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Ondas del manto elevaron la Antártida por 100 millones de años antes de su gran hielo

Un estudio publicado en Science conecta la ruptura de Gondwana con el lento levantamiento del este antártico, donde la altura permitió que la nieve sobreviviera al verano y alimentara una capa de hielo continental.

por Patricia Rodriguez
Stunning aerial view of a vast glacier surrounded by snow-capped mountains and icy terrain.
Foto de ArtHouse Studio en Pexels

TL;DR:

  • Un estudio publicado en Science propone que ondas lentas del manto elevaron el este de la Antártida antes de su glaciación.
  • El proceso habría actuado durante más de 100 millones de años y dejó amplias zonas por encima del umbral aproximado de 2 kilómetros.
  • El descenso del CO₂ siguió siendo el detonante principal; la nueva hipótesis explica por qué el hielo pudo afianzarse primero en el polo sur.

Un equipo internacional propone que procesos iniciados bajo la Antártida durante la ruptura de Gondwana levantaron lentamente su interior y prepararon el terreno para una capa de hielo continental. El estudio, publicado en la revista Science, reconstruye más de 100 millones de años de evolución y concluye que amplias zonas del este antártico superaron una altura cercana a 2 kilómetros, suficiente para que la nieve sobreviviera al verano. Así, hace unos 34 millones de años, la Antártida pudo congelarse cuando la temperatura media global todavía rondaba 5 °C por encima de la actual, mientras el Ártico permaneció sin grandes capas de hielo durante casi otros 30 millones de años.

La ruptura de Gondwana dejó una señal lenta bajo el continente

La explicación comienza en el Jurásico, cuando África y la Antártida empezaron a separarse. El estiramiento de la placa alteró su base y favoreció el desprendimiento coordinado de material denso hacia el manto. Al perder ese peso, la superficie ganó flotabilidad y se elevó.

Los investigadores llaman "ondas del manto" a la propagación de ese proceso desde los márgenes fracturados hacia el interior. No se trata de ondas sísmicas que atraviesan la roca en minutos. En el modelo avanzan durante decenas de millones de años y dejan a su paso una secuencia de levantamientos del terreno.

El resultado reconstruido incluye un escarpe costero de unos 2 kilómetros, una meseta interior elevada y las montañas Gamburtsev, hoy sepultadas bajo el hielo. Esa geografía habría dado a la Antártida una ventaja que el Ártico no tenía: tierra firme, centrada cerca del polo y lo bastante alta para conservar nieve de un año al siguiente.

A breathtaking aerial view of a snow-covered volcanic crater in Konya, Türkiye.
La altura puede decidir si la nieve se derrite durante el verano o permanece hasta el invierno siguiente. Imagen ilustrativa. · Foto de Adem Albayrak en Pexels

Dos kilómetros cambiaron el destino de la nieve

Antes de hace 50 millones de años, la mayor parte de las montañas Gamburtsev habría estado por debajo de 1.5 kilómetros de elevación. Las simulaciones indican que, para hace unos 45 millones de años, grandes áreas del este antártico ya superaban el umbral aproximado de 2 kilómetros donde podían crecer glaciares de montaña.

Al llegar la gran glaciación de hace 34 millones de años, casi la mitad de esa cordillera habría quedado por encima de los 2 kilómetros. El aire más frío de las alturas permitió que parte de la nieve dejara de desaparecer cada verano. Esos depósitos persistentes crecieron, formaron glaciares y terminaron uniéndose conforme el clima global se enfrió.

El hielo también reforzó el cambio. Su superficie clara reflejó más radiación solar que el terreno descubierto, un mecanismo conocido como efecto hielo-albedo. El equipo estima que esta retroalimentación redujo cerca de 1 °C la temperatura global en sus simulaciones. Una atmósfera más fría y seca retuvo menos vapor de agua, lo que debilitó otra fuente natural de calentamiento y facilitó la expansión del hielo hasta la costa.

El CO₂ activó una Antártida que la geología había preparado

El nuevo mecanismo no reemplaza al dióxido de carbono como explicación de la glaciación. El descenso del CO₂ atmosférico y el enfriamiento asociado siguen siendo el detonante principal aceptado para la transición climática de hace 34 millones de años. El levantamiento habría modificado el punto de partida: hizo posible conservar nieve en el sur antes de que el planeta alcanzara temperaturas parecidas a las actuales.

Esta combinación ayuda a explicar la diferencia entre los polos. Si el CO₂ hubiera sido el único factor, la respuesta del norte y del sur debería haber sido más parecida. Las grandes capas de hielo del hemisferio norte no se consolidaron hasta aproximadamente los últimos 5 millones de años, cuando sus masas terrestres, más bajas, cruzaron condiciones favorables mucho después.

Una reconstrucción consistente no es una película del pasado

La investigación combina modelos geodinámicos, reconstrucciones del paisaje, cálculos de balance energético y un modelo de capa de hielo. El repositorio suplementario incluye mapas del relieve reconstruido en intervalos de 2 millones de años entre hace 100 y 36 millones de años, además de una base para hace 34 millones de años y los parámetros utilizados en las simulaciones de paisaje y hielo.

Ese diseño permite probar si un mismo mecanismo puede producir la altura, la ubicación y el calendario necesarios para iniciar la glaciación. No elimina la incertidumbre. El interior antártico está cubierto por kilómetros de hielo y no existe un registro continuo de su elevación desde el Jurásico. Los resultados dependen de supuestos sobre la viscosidad del manto, la erosión, la atmósfera antigua y la respuesta del hielo al relieve.

Tampoco puede leerse la comparación con un planeta 5 °C más cálido como prueba de que la capa de hielo moderna resistiría ese nivel de calentamiento. La elevación preparó el terreno durante más de 100 millones de años; el cambio climático actual opera en escalas mucho más rápidas y afecta sectores costeros donde el océano también puede erosionar el hielo.

El aporte del estudio es más preciso: antes de que el clima empujara a la Antártida hacia una glaciación continental, la dinámica profunda de la Tierra ya había construido el lugar donde el hielo podía empezar a sobrevivir.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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