta Space.com: a esa distancia el telescopio solo alcanza a resolver estrellas más brillantes que el Sol.

En prácticamente cualquier otra galaxia el conteo es imposible, así que la formación estelar se estima de forma indirecta, midiendo cuánta luz ultravioleta lejana emite el conjunto y sumando la emisión infrarroja de 24 micras que devuelve el polvo. Una fórmula convierte esa luz en masas solares por año.

El equipo aprovechó Andrómeda como banco de pruebas: calculó el ritmo por los dos caminos y los comparó. La receta basada en ultravioleta lejano subestima el promedio de 100 millones de años obtenido contando estrellas por un factor de aproximadamente 2.1.

El fallo está en la fórmula de conversión, que da por sentado un ritmo constante durante los últimos 100 millones de años. En una galaxia que va frenando, ese supuesto se rompe. Los datos ultravioleta en sí resisten la prueba: el equipo generó una imagen sintética a partir de sus historias de formación estelar y coincide bien con lo que observó el satélite GALEX. La conclusión que dejan los autores es que los trazadores promediados sobre esa escala de tiempo no son confiables cuando la tasa está cambiando.

La medición se hizo en Andrómeda y los autores la plantean como una advertencia sobre el método, no como una recalibración del catálogo entero. Aun así toca una herramienta de uso masivo: las tasas de formación estelar de miles de galaxias lejanas salen de fórmulas de esa familia.

Roman despega el 30 de agosto y ya tiene aprobado retratar todo el disco

El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA puede lanzarse tan pronto como el domingo 30 de agosto de 2026, y su campo de visión cubre al menos cien veces más área que el del Hubble en infrarrojo cercano por observación. La agencia ya aprobó un programa que fotografiará el disco completo de Andrómeda y zonas de su halo, con cientos de millones de estrellas medidas.

El mapa del Hubble deja fuera un tercio del disco, justo las regiones exteriores donde el ritmo podría comportarse distinto, así que el trabajo actual queda como línea base de esa comparación.

Mientras tanto, lo que más viaja fuera de Andrómeda no es el declive de una galaxia vecina, sino la advertencia de que la regla con la que se mide la natalidad estelar de las galaxias lejanas fue calibrada para galaxias que no cambian de ritmo.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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