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El calentamiento global se aceleró a 0.35 °C por década, pero no aparece en los datos crudos

Un estudio ve 0.35 °C por década desde 2015, pero la aceleración solo aparece al filtrar El Niño y volcanes

por Patricia Rodriguez
A solitary asphalt road stretches across the arid Californian desert, surrounded by mountains and clear blue skies.
Foto de Tom Fournier en Pexels

TL;DR:

  • Un estudio publicado en Geophysical Research Letters mide el calentamiento de la última década en unos 0.35 °C por década, contra poco menos de 0.2 °C entre 1970 y 2015.
  • La aceleración se detecta con más de 98% de confianza en cinco bases de datos, pero solo después de descontar El Niño, los volcanes y el ciclo solar: sobre los registros sin ajustar, las mismas pruebas no llegan ni al 95%.
  • Climatólogos como Michael Mann, Zeke Hausfather y Piers Forster leen el resultado de maneras distintas, y el propio coautor Grant Foster rebajó su estimación a entre 0.28 y 0.31 °C al incorporar los datos de 2025.

Dos investigadores midieron cuánto se aceleró el calentamiento global y les salió una cifra que casi duplica la de las cuatro décadas anteriores: 0.35 °C por década en los últimos diez años, contra poco menos de 0.2 °C entre 1970 y 2015. Firman el trabajo Grant Foster, estadístico estadounidense retirado que trabajó en la consultora Tempo Analytics, y Stefan Rahmstorf, del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), a quien el propio instituto presenta como autor principal. Se publicó el viernes 6 de marzo de 2026 en Geophysical Research Letters. La ola de notas que esta semana lo trata como novedad arrancó el 1 de agosto, cuando ScienceDaily reeditó el comunicado del PIK con un título nuevo. El dato importa por lo que implica para el Acuerdo de París. Y porque climatólogos de primer nivel no leen el resultado de la misma forma.

Foster y Rahmstorf partieron de una idea vieja y sencilla: la temperatura global trae encima tres fuentes de ruido que tapan la tendencia real. El Niño, que suelta calor del Pacífico tropical a la atmósfera; las erupciones volcánicas, que hacen lo contrario al meter partículas que reflejan la luz del Sol; y la variación de la actividad solar. Los dos autores estimaron estadísticamente la contribución de cada una y la restaron de cinco registros de temperatura global: NASA, NOAA, HadCRUT, Berkeley Earth y ERA5, el reanálisis europeo de Copernicus. Después corrieron dos pruebas distintas sobre los datos limpios. Ambas dijeron lo mismo. Y el punto de quiebre, según el conjunto que se mire, cae entre febrero de 2013 y febrero de 2014, aunque el estudio sitúa el cambio "alrededor de 2015", cuando la evidencia ya es sólida.

Gráfica del ritmo de calentamiento global en grados por década, con las tendencias lineales antes y después de 2015
El ritmo de calentamiento según Berkeley Earth, antes y después de 2015. Crédito: PIK · Foto de ArtHouse Studio en Pexels

Cinco bases de datos, dos pruebas y un número que cambia según cuál mires

El 0.35 °C del titular es un promedio redondeado. En el detalle, el rango va de 0.34 a 0.42 °C por década, y con él se mueve la fecha en la que el planeta rebasaría de forma sostenida el límite de 1.5 °C del Acuerdo de París. Según la tabla del estudio que publicó Carbon Brief:

  • En NASA, NOAA y Berkeley Earth el ritmo queda en 0.36 °C por década y el rebase llega en 2028.
  • HadCRUT es el más conservador de los cinco: 0.34 °C y 2029.
  • ERA5 se dispara a 0.42 °C y adelanta el cruce a 2026, es decir, este mismo año.

Conviene tener claro qué significa "rebasar" ahí. El Acuerdo de París habla de calentamiento a largo plazo, que los científicos suelen leer como un promedio de veinte años, no como un año suelto. 2024 fue el primer año calendario por encima de 1.5 °C y eso no activó nada. Los autores estiman el periodo de veinte años cuyo promedio supera el umbral y toman su punto medio.

Una aclaración que casi no sobrevive a los titulares: el estudio no investigó las causas. Solo midió si la curva se dobló hacia arriba y con cuánta confianza estadística puede afirmarse.

"Si continúa el ritmo de la última década, rebasaríamos el límite de 1.5 °C", advirtió Stefan Rahmstorf en el comunicado del PIK.

Ese "si continúa" es la parte que la mayoría de las coberturas dejó fuera.

La aceleración solo se ve después de limpiar el ruido

Aquí está el matiz que ordena toda la discusión. Cuando Foster y Rahmstorf aplican sus mismas pruebas a los datos sin ajustar, el resultado no alcanza ni el 95% de confianza. El 98% aparece únicamente sobre la serie corregida.

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Sobre los registros de temperatura sin ajustar, las pruebas de Foster y Rahmstorf no llegan al 95% de confianza. El 98% del que hablan los titulares corresponde a la serie corregida, después de restar el efecto estimado de El Niño, los volcanes y la actividad solar.

Nathan Lenssen, de la Colorado School of Mines, lo analizó a fondo en RealClimate dos días después de la publicación. Su lectura: los métodos son sólidos y lo que se detectó es una aceleración de la tendencia de fondo, la que sí puede atribuirse con bastante confianza a causas humanas. Pero también le ve grietas. La forma de descontar El Niño es mejorable, la serie ajustada conserva algo de variabilidad natural y esa incertidumbre no entra en las pruebas estadísticas del trabajo. Lenssen comparó además el resultado contra el ensamble de modelos climáticos CMIP6: en promedio los modelos también aceleran en el mismo periodo, de 0.18 a 0.30 °C por década, pero las dos distribuciones se traslapan tanto que ni en el mundo simulado sería fácil separarlas.

Cuatro maneras de leer el mismo número

Ningún medio del clúster que circuló esta semana recogió que la comunidad está dividida. Y lo está, aunque la discusión es más fina de lo que parece: nadie de los citados aquí pone en duda que el planeta se calienta ni que los combustibles fósiles son la causa. Lo que se discute es la magnitud, el mecanismo y si "aceleración" es la palabra correcta.

Michael Mann, de la Universidad de Pensilvania, es el más frontal. Dijo a CNN, en declaraciones recogidas por Carbon Brief, que no ve evidencia de aceleración en los últimos diez años y que el alza sostenida desde los años setenta se explica por la caída de la contaminación por aerosoles, mientras que los picos recientes vienen de El Niño.

"El planeta se calienta a un ritmo más o menos constante", sostuvo Mann, quien agregó que eso ya es suficientemente malo.

Zeke Hausfather, de Berkeley Earth, considera que descontar El Niño de los registros de temperatura tiene tanto de oficio como de método, y por eso duda de que pueda afirmarse con confianza que la respuesta forzada del último decenio sea 0.35 °C y no los 0.27 °C que estimó el informe Indicators of Global Climate Change. Su hipótesis sobre el motor más probable: la reducción de las emisiones de dióxido de azufre, que llevaban décadas enfriando el planeta y enmascarando parte del calentamiento. James Hansen, por su parte, calculó 0.27 °C por década después de 2010.

Piers Forster, de la Universidad de Leeds y autor principal de ese informe, dice que el trabajo es complementario al suyo y que ambos apuntan a lo mismo, pero le incomoda el vocabulario.

"Me siento más cómodo hablando de ritmos de calentamiento sin precedentes", explicó Forster a Carbon Brief, porque no implica que la cosa vaya a seguir acelerando.

Claudie Beaulieu, de la Universidad de California en Santa Cruz, firmó en 2024 un estudio que concluía que el repunte todavía no era detectable. Le parece tranquilizador que la señal aparezca igual en cinco bases independientes, aunque advierte que la aceleración puede resultar temporal y que harán falta varios años más de seguimiento para saber si es un cambio duradero.

El coautor bajó su propia estimación al sumar 2025

El detalle que nadie tradujo al español está en el blog del propio Foster, publicado el 7 de marzo. Ahí rehizo el análisis incorporando el año 2025, que no había alcanzado a entrar en el paper y que terminó tercero más cálido en Berkeley Earth y segundo en NASA. Con la parábola le sale un ritmo actual de 0.28 °C por década, más menos 0.05. Con otro modelo de tramos lineales, 0.31 °C. Solo el método de punto de quiebre le devuelve una cifra alta, 0.38 °C.

Foster escribió además que coincide con la mayor parte de los reparos de sus colegas y que, en su opinión, el ritmo de la última década es elevado pero difícilmente se sostendrá mucho tiempo. En los comentarios de RealClimate fue un paso más lejos y corrigió a la prensa: ellos no predijeron cruzar 1.5 °C en 2030, dijeron que eso ocurriría si el ritmo se mantenía, y el énfasis debió ir en que el calentamiento se aceleró, no en la fecha. Su remate personal es igual de duro que el titular que corrigió: incluso con la estimación más baja que circula, 0.24 °C por década, el planeta cruzaría los 2 °C alrededor de 2050.

Por qué el verano de 2026 no va a zanjar la discusión

Y aquí entra lo que le toca al lector de este año. El Pacífico ecuatorial está en pleno El Niño y la Organización Meteorológica Mundial prevé que alcance intensidad fuerte durante el trimestre de agosto a octubre de 2026. El Centro de Predicción Climática de la NOAA le da 81% de probabilidad de llegar a "muy fuerte" entre octubre y diciembre, lo que lo colocaría entre los episodios más intensos desde que hay registros en 1950.

Súper Niño: NOAA da 81% a un evento muy fuerte
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Eso significa que cualquier récord de temperatura global que caiga en 2026 llegará con un empujón de El Niño encima. Y es exactamente la contribución que el método de Foster y Rahmstorf descuenta. Un año histórico no confirma su tesis por sí solo, igual que un 2027 más templado no la desmiente: Beaulieu recordó justamente que tras el fuerte El Niño de 1998 vino una desaceleración aparente que durante años se vendió como una "pausa" del calentamiento. Fueron Foster y Rahmstorf, con este mismo método, quienes demostraron en 2011 que esa pausa no existía.

Mientras tanto, otras señales apuntan en la misma dirección sin depender de estas pruebas estadísticas. El contenido de calor del océano sube año con año y desde 2020 registra sus mayores incrementos anuales, y el desequilibrio energético de la Tierra también creció. Del lado de los efectos, la factura ya se está pagando: en Europa los economistas le pusieron nombre al daño de los récords de calor de este año.

Preguntas rápidas sobre la aceleración del calentamiento global

¿Ya se rebasó el límite de 1.5 °C del Acuerdo de París?

No. El acuerdo se refiere al calentamiento de largo plazo, que los científicos suelen medir como un promedio de veinte años, y no a un año aislado. 2024 fue el primer año calendario por encima de 1.5 °C. El estudio de Foster y Rahmstorf ubica el rebase sostenido entre 2026 y 2029, según la base de datos que se use.

¿El estudio explica por qué se aceleró el calentamiento?

No. Los autores aclaran que midieron la aceleración estadística y no sus causas. Zeke Hausfather, de Berkeley Earth, señala como motor más probable la caída de las emisiones de dióxido de azufre, que venían enfriando el planeta. Michael Mann atribuye a esa misma limpieza del aire el alza sostenida desde los años setenta.

¿Un 2026 con récords de calor confirmaría la aceleración?

Por sí solo, no. La Organización Meteorológica Mundial prevé un evento de El Niño de intensidad fuerte entre agosto y octubre de 2026, y ese fenómeno eleva la temperatura global de forma temporal. El método del estudio descuenta justamente esa contribución, así que un año caliente por El Niño no mueve su resultado.

La distancia entre 0.27 y 0.35 °C por década suena a discusión de decimales, pero mueve entre dos y tres años la fecha en que el planeta rebasa el 1.5 °C, y esos son los años con los que los gobiernos arman sus planes de adaptación y sus metas de emisiones. En lo demás, los cuatro científicos que discuten el número coinciden en algo que ninguno de ellos considera discutible: el ritmo subió respecto a las cuatro décadas anteriores y no va a bajar hasta que las emisiones de CO2 lleguen a cero.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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