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Kalshi abre apuestas sobre ensayos clínicos y decisiones de la FDA: 13 contratos en su piloto

Kalshi abrió 13 contratos sobre ensayos clínicos en fase 3 y decisiones de la FDA. Los bioeticistas ya alertaron.

por Alejandro Castillo Leone
Scientist analyzing samples in a lab with various test tubes and equipment.
Foto de Polina Tankilevitch en Pexels

TL;DR:

  • Kalshi y AppliedXL abrieron el jueves 16 de julio de 2026 un piloto de 13 contratos para operar sobre resultados de ensayos clínicos en fase 3 y decisiones de aprobación de la FDA.
  • Cada contrato paga un dólar si la FDA aprueba el fármaco y nada si no lo hace. El mercado de "medicina" de la plataforma llevaba 128,401 dólares operados hacia las 3 de la tarde de ese jueves, según Forbes.
  • Bioeticistas, médicos e investigadores advierten por información privilegiada y por el efecto sobre los propios ensayos. En España, la web de Kalshi está bloqueada de forma cautelar desde el 26 de mayo de 2026.

Kalshi ya le puso precio a que un medicamento funcione. La plataforma de mercados de predicción abrió el jueves 16 de julio de 2026 un piloto de contratos atados a resultados de ensayos clínicos en fase 3 y a decisiones de aprobación de la FDA, en sociedad con AppliedXL, una empresa que rastrea datos farmacéuticos. Son 13 contratos, según el reporte de Bloomberg que retoma Benzinga, y el dinero entró de inmediato: hacia las 3 de la tarde de ese jueves, el mercado de "medicina" de Kalshi llevaba 128,401 dólares operados, de acuerdo con Forbes. La empresa lo vende como transparencia: sacar a la luz una probabilidad que hoy solo circula entre bancos, redes de expertos y farmacéuticas. Médicos, bioeticistas e investigadores ya levantaron objeciones, por una razón simple: dentro de esos ensayos hay pacientes.

Los contratos son binarios y del tipo más elemental que existe: pagan un dólar si la FDA aprueba el fármaco y cero si no lo hace, explicó Benzinga. Eso convierte los días de decisión de la agencia, conocidos como fechas PDUFA, que suelen mover las acciones biotecnológicas de dos dígitos, en un evento operable por sí solo, sin cargar con la acción de la farmacéutica, que sube o baja por media docena de razones ajenas a la molécula. En el tablero inicial hay preguntas concretas: si el AR1001 de AriBio cumplirá el objetivo principal de su ensayo POLARIS-AD en Alzheimer temprano; si la FDA aprobará el anito-cel de Gilead y Arcellx para mieloma múltiple en recaída o refractario antes de que termine el año; cuándo llegará la aprobación del retatrutide, el fármaco de Eli Lilly para bajar de peso. Hay hasta un contrato de horizonte largo sobre si la FDA aprobará una cura para la diabetes tipo 1 antes de 2033: el 56% de los operadores apuesta a que no, según Forbes.

Cada contrato se resuelve con un documento público, no con el comunicado de la farmacéutica

AppliedXL pone la infraestructura de resolución, y ahí está la parte más trabajada del piloto. Cada contrato nombra por adelantado el documento que lo va a decidir: el endpoint primario registrado en ClinicalTrials.gov, es decir, el resultado principal que el ensayo fue diseñado para medir, la carta de aprobación de la FDA o el acta de votación del comité asesor. Los criterios para leer ese documento se fijan antes de que el contrato abra a operación, no cuando llegan los resultados. Francesco Marconi, de AppliedXL, lo explicó en el anuncio: los datos de un ensayo casi nunca llegan limpios, se reparten entre registros, expedientes regulatorios y comunicados de empresa, y esos comunicados suelen barrer para casa.

El argumento comercial de Kalshi va por la misma vía. Las probabilidades de que un fármaco llegue a la meta están entre los números más valiosos de la economía y entre los menos visibles: sacar un solo medicamento al mercado cuesta en promedio unos 2,300 millones de dólares, según una estimación de McKinsey que cita la propia empresa, y una compañía entera puede darse la vuelta con un resultado. Bancos, redes de expertos y farmacéuticas hacen sus cálculos, pero se quedan puertas adentro. Hasta el registro público cojea: con corte de abril de 2026, cerca del 30% de los ensayos obligados a reportar sus resultados no había publicado ninguno, según cifras de la FDA que recoge Kalshi. Tarek Mansour, CEO de la plataforma, lo resumió así:

"Sacar la información a la luz es para lo que existe Kalshi."

Mansour agregó que la compañía se comprometió a hacerlo con el cumplimiento normativo por delante, con un alcance acotado y pensando en el largo plazo.

Los candados del piloto: fase 3, reclutamiento cerrado y verificación de empleo

Antes de abrir la puerta, Kalshi y AppliedXL consultaron durante meses a médicos, bioeticistas, inversionistas y gente de I+D de la industria, entre ellos Anne Wojcicki, cofundadora de 23andMe, según Benzinga. Wojcicki dijo a Bloomberg que estos mercados podrían ayudar a pacientes graves a evaluar sus opciones al señalar qué ensayos pintan mejor, aunque pidió candados para que las apuestas no terminen afectando los estudios. El piloto salió amarrado:

  • Solo ensayos en fase 3 tardía de farmacéuticas establecidas. Ahí los objetivos primarios se registran en público y muchas veces se pactan con la FDA por adelantado, así que la resolución no queda sujeta a interpretación. Las fases tempranas quedan fuera por sus objetivos exploratorios y por su mayor riesgo de información privilegiada.
  • Un contrato se lista solo después de que el ensayo cierra el reclutamiento, porque un precio visible podría influir en quién refiere pacientes y en quién decide entrar al estudio.
  • Verificación de empleo obligatoria para todos los que operen aquí. La prohibición general de Kalshi de operar con información material no pública aplica igual que en cualquier otro de sus mercados.
  • Nada de estudios pediátricos ni de ensayos que sigan reclutando participantes, según Benzinga.
  • Solo decisiones de aprobación plena de la FDA, no aprobaciones condicionadas, y en su mayoría compañías con capitalización de al menos 500 millones de dólares, de acuerdo con Forbes.

Ambas empresas adelantaron que van a estudiar cómo se comportan estos mercados antes de pensar en abrirlos más. Con el lanzamiento publicaron también un whitepaper conjunto armado con entrevistas a clínicos, académicos, bioeticistas, inversionistas y profesionales de I+D del sector.

La objeción de médicos y bioeticistas apunta al propio ensayo

En el bando crítico nadie niega que un precio informe. Lo que temen es lo que ese precio provoca alrededor del ensayo. Investigadores consultados por STAT, cuyo reporte resume Forbes, ponen sobre la mesa problemas concretos: el incentivo económico puede empujar a alguien con influencia sobre un estudio a alterar o retrasar decisiones; el foco puede correrse de producir evidencia médica sólida hacia mover el resultado del mercado; un paciente podría decidir salirse o quedarse en un ensayo mirando las probabilidades en lugar del consejo de su médico; y quien tenga acceso privilegiado, sean empleados, investigadores clínicos, médicos o enfermeras, puede apostar antes de que los resultados se hagan públicos. El remate de ese razonamiento es el más incómodo: aunque el regulador detecte después la manipulación, para entonces el ensayo ya puede estar contaminado.

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El precio de un contrato de Kalshi refleja lo que los operadores están pagando por un resultado en ese momento, no un pronóstico clínico. Los investigadores consultados por STAT advierten que un paciente podría decidir salirse o quedarse en un ensayo mirando esas probabilidades en lugar del consejo de su médico.

El riesgo dejó de ser teórico ese mismo jueves. ABC News reportó que Gabriel Perez, el operador del teleprompter de Donald Trump desde la campaña de 2016, quedó suspendido sin goce de sueldo por haber ganado más de 100,000 dólares apostando en Kalshi sobre el contenido de los discursos del presidente, a los que tenía acceso antes que nadie, y negocia un acuerdo con la CFTC. Las operaciones las detectó la vigilancia interna de la propia plataforma, que las reportó al regulador, dijo a ABC News Bobby DeNault, abogado principal de Kalshi:

"Nuestro equipo de vigilancia marcó y remitió estas operaciones a la CFTC."

El mercado donde ocurrió, llamado "Mentions", no tiene nada que ver con biotecnología: ahí se apuesta a si una figura pública dirá ciertas palabras. La mecánica, en cambio, es exactamente la que preocupa en los ensayos clínicos: alguien que ve el documento antes que el resto. Kalshi ya había endurecido su cumplimiento en junio, cuando empezó a exigir que los usuarios declaren a su empleador. Y el Departamento de Justicia presentó hace poco los que describió como sus primeros casos penales por información privilegiada en mercados de predicción, según International Business Times: un militar de fuerzas especiales acusado de apostar a la captura de Nicolás Maduro y un empleado de Google acusado de usar datos internos de búsqueda. Los dos se declararon no culpables.

Del lado regulatorio, el viento sopla a favor de la plataforma. El presidente de la CFTC, Michael Selig, ha promovido los contratos sobre ensayos clínicos como una forma de que los pacientes cubran costos futuros de tratamiento, de acuerdo con Benzinga.

Lo que enseñó Polymarket: siete de los nueve rechazos de la FDA fueron por las fábricas

Kalshi no estrena la categoría. Polymarket lleva tiempo con un libro activo de mercados sobre aprobaciones de la FDA, y ahí ya se vio de qué están hechos estos contratos. El 10 de junio de 2026, un contrato sobre Oclaiz, el fármaco para acromegalia de la biotecnológica sueca Camurus, se desplomó de 82% a cero de un día para otro cuando la FDA lo rechazó por segunda vez por problemas de inspección en una planta de fabricación de terceros. Quienes tenían posiciones en NO cobraron más de cinco veces, según un análisis publicado por Polymarket que cita Benzinga. Ese mismo análisis encontró que siete de los nueve rechazos entre los mercados ya resueltos se debieron a temas de fábrica y no a los medicamentos. El patrón se repitió el 30 de junio con Unicycive Therapeutics, rechazada por segunda vez por deficiencias del mismo tipo en un fabricante externo.

Línea de producción de una planta farmacéutica con blísteres de pastillas avanzando por una banda
Imagen ilustrativa: en los mercados de predicción ya resueltos, la mayoría de los rechazos de la FDA vino de inspecciones a plantas de terceros y no de los fármacos. · Foto de freestocks.org en Pexels

Hay un asunto de tamaño que conviene tener a la vista. En la última semana de junio, Kalshi movió 3.6 millones de dólares en su categoría de ciencia y tecnología, contra 5,400 millones en deportes, según datos de Dune Analytics citados por Benzinga. Los mercados de biotecnología nacen delgados, y ese es justo el escenario que describen los críticos cuando hablan de manipulación: en un libro con poco volumen, mover el precio sale barato.

ChatGPT integra pronósticos de Kalshi del Mundial
OpenAI suma probabilidades de Kalshi a ChatGPT para partidos del Mundial 2026, su primer acuerdo con el sector.

En España, la web de Kalshi lleva bloqueada desde mayo

Para buena parte de los lectores de habla hispana hay una pregunta previa a todo esto: si se puede entrar. En España, no por la vía normal. El 26 de mayo de 2026, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 abrió expediente sancionador a Kalshi y a Polymarket por operar presuntamente sin la habilitación administrativa obligatoria, y la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) ordenó bloquear sus páginas web como medida cautelar hasta que se resuelva el expediente, un trámite que el propio regulador calcula en tres o cuatro meses. La DGOJ recuerda que en España, en línea con otras jurisdicciones europeas, un mercado de predicción se considera juego de azar cuando se apuesta sobre resultados futuros inciertos, y por eso exige licencia. Fuera de Estados Unidos, Kalshi acepta operadores de muchos países, pero la elegibilidad depende de su Member Agreement y hay restricciones por país, según su propio centro de ayuda.

Ahí aparece lo incómodo del asunto. Los fármacos que Kalshi cotiza no se quedan en Estados Unidos. El retatrutide de Eli Lilly, el anito-cel de Gilead o un tratamiento para el Alzheimer temprano le interesan a cualquier paciente de Ciudad de México, Madrid o Bogotá. La probabilidad pública que la empresa vende como un bien para inversionistas, médicos y pacientes existe, pero al lector de Madrid se la cierra el regulador y al de Bogotá o Ciudad de México se la administra la letra chica del Member Agreement.

Preguntas rápidas sobre los contratos de Kalshi en biotecnología

¿Qué se puede apostar exactamente en los mercados de biotecnología de Kalshi?

Resultados de ensayos clínicos en fase 3 tardía de farmacéuticas establecidas y decisiones de aprobación plena de la FDA. Quedan fuera las fases tempranas, las aprobaciones condicionadas, los estudios pediátricos y los ensayos que sigan reclutando pacientes. El piloto arrancó con 13 contratos, según Bloomberg.

¿Se puede operar en Kalshi desde España o desde México?

En España no por la vía normal: la DGOJ ordenó bloquear la web de Kalshi el 26 de mayo de 2026 como medida cautelar mientras resuelve un expediente sancionador. Desde otros países, Kalshi acepta operadores sujeto a las restricciones de su Member Agreement, según su centro de ayuda.

¿Cómo se decide si un contrato de Kalshi sobre un fármaco paga?

Con un documento público nombrado antes de que el contrato abra: el endpoint primario registrado en ClinicalTrials.gov, la carta de aprobación de la FDA o el acta de votación del comité asesor. AppliedXL fija los criterios de lectura por adelantado, no cuando llegan los resultados.

Kalshi dice que va a estudiar cómo se comportan estos mercados antes de pensar en ampliarlos. Mientras tanto hay 13 contratos vivos, dinero real encima y un calendario de fechas PDUFA corriendo. Cada una de esas fechas le va a poner un número público a algo que hasta ahora se sabía puertas adentro, y también le va a poner precio a quien lo sepa antes.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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