TL;DR:
- The New York Times reporta que Meta negocia alquilarle a Anthropic capacidad de sus centros de datos, en pláticas que todavía no producen un acuerdo firmado.
- El contrato rondaría los 10 mil millones de dólares en dos años, una fracción de los cerca de 40 mil millones que Anthropic pactó con SpaceX hasta mayo de 2029.
- Sería el primer cliente grande de Meta Compute, la unidad con la que Zuckerberg quiere rentabilizar los casi 183 mil millones de dólares comprometidos en infraestructura de IA.
Meta negocia alquilarle a Anthropic capacidad de cómputo de sus centros de datos en un contrato que podría valer unos 10 mil millones de dólares a lo largo de dos años, según reportó este viernes 17 de julio The New York Times. La información, adelantada por el reportero Mike Isaac, describe una negociación en curso: no hay trato cerrado ni anuncio oficial de ninguna de las dos empresas. Si llega a firmarse, sería el primer cliente de peso para Meta Compute, el negocio de nube con el que Mark Zuckerberg quiere sacarle dinero a la infraestructura que levantó para perseguir la superinteligencia. También le pondría precio a la escasez de cómputo que hoy define a la industria de la inteligencia artificial.
Meta Compute necesitaba un cliente grande y Anthropic es el candidato natural
La negociación no cae de la nada. El 1 de julio, Bloomberg reveló que Meta arma un negocio de nube para vender el cómputo que sus centros de datos no ocupan, por dos vías posibles: alquilar potencia bruta de GPU, al estilo de CoreWeave, o vender acceso a modelos alojados en su propia infraestructura, como hace Amazon con Bedrock. El proyecto ya tiene nombre interno y lo encabezan el jefe de infraestructura Santosh Janardhan, Daniel Gross (de Meta Superintelligence Labs) y la presidenta Dina Powell McCormick.
Zuckerberg había dejado la puerta abierta en mayo, cuando dijo ante inversionistas que un negocio de nube estaba definitivamente sobre la mesa. La aritmética explica el apetito: al cierre del primer trimestre de 2026, Meta tenía comprometidos casi 183 mil millones de dólares en infraestructura de IA para los próximos años, según su propio reporte a la SEC, mientras prácticamente todos sus ingresos siguen llegando de la publicidad en Facebook e Instagram.
Y la de hoy no es la única señal. El Wall Street Journal reportó este mismo viernes que Dave Brown, vicepresidente sénior de cómputo, IA y plataforma en AWS, deja Amazon tras 19 años para incorporarse a Meta en las próximas semanas y trabajar en el despliegue de sus centros de datos. Es decir: el ejecutivo que operaba el corazón del negocio de cómputo de Amazon se pasa al equipo que quiere competirle.

Anthropic lleva un año comprándole cómputo a quien se lo venda
Del otro lado de la mesa está la compañía que se convirtió en el mejor cliente del mercado. Su lista de arrendadores parece ya un directorio de la industria:
- A principios de mayo alquiló la capacidad completa de Colossus 1, el centro de datos de SpaceX en Memphis, con más de 300 megavatios y unos 220 mil chips de Nvidia. Los términos reportados apuntan a cerca de 40 mil millones de dólares hasta mayo de 2029.
- El 6 de abril firmó con Google y Broadcom varios gigavatios de capacidad TPU de nueva generación que empezará a operar en 2027. Su director financiero, Krishna Rao, lo describió como el mayor compromiso de cómputo de la empresa hasta la fecha.
- El 6 de julio cerró con TeraWulf un arrendamiento a 20 años por un centro de datos de unos 400 megavatios en Kentucky, con alrededor de 19 mil millones de dólares en ingresos contratados para el operador.
- Amazon sigue siendo su proveedor principal de nube y su socio de entrenamiento en el proyecto Rainier, y Claude corre además en Azure desde el acuerdo con Microsoft y Nvidia.
El motor de esa lista es la demanda. Los ingresos anualizados de Anthropic pasaron de unos 9 mil millones de dólares al cierre de 2025 a más de 30 mil millones en abril, de acuerdo con la propia empresa, y sus clientes corporativos que gastan más de un millón de dólares al año se duplicaron hasta superar los mil en menos de dos meses.
Diez mil millones suenan a mucho hasta que se comparan con Colossus 1
Aquí es donde la cifra reportada se vuelve reveladora. Diez mil millones de dólares repartidos en dos años son unos 5 mil millones al año. Por Colossus 1, Anthropic paga alrededor de 15 mil millones anuales, según los términos que trascendieron en mayo. Tres veces más.
Para Meta sería un trato de tamaño medio, suficiente para estrenar el negocio y lejos del contrato del siglo. La comparación es gruesa, porque nadie ha detallado cuántos megavatios entran en el paquete, en qué centros de datos ni con qué chips, y esos detalles mueven el precio. Aun así ordena la lectura: para Meta significaría el primer ingreso serio de una unidad que hoy solo gasta; para Anthropic, otra pieza de un rompecabezas que ya suma decenas de miles de millones.
El rival que no logró vender su modelo quiere cobrarle la renta
El acuerdo tiene una lectura incómoda para Meta. La compañía lleva meses intentando colocar su propia IA entre las empresas y, como apuntó TechCrunch, no ha visto demanda significativa por sus modelos y servicios: ni siquiera desglosa en resultados cuánto factura Meta AI o Llama. Su modelo más reciente, Muse Spark, es de pesos cerrados y todavía no tiene fecha para desarrolladores externos. Alquilarle cómputo a Anthropic sería admitir, en los hechos, quién tiene hoy a los clientes que procesan tokens de verdad.
Hay un matiz que conviene seguir. SemiAnalysis, firma especializada en infraestructura de IA, adelantó a inicios de julio que Meta estaba en pláticas avanzadas con Anthropic, aunque en su lectura el objetivo era alojar instancias privadas de Claude dentro de la infraestructura de Meta, al estilo de Bedrock. El reporte del Times describe algo más sencillo: alquiler de cómputo. Cuál de las dos estructuras termine firmándose cambia el negocio por completo, porque una deja a Meta como arrendador y la otra como distribuidor del producto de su competencia.
Para quien trabaja con estas herramientas desde México, España o cualquier otro punto del mundo hispanohablante, la consecuencia es más concreta de lo que parece. Los límites de uso, la disponibilidad y el precio de las APIs se mueven al ritmo de los megavatios que cada laboratorio logra apalabrar. El día que Anthropic anunció el trato con SpaceX, duplicó los límites de Claude Code en sus planes de pago y subió los topes de la API de Opus, según publicó en su cuenta oficial. La cadena es directa: más capacidad contratada, más margen para el usuario que paga.
Si el contrato se firma, la industria queda retratada en una línea: la empresa que gastó una fortuna para ganar la carrera de los modelos terminaría cobrándole el alquiler a quien va adelante. Y para el que paga una suscripción o una factura mensual de API, el dato que conviene mirar ya no es quién anuncia el mejor modelo, sino quién tiene los megavatios para servirlo.