TL;DR:
- Dos temporales de agosto de 2026 llevaron nieve desde los Andes hasta cerca de la costa del Pacífico en el norte de Chile.
- Taltal recibió casi 40 milímetros de lluvia en tres días, cerca de 10 veces su promedio anual.
- En la Región de Atacama ya aparecieron flores y la temporada podría alcanzar su mayor expresión durante la segunda mitad de octubre.
Dos temporales consecutivos cubrieron de nieve una franja inusualmente extensa del desierto de Atacama en agosto de 2026. Imágenes de los satélites Landsat 8, Landsat 9 y Terra muestran que el manto blanco avanzó desde los Andes, cruzó el núcleo hiperárido y llegó cerca del Pacífico, al sur de Antofagasta. El mismo invierno húmedo también dejó lluvias intensas, aluviones e inundaciones en el norte chileno. Más al sur, en la Región de Atacama, el agua y las bajas temperaturas ya activaron las primeras flores de una temporada que podría llegar a su punto máximo en octubre. Ambos paisajes pertenecen al mismo desierto y al mismo periodo anómalo, pero no debe confundirse la nevada del altiplano con la floración observada en otras zonas.
La nieve avanzó mucho más allá del altiplano
NASA Earth Observatory comparó imágenes tomadas el 6 y el 14 de agosto por Landsat 8 y Landsat 9. En ellas, el llano de Chajnantor pasa de sus tonos marrones habituales a una superficie blanca donde casi se pierde de vista el conjunto de antenas del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, conocido como ALMA.
Una segunda tormenta amplió el alcance. El instrumento MODIS del satélite Terra captó el 19 de agosto nieve desde la cordillera hasta el núcleo hiperárido del Atacama y cerca del litoral del Pacífico. La NASA recuerda que hubo nevadas en 2025 y 2011, pero califica uno de los episodios de 2026 como particularmente extenso.
El fenómeno también alcanzó Cerro Armazones. Una imagen de la European Southern Observatory tomada el 19 de agosto muestra nieve y nubes bajas alrededor de la cúpula del Extremely Large Telescope, todavía en construcción. La escena duró poco: las condiciones secas y despejadas regresaron rápidamente.
La astronomía no quedó al margen. ALMA suspendió sus operaciones y colocó sus antenas en modo de supervivencia para protegerlas del viento y la nieve. Otros observatorios cercanos a la costa también interrumpieron actividades durante el temporal. Esa precaución importa en una región elegida para observar el universo precisamente por su aire seco, sus cielos despejados y su escasa contaminación lumínica.
Una baja segregada llevó humedad a una de las regiones más secas del planeta
René Garreaud, científico atmosférico de la Universidad de Chile consultado por la NASA, explicó que la tormenta de la segunda mitad de agosto se originó en una baja segregada. Este tipo de sistema de baja presión se desprende de la corriente en chorro y, en ocasiones, alcanza el norte chileno.
El episodio de agosto nació de una vaguada inusualmente grande, extendida desde el extremo de Sudamérica hasta zonas subtropicales. Su interacción con la humedad costera produjo precipitaciones sobre el océano, la costa, el centro del desierto y los Andes. En los puntos más fríos cayó nieve; en otros, lluvia.
Taltal acumuló casi 40 milímetros en tres días, alrededor de 10 veces su promedio anual. Garreaud señaló que precipitaciones de esa magnitud pueden presentarse pocas veces por década o no aparecer durante una década completa. El agua provocó inundaciones repentinas y flujos de lodo. La NASA, con base en reportes del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile, indicó que miles de personas resultaron afectadas y cientos de viviendas sufrieron daños mayores.
El temporal de agosto llegó después de otro episodio severo en julio que golpeó a las regiones de Atacama y Coquimbo. Aquella emergencia dejó víctimas, comunidades aisladas y daños en miles de viviendas, como recoge la cobertura previa de FomoEra.

Garreaud situó ambos episodios dentro de un invierno anómalamente húmedo y del fortalecimiento de El Niño. Bajo esas condiciones, el anticiclón subtropical del Pacífico que suele mantener seca la región se debilita y la trayectoria de las tormentas puede desplazarse hacia el norte.
La floración ocurre más al sur y seguirá cambiando durante la primavera
La abundancia de agua dejó otra transformación en la Región de Atacama. Chile Travel informó que desde mediados de agosto ya se observaban añañucas, huillis y suspiros en algunos sectores. La floración plena se esperaba desde comienzos de septiembre, con su mayor expresión durante la segunda mitad de octubre y una posible extensión hasta noviembre.
El pronóstico no describe un tapiz uniforme en todo el desierto. La ubicación y la intensidad dependen de cómo se repartieron las lluvias, de la temperatura y de las horas de frío que recibieron las semillas y los bulbos latentes. Los sectores considerados para 2026 incluyen Huasco, Freirina, Vallenar, Caldera, Copiapó y Chañaral.
Chile Travel, citando una proyección de la Corporación Nacional Forestal difundida por Ladera Sur, señaló que el fenómeno podría abarcar hasta 15,000 kilómetros cuadrados. Esa cifra es una proyección, no una superficie ya confirmada. El desarrollo de la floración durante septiembre y octubre permitirá medir su alcance real.
Para los visitantes, las reglas de conservación son parte del fenómeno: usar caminos y senderos establecidos, no cortar ni pisar flores, no recoger semillas o bulbos y respetar las restricciones de las áreas protegidas. Sitios como el Parque Nacional Llanos de Challe y el Parque Nacional Desierto Florido concentran parte de este patrimonio natural.
La nieve desaparecerá mucho antes que las flores, pero las imágenes de agosto ya documentan la escala del invierno de 2026. El seguimiento de la floración mostrará cuánto de esa humedad extraordinaria consiguió despertar la vida latente bajo el suelo del Atacama.